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ABC SEVILLA / 28/12/2013

SEVILLA CIUDAD

CASCO ANTIGUO

Sin alarmismos innecesarios pero muy fortuitamente debe entenderse el cierre de la parroquia de San Roque, donde podrían haberse producido desgracias personales si la cubierta se hubiera venido abajo por estar «al límite de agotamiento», como ha reconocido la Archidiócesis, a pesar de que el edificio pasó la Inspección Técnica de Edificios el año pasado sin que se detectara mal alguno, según confirmaron la Gerencia de Urbanismo y el párroco, Manuel Gordillo Cañas.

 

En esta actuación, que vuelve a crear polémica en torno a la revisión y conservación de templos e inmuebles con trayectoria histórica, ha sido de vital importancia la actuación de una arquitecta que quiere permanecer en el anonimato, habitual feligresa de San Roque, al advertir la grieta y los daños en la cúpula interpretó que la cubierta sufría graves problemas y trasladó la alarma al párroco, que, a su vez, lo puso en conocimiento de Palacio. Todo en tiempo récord, tanto que en la misma noche, y tras la inspección de técnicos de la Archidiócesis, que detectaron que las «condiciones de la cubierta, completamente agotadas, a punto de colapsar, eran de peligro real», se decretó el cierre y las imágenes titulares de San Roque fueron trasladadas a un oratorio en la casa hermandad.

La arquitecta explicó a ABC de Sevilla que «los muros del templo están perfectamente, y que la obra de las cubiertas no es difícil ni técnicamente compleja y ni costosa». Por el momento, se encargará el proyecto necesario para desmontar y montar la cubierta, se pedirá presupuesto y habrá que buscar financiación para costear las obras y que la nutrida feligresía de San Roque pueda volver a su iglesia. Entretanto, el párroco está a la espera de que la Archidiócesis le comunique dónde pueden reanudarse las misas.

Además del mazazo para la feligresía y las hermandades y devociones que radican en el templo —San Roque, la Virgen de la Sierra, el Santo Crucifijo de San Agustín o la Virgen de la Cinta—, el cierre del templo vuelve a poner sobre el tapete cuestiones en torno a la inspección, vigilancia y conservación del patrimonio. Han alzado sus voces desde el Colegio de Arquitectos, desde donde han señalado que «casos como éste demuestran que hay falta de control, recomendando que en edificios singulares o de valor patrimonial debería haber mayor control de la administración en cuanto a la veracidad de los informes de la ITE», que, en la provincia, sólo Sevilla capital tiene aprobada.

Por su parte, la Asociación para la Defensa del Patrimonio de Andalucía (Adepa), cuyo portavoz, Joaquín Egea, indicó a E.P., instó a que se haga un «estudio» mínimo del patrimonio sevillano para que no continúe «diezmándose y perdiéndose», añadiendo que es necesario que se atienda el patrimonio, pero «no las grandes restauraciones sino las techumbres o pequeños que puedan aparecer».

«Vergüenza»
Egea se mostró «avergonzado» de que el desalojo de San Roque se haya producido de un modo tan urgente y de que «nadie avisara con tiempo» del estado en el que se encontraba el templo para que se pudiera haber realizado de una forma planificada y paulatina. «¿Nadie leyó un informe hace tiempo diciendo que podían haber problemas para que se pudiera tomas medidas poco a poco?», se preguntó.

«La Junta no gasta un duro en la ciudad y la Gerencia de vez en cuando arregla una placita. Se debe hacer un estudio mínimo, que para eso tienen la Inspección Técnica de Edificios (ITE), porque el patrimonio sevillano necesita muchos arreglos», reiteró, solicitando que «se dedique el dinero para que no se venga abajo y que la Consejería haga un plan «de en qué hay que gastar el dinero para que esto no siga pasando». «Cada vez —dijo— hay más declaraciones de ruina en Sevilla y algo tendrá que plantearse».

 
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