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04

Dic

2013

SECRETOS DE LA PUERTA DE CÓRDOBA PDF Imprimir E-mail

ABC SEVILLA  / 1/12/2013

AURORA FLÓRES

La Hermandad de San Hermenegildo abre simbólicamente las jambas de su Puerta de Córdoba una vez demostrada su propiedad sobre la única torre-puerta medieval que sobrevive en Sevilla para mostrar esos tesoros que aún depara esta ciudad, como la auténtica joya que es el mínimo oratorio con techo mudéjar con un más que probable acceso al calabozo del rey mártir que hay en el torreón, y, sobre todo, para revivir y difundir la figura del que fue el primer rey católico de Sevilla, copatrón de la Monarquía católica, santo, mártir, copatrono de una tierra que lo veneró y lo dejó caer luego en esos olvidos en los que sólo quedan los nombres, en su caso en veinticinco puntos urbanos, entre inmuebles, esculturas, cuadros —sin contar otras pequeñas obras y orfebrerías—, como simples título nominales, desligados de su historia y su importancia.


Es clave en este momento, el feliz hallazgo de la inscripción de 1872 en el Registro Único de la Propiedad de Sevilla que recoge que la propietaria de pleno dominio de la Puerta, iglesia, casa con sacristía, dependencias, jardín y huerto —vivero— es la Hermandad de San Hermenegildo. Ello permite a esta corporación, con nueva junta de gobierno que encabeza Manuel García Querencio, emprender el propósito de recuperar la memoria y difundir la vida, obra y repercusión de San Hermenegildo —para lo que prepara un librito del que editará 500 ejemplares gratuitos, ya que no existe biografía específica—, cuyos anales están ligados
La los de la Puerta de Córdoba,oba, que quie-quieren hacer, igualmente, visibleisible a la vez que la iglesia que lleva el nombre del mártir, que fue edificadaa entre 1606 y 1616 por el sacerdote Cristóbalstóbal Suárez de Ribera para dar cabidada a todos los fieles del santo.
Deja pues la Hermandaddad primero expeditas metafórica mentente estas vie-viejas jambas de torre acodadaada que vuel-vuelve a contar sus secretos concon el proyec-proyecto de que, en un futuro, puedanedan ser fran-franqueadas por sevillanos yy turistas en visitas concertadas, paraa conocer los apasionantes secretos que guarda y conserva esta antiguantigua corpo-corporación con más dede siete siglos y medio de vida, ligada desde su fundación en 1248 y en la Reconquista dee San Fernan-Fernando, al visigodoo católico San Hermenegildo,o, a su sacrifi-sacrificio, y al lugar enen el que, se-según la creencia,ia, fue encar-encarcelado y muy posiblemen-posiblemente ejecutado porpor orden de su propio padre por defendernder la fe a la que se había convertido.
Esta torre-puerta fuee salvada dos veces de la picota gracias a la Herman-Hermandad, una en el derribo y transforma-transformación de las puertas medievales, vales, de 1560, al ser entregada a la corporación poración para que hiciera su capilla, y por segunda vez, tras 1868, cuando el Ayuntamien-Ayuntamiento derribó la muralla, salvándose al vándose el tramo entre ésta y la Puertaerta de la Ma-Macarena.
Pero es imprescindible le adentrarse en ella acompañados de laa biografía de San Hermenegildo, nacidoido en el año 564 en Sevilla, según algunos historiadores. Estamos en la España visigótica regida por el acérrimo arriano Leo--
vigildo, sin embargo, casadocas con la católicatólica Teodosia, hermahermana de San Isidoro,doro, San Leandro, SanSa Fulgencio y Santa Florentina. Tuvo Leovigildo dos hijos: Hermenegildo y RecaredoR antes de enviudar y volver a contraerc matrimoniomonio con Gosvinda, ararriana también, que según el Papa San Gregorio,G fue la causante de una de las ppersecuciones más virulentas contra losl católicos.
El matrimonio de HerHermenegildo con la princesa católica InguIngunda, su envío a Sevilla como corregen corregente de la Bética y la catequética influenc influencia de su tío San Leandro fueron vitales ppara que adjuraserase del arrianismo y rerecibiera el bautismotismo católico, consiguiendo, consigui a la vez, el apoyo de los hispanorro manoshis pano católicos tólicos de Sevilla. La noticiano provocó la mayor cólera en la corcorte toledana de Leovigildo, que intentó que Hermenegildo gildo apostatase de su nuevan fe y asediódió la ciudad durante ddos años hasta que apresó a su hijo, quque encarceló en la torre de la Puerta de CórdobaC de las murallas.
Hoy, en este torreón superviviente, el pequeño oratorio de dos metros de largo por uno de ancho y dos de alto, con magnífico artesonad artesonado mudéjar que, como pueden ver en la imagen,im conservava sus colores rojos, azazules, oro... recuerdacuerda la devoción que sse le tuvo a San Hermenegildo en SevillSevilla. La Hermandad ha colocado sobre el altarcito una escultura sedente del mártir, fechada en el siglo XVI. Esta joya de capillita se hizo sobre el calabozo del centro de la torre, «en cuya estrecha concavidad igualmente se admira y se conserva la espantosa cárcel y rigurosa prisión de nuestro Santo Rey», recogen las Reglas y estatutos de la Hermandad, presentadas el 24 de marzo de 1687 al Rey Carlos IV, para actualizar las anteriores.
El zulo del Rey
José Gestoso, en su «Sevilla monumental y artística» (1892), habla del artesonado de lencerías y molduritas, la escultura citada, y el pequeño hueco «abierto en la muralla», que «apenas da espacio a una persona acurrucada para moverse». Y el historiador Pablo Espinosa de los Monteros en su «Historias, antigüedades y grandezas de la muy leal...» (1627), describe un callejón muy angosto y profundo y obscuro, de cinco pies de largo y menos de ancho, para la prisión del santo.
Ahí, en ese ínfimo reducto que queda para la investigación de expertos e investigadores, bien pudo recibir el martirio San Hermenegildo tras negarse a recibir la comunión de manos de un obispo arriano el 13 de abril del año 585. Ahí pudo elevar la cruz con la que aparece en su iconografía mientras sufría el «golpe con la hacheta o segur que descargó sobre su sagrada cabeza el malvado capitán Sigisverto». Tarragona disputa a Sevilla el martirio del Rey —que también el historiador y canónigo Ambrosio de Morales, sitúa en nuestra ciudad—, cuyas reliquias, como la cabeza y pequeños restos, estuvieron expuestas a la veneración de los sevillanos hasta la invasión musulmana en el 711. Hoy están, salvo un pequeño hueso que conserva la Hermandad, en el Monasterio del Escorial, donde fueron trasladadas al cumplirse los mil años de su martirio por el Rey Felipe II, quien, gran devoto de nuestro santo, pidió al Papa Sixto V la canonización de Hermenegildo, a quien consideraba artífice de la conversión católica nacional. Leovigildo se convertiría al catolicismo al final de sus días y con Recaredo el país abrazaría la fe. Por todo ello, el hermano mayor, Manuel García Querencio tiene una hipótesis y lanza algunas preguntas: «¿si en España se hubiera implantado definitivamente el arrianismo qué hubiera pasado con la dominación musulmana? ¿quién hubiese realizado la Reconquista?»
La Hermandad y sus casi ocho siglos de historia son la garantía de guarda y custodia del Santo y la torre, vestigio auténtico junto a la Ronda de Capuchinos, el Degolladero de cristianos, que reunió a sacerdotes y anacoretas, a los que en el torreón dio cobijo el duque de Alcalá, hermano mayor y protector de la corporación, que tuvo hospital propio para pobres y enfermos —en la calle Azofaifo de la collación de San Julián— y poseyó seis torres, que pervive en un enclave en el que se celebraban justas caballerescas en honor del mártir. Sevilla tiene ahora la gran oportunidad de redescubrir este triángulo de Puerta-Hermandad-primer rey católico.

 
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