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10

Ene

2014

MIRA CÓMO ESO NO LO QUEMAN PDF Imprimir E-mail

ABC SEVILLA / 8/1/2014

ANTONIO BURGOS

La Historia es, aproximadamente, una película proyectada en un cine de sesión continua de los que había antes. Llegabas cuando querías, a la hora que fuese, y te metías a ver directamente la cinta, aunque estuviera empezada. La contemplabas hasta el final, y luego, tras los tráileres y el movi-récord, veías desde el principio lo que te faltaba. Lo que tenía sus ventajas. Empezabas así a ver la película sabiendo que el asesino era el mayordomo, lo cual te daba una superioridad sobre los espectadores que acababan de entrar y que creían, ilusos, que el criminal era el chófer. Y si ibas acompañado, había un momento de la proyección en que te decían, como una orden:

 

—¡Vámonos! Por aquí llegamos.

En esta sala de proyección continua que es España, la otra madrugada pusieron la peli «Fuego en Santa Marina de Sevilla». Es como una «remake» de otra que también proyectaron recientemente: «Explosión en El Pilar de Zaragoza». El caso es que, por razón de cercanía, me puse a ver en el Multicines Sevilla la película sobre el incendio de Santa Marina. Y cuando vi que empezaban a arder las puertas del templo, rociadas con gasolina, dije:

—¡Vámonos, que por aquí llegamos en 1936!

Si no llegué, alcanzó a conocerlo la memoria de mi madre, que me lo contaba. Huyendo hacia su casa en el Retiro Obrero cuando Queipo de Llano había declarado el estado de guerra en el centro de Sevilla aquel sábado de julio de 1936, mi madre, acompañada por el novio miliciano de una compañera oficiala del taller de sastrería, pudo atravesar la ciudad cortada en dos por las barricadas. Y me contaba cómo vio rociar con gasolina las puertas de la iglesia de Santa Marina. Las hordas usaban aparatos de «flit», espolvorizadores de insecticida cargados con gasolina. No sé si las turbas que intentaron ahora volver a meterle fuego a Santa Marina usaron aparatos de «flit». Pero aproximadamente es la misma película. Fuera de tiempo y de lugar. Un odio absurdo no se sabe a qué. O sí se sabe: odio a reconocer la realidad y los verdaderos males de la Patria.

¿Por qué quisieron meterle fuego la otra mañana a Santa Marina? Pues para que la extrema izquierda de los radicales, los perrofláuticos, los alternativos y los antisistema evidencie lo que realmente pretenden: que miremos hacia una iglesia ardiendo como si fuera un burro volando. ¿Cuántas mariscadas con cargo al dinero público de los fondos de los parados se ha metido entre pecho y espalda el cura de Santa Marina? ¿Cuántas cuchipandas en la Feria de Sevilla ha pagado con facturas falsas el cura de Santa Marina? ¿Cuántos maletines falsos ha encargado a China el cura de Santa Marina, para poder cobrar luego la morterada presentando facturas por el procedimiento del tirón o del por aquí te quiero ver de aquella manera un dijimos? Es más: ¿a cuántos falsos empleados ha metido en el trinque de los ERE y en el mangazo del siglo el cura de Santa Marina? ¿Cuántos viajes al Caribe se ha pegado el cura de Santa Marina con cargo a esos fondos? ¿Cuántas comisiones no precisamente obreras, sino de la trincadeira, se ha embolsado en su sotana el cura de Santa Marina?

Porque me dije: esto de que le hayan querido meter fuego a Santa Marina es porque las turbas y las hordas están ya hartitas de contemplar tanto mangazo impune, cómo se lo están llevando de calentito, y el cura de aquel templo es que se las traía, ¡qué manera de trincar con los ERE el tío! Total, le han hecho lo mismo de aquellos clamorosos «escraches» contra Chaves y Griñán antes y ahora contra Susana Díaz ante la Junta de Andalucía cuando se conoció la tostada de los ERE. Y por eso os pregunto, hijos míos que no conocéis la vergüenza: y a la UGT, ¿cuándo? ¿Cuándo le vais a meter fuego a la sede trincona de la UGT como a la iglesia de Santa Marina? Como el «¿Arde ya París?» del otro, en esta película de sesión continua pregunto: «¿Arde ya la UGT?».

 

 
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