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Lun

13

May

2013

LA ÉPOCA DE LOS CARACOLES PDF Imprimir E-mail

ABC SEVILLA / 13/5/2013

FRANCISCO ROBLES

  1. Caracoleando por la ciudad de la guasa. Así podría titularse el libro que describieraépocade Sevilla. Si hace casi cien años el inquieto Izquierdo divagaba por la ciudad de la gracia, ahora nos conformamos con el caracoleo, con esa suerte de espiral que sirve para dar vueltas y más vueltas sin salir nunca de la cáscara del gasterópodo.
  2. caracol es gasterópodo como su consumidor es «gastarépoco». Conchas de caracoles para engañar al estómago, que ya no sabe a qué saben las cigalas troncales ni los langostinos sanluqueños que dicen que peligran por mor del dragado del río. Como si hiciera falta dragar el Guadalquivir para que no podamos comernos los evangélicos langostinos según Sanlúcar...

Dentro de unos meses se cumplirá el primer centenario del libro que marcó el inicio de un género literario que ha parido esta ciudad, y del que debería sentirse orgullosa: la divagación. José María Izquierdo nos regaló ese molde, además de crear la cabalgata de Reyes Magos que nos endulza el recuerdo de la infancia.

¿Estará la ciudad a la altura de la efeméride, o seguiremos jugando a los pasitos con esas cruces de mayo llevadas por unos presuntos niños que tienen talla y edad para hacer la mili? ¿Las instituciones harán algo que esté al nivel de lo celebrado, o preferirán mirar a otro lado para no pecar de ese sevillanismo que les causa urticaria a los odiadores de Sevilla que pueblan los despachos de la Junta?

Zoido tiene otra magnífica oportunidad para ser algo más que Juaninasio el de los abrazos. ¿O es que nos hemos olvidado de que somos los pioneros de la imprenta en España, la ciudad de los libros y de los poetas, la Sevilla que se mira a sí misma en el género que Izquierdo le creó y que siguieron Cernuda, Romero Murube, Chaves Nogales, Laffón, Sánchez del Arco, Núñez de Herrera, Montesinos, Burgos y tantos otros?

Divagando por la ciudad de la gracia no hemos tenido más remedio que encontrarnos con el caracoleo por la ciudad de la guasa. Jano bifronte, esta vieja Híspalis mira su propia realidad desde el sueño de piedra y agua, desde el trono que la eleva en la Puerta Jerez. Presumimos de lo que no somos hasta el punto de convertir la apariencia en realidad. Y viceversa.

La Sevilla que lleva el título de Mariana en su escudo, deja a la Virgen de los Reyes en esa medianía de público que ni siquiera es la soledad. Los bares están llenos, pero las cajas registradoras están más tiesas que una regla. Ponemos las esperanzas de recuperación en el río, pero el dragado está, por ahora, más perdido que el barco del arroz.


Mientras tanto, dejamos que pase el tiempo al ritmo del caracol. Despacito. Todo el mundo quiere chupar, aunque sea el bicho que saca los cuernos al sol: los tendidos de sombra son demasiado caros para el animalito. ¿El mes de los caracoles? Más bien la época de este caracoleo en espiral que nos lleva al centro de la nada
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