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19

Sep

2014

EL CONSERVATORIO SUPERIOR, 12 AÑOS EN UN EDIFICIO QUE NO SE ADECUO A SU USO PDF Imprimir E-mail
Cuartel del baño

El edificio, un antiguo convento de carmelitas del siglo XTV, fue reutiliza-do desde el siglo XIX hasta el último cuarto de siglo XX como cuartel del re­gimiento de Artillería y caja de reclu­tas hasta 1978; en 1980 lo compró el Ayuntamiento que en 1983 lo cedió a la Junta para su rehabilitación aunque ésta no inició las obras hasta diez años después.

El conservatorio se inauguró en 2012 pero sin haberse terminado el proyec­to inicialmente previsto, ya que no lle­gó a llevarse a cabo la tercera fase de las obras que preveía incorporar la an­tigua iglesia y ubicar allí un auditorio. Esa situación, que en el mismo día de la inauguración generó protestas de los estudiantes, afectó desde el princi­pio a la organización del espacio y a día de hoy sigue.causando inconve­nientes, porque poco ha mejorado el centro en estos años.

Así, además de no contar con el au­ditorio previsto, las cabinas de estudio del conservatorio superior de música son insuficientes y poco acondiciona-' das a su uso: están separadas unas de

otras por paneles de pladur en vez del doble tabique que amortiguaría el so­nido, son estrechas y de techos altos y, para reducir el ruido a la calle, tienen que tener cerrada la media ventana que les corresponde, generando una rever­beración nada saludable para los alum­nos. En algún aula esas carencias se

han intentado paliar colocando pane­les de poliuretano, una imagen nada adecuada para un conservatorio que es un centro de referencia a nivel an­daluz; en otras, esa solución que no ha sido posible y la música con la algunos profesores ilustran sus clases se cue­la en otras aulas.

A todo ello se suma la falta de una climatización adecuada La calefacción se instaló años después de la inaugu­ración del inmueble, con un sistema que deja las tuberías al aire en muchas de las salas de este edificio histórico, mientras que en lo que respecta al aire acondicionado, el propio centro ha instalado algunos aparatos, pero la solu­ción aún no ha llegado a todas partes; así el salón de actos y ensayos, de 120 asientos se convierte en un horno cuan­do se ensaya una obra que requiere mu­chos instrumentos.

La existencia de una nutrida banda de palomas en la antigua iglesia del convento, donde debería haberse ha­bilitado el auditorio, también genera no pocos problemas. En su día obligó incluso a la clausura de una de las au­las por el olor y falta de higiene gene­rado por los detritus de las aves.

A día de hoy, no hay noticias de que la Consejería de Educación haya pre­visto hacer actuación alguna para pa­liar los problemas de falta de insono-rización que presenta el inmueble y que, según la denuncia del Ayuntamien­to, podrían llevar incluso al cierre del conservatorio superior La rehabilitación del antiguo Cuar­tel del Carmen permitió la recupe­ración de sus amplios claustros y amplias galerías, pero dejó incon­clusa una tercera fase que afectaba al espacio que en su día ocupó la iglesia del convento, cuya estructu­ra es de finales del siglo XVI y prin­cipios del Xvn. De la iglesia sólo se ha conservado la parte del altar, con una gran cúpula, y su torre; el res­to se habilitó como dependencia mi­litar y se construyó un edificio in­terior de varias plantas. Su estado actual es indescriptible. Si la torre, desmochada y con una higuera de la que salen sus hojas al exterior, presenta un aspecto de abandono total, el interior es peor aún. Se ha

convertido en un nido de palomas gigantesco cuyos detritus y cadá­veres se han ido acumulando por todas partes y dejado un poso de varios centímetros de porquería en el suelo. En la cúpula de la iglesia aún se aprecia su noble arquitectu­ra y se ven restos de las pinturas que la adornaban, así como en las paredes aún cubiertas por los an­damios que. en algún momento, hace años, se colocaron allí para in­tentar recuperar la belleza de sus formas. El abandono de este edifi­cio histórico, patrimonio de todos, es totaL Su altar podría ser un mag­nífico escenario del auditorio pro­metido al conservatorio y un espa­cio para la música y la cultura muy necesario en el centro.

La rehabilitación del antiguo Cuar­tel del Carmen permitió la recupe­ración de sus amplios claustros y amplias galerías, pero dejó incon­clusa una tercera fase que afectaba al espacio que en su día ocupó la iglesia del convento, cuya estructu­ra es de finales del siglo XVI y prin­cipios del Xvn. De la iglesia sólo se ha conservado la parte del altar, con una gran cúpula, y su torre; el res­to se habilitó como dependencia mi­litar y se construyó un edificio in­terior de varias plantas. Su estado actual es indescriptible. Si la torre, desmochada y con una higuera de la que salen sus hojas al exterior, presenta un aspecto de abandono total, el interior es peor aún. Se ha

convertido en un nido de palomas gigantesco cuyos detritus y cadá­veres se han ido acumulando por todas partes y dejado un poso de varios centímetros de porquería en el suelo. En la cúpula de la iglesia aún se aprecia su noble arquitectu­ra y se ven restos de las pinturas que la adornaban, así como en las paredes aún cubiertas por los an­damios que. en algún momento, hace años, se colocaron allí para in­tentar recuperar la belleza de sus formas. El abandono de este edifi­cio histórico, patrimonio de todos, es totaL Su altar podría ser un mag­nífico escenario del auditorio pro­metido al conservatorio y un espa­cio para la música y la cultura muy necesario en el centro.

 
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