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Sep

2014

UN CENOBIO MALTRATADO PDF Imprimir E-mail

DIARIO DE SEVILLA / 6/8/2014

JOAQUIN EGEA

El pasado 3 de agosto,  Diario de Sevilla publicaba una entrevista al arquitecto Antonio Cruz, que junto con Ortiz ha redactado el Plan Especial de Protección del Convento de San Agustín, respecto al cual, y a las declaraciones de sus redactores, Adepa quiere hacer las siguientes declaraciones:
Compartimos con Cruz y Ortiz la crítica al abandono y ruina en los que se encuentran los restos del Convento de San Agustín en la Puerta de Carmona, uno de los más extensos e interesantes que tuvo en el pasado Sevilla.
 
Por contra, no coincidimos en el diagnóstico. Ellos achacan la ruina al desconocimiento de estos restos por parte de los ciudadanos, ocultos a su vista; pero el ex convento tiene un propietario desde los años 80 del pasado siglo: el Ayuntamiento de Sevilla, que ha faltado gravísimamente a su obligación, la que nos exige a todos los ciudadanos conservar en buen estado su propiedad invirtiendo lo necesario para su conservación, máxime cuando hablamos de un edificio con la máxima catalogación, la de Bien de Interés Cultural.
 
Salvo el periodo de Rafael Carmona como Delegado de Urbanismo, el Ayuntamiento no ha cumplido con ninguna de sus obligaciones legales de propietario y eso lo silencian nuestros afamados arquitectos, probablemente porque políticamente no les interese. Olvidan también Cruz y Ortiz que desde el año 2007, es decir, desde hace siete años, ellos tienen la concesión del Convento para su adaptación y uso como hotel. ¿No tienen Cruz y Ortiz responsabilidad alguna en este deterioro, en este abandono y ruina? ¿Cómo el Ayuntamiento permite que durante siete años una entidad privada mantenga un derecho de superficie sobre un bien público sin llevar a cabo ninguna actividad en un edificio en ruinas? ¿Se ha realizado en estos últimos siete años alguna obra en los edificios circundantes que haya aumentado aún más la altura de las medianeras con el Convento? ¿Se le ha concedido a alguna de las obras antes mencionadas el espacio del Convento para cargar y descargar materiales?
 
Todas esta preguntas se relacionan con las decisiones que en cuanto a altura plantea el Plan Especial de Protección del Convento, que, "para protegerlo", levanta una planta más en dos de las crujías del patio, igualándolo todo en tres plantas, la excusa: ocultar las medianeras. Y con el mismo fin, siete plantas en el antiguo solar de la Iglesia. Cuatro más de las que correspondería a la volumetría primitiva. Es decir, con el fin de tapar las medianeras que el Ayuntamiento, la Consejería de Cultura y el silencio de los arquitectos Cruz y Ortiz han permitido, al autorizar aumento de plantas en los edificios colindantes, ahora nos quieren vender, que saltándose las repetidas decisiones del Tribunal Supremo y del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, las Leyes de Patrimonio y la Ley de Ordenación Urbana, se puede hacer lo que se quiera con un edificio declarado Bien de Interés Cultural con la excusa de la excepcionalidad.
 
Eso sí, las sietes plantas serán, según los arquitectos, un fondo del patio neutro, tan neutro como el "mortuorio" que construyeron para la Diputación tras el antiguo Cuartel de Intendencia. Y todo ello con la supervisión de la Delegación de Cultura, la misma que achaca a falta de tiempo la declaración del cine Cervantes, con más de 150 años de historia, como Bien de Interés Cultural, tras un año y medio de espera, tiempo que ha destinado a apoyar, sin embargo, esta iniciativa privada.
 
 Es cierto que el edificio necesita urgentemente de inversiones; que causa absoluta desazón ver la portada de Hernán Ruiz II, el autor del cuerpo cristiano de la Giralda, despiezada y abandonada en el patio del Convento; que es interesante el uso hotelero del Convento, como también lo sería el de centro cultural del barrio de Nervión, que tanto lo necesita, pero nada de ello puede suponer incumplir las leyes y especular con un Bien, como se han acostumbrado promotores y arquitectos a hacer en Sevilla con la anuencia del Ayuntamiento y de esa Institución tan nefasta para esta ciudad y responsable en toda medida de la destrucción de la misma, como es la Comisión de Patrimonio de la Delegación de Cultura, de la cual únicamente esperamos asuma el desastre de sus decisiones y marchen sus integrantes a otras actividades sin relación con nuestro malhadado patrimonio.
 
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