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01

Sep

2008

LA ADMINISTRACIÓN SEVILLANA NO ME HA ENTENDIDO NUCA, ME HA VAPULEADO DESDE HACE DOCE AÑOS. PDF Imprimir E-mail
Vicente Carranza Escudero _ Coleccionista e investigador de cerámica. Donante de su colección a Sevilla
Actualizado Jueves, 31-07-08 a las 07:40
Vicente Carranza siente pasión por la cerámica de Triana. Su generosidad y calidad humana le han llevado a donar su colección a Toledo y a Daimiel, donde nació. Falta que le acepten la donación que más valora: la de Sevilla.
—¿Cómo definiría el coleccionismo?
—El coleccionismo es un mundo de conquistas, de estrategias de ataque y de defensa, es un mundo de fidelidades e infidelidades, de donjuanismo, de narcisismo y de gestos generosos.
—Su colección de cerámica está considerada como una de las mejores de España.
—A nivel individual quizá sea la primera superando a museos nacionales.
—¿Cuál ha sido su meta?
—Que el pueblo disfrute de ella, ya que la considero Patrimonio de la Humanidad y es antisocial que disfrute una sola familia de tanta belleza.
—¿En cuántos museos está su obra?
—En el Museo Nacional de Santa Cruz de Toledo y en un Museo Comarcal de Daimiel, mi pueblo de nacencia.
—¿Cómo han conseguido esas ciudades estos museos?
—Toledo, gracias a los responsables políticos que vieron lo interesante que era esta colección para una ciudad cargada de historia y de arte, situada en una zona de tradición ceramista. El comportamiento conmigo ha sido siempre exquisito; me consideran y me demuestran constantemente su cariño. Entre otras cosas, soy miembro de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo y estoy nominado para otros premios importantes de la ciudad. En Daimiel, el pueblo de mis amores donde salí de niño con un duro en el bolsillo, soy hijo predilecto, tengo allí una plaza con mi nombre, y la colección que doné ocupa la parte más destacada del Museo Comarcal. Tengo varios reconocimientos pero el más importante es el cariño que me profesan y la admiración que tengo por las personas que dirigen esa comunidad. Cuando, de tarde en tarde, visito Daimiel, lloro de emoción, no lo puedo remediar.
—Puede decirse que Toledo y Daimiel colman sus ilusiones.
—Sí, son gentes nobles y saben ser señores. Me han demostrado que saben lo que significa la cultura para los pueblos.
—¿Qué hacemos con Sevilla?
—Sevilla es una espina que tengo clavada. La administración sevillana no me ha entendido nunca; me ha vapuleado desde hace más de doce años. Hablan de cultura y no son capaces de concretar nada. Yo he sido para ellos como la falsa moneda, que va de mano en mano. Presumen de cultura y no conocen la Sevilla oculta, la del arte, la de las tradiciones, las pequeñas cosas que ama y siente el pueblo; no todo es farándula. Sevilla es sentimiento por el arte, silencio al contemplar tanta belleza oculta; hasta el sonido de una campana es arte en la madrugá sevillana.
—Usted tiene pasión por la cerámica trianera. ¿Cuánto tiempo le ha dedicado?
—He dedicado una parte muy importante de mi vida a investigar la cerámica de Triana con ayuda de mi hijo, que la descubrió conmigo y con mi mujer, sin ayuda de nadie.
—¿Qué recuerdos tiene de la exposición de 1996 en el convento sevillano de San Clemente?
—Me siento orgulloso de los comentarios escritos en el libro de oro de aquella exposición; los releo y me compensan sus elogios hacia mi obra.
—Parece que no es fácil donar en Sevilla, tras doce años de intentos. ¿A qué se debe?
—He sido burlado en varias ocasiones por señores de la administración que tienen nombres y apellidos. Ellos presumen de cultura, pero ignoran su propia historia y parte de sus raíces. Después de ochenta años hay veces que los contemplo y me da pena comprobar cómo juegan con los sentimientos del ser humano. Créame, y sin falsa modestia: muchos de ellos no me llegan al talle. Nunca me inclinaré ante estos personajes de farándula que repiten y se ajustan al libreto que les toca.
—Le veo dolido con Sevilla.
—No confunda el pueblo de Sevilla con la comparsa.
—Sigue sin cumplirse el acuerdo municipal de 2004 de instalar su colección en el Alcázar. ¿Cree que aún es posible?
Lo veo difícil. A estas alturas, después de tantos años, es muy difícil llegar a un acuerdo con la administración para que la colección de cerámica trianera se quede en Sevilla. Las verdaderas fuerzas culturales tienen miedo a denunciar los atropellos que se cometen contra la auténtica cultura y no con la pancartera. A lo largo de mis ochenta años me he convencido de que la cultura no da votos y por eso juegan con ella algunos personajillos.
 
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