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Mar

14

Oct

2014

EL REGRESO DEL BOTELLÓN PDF Imprimir E-mail

ABC SEVILLAB / 12/10/2014

Los vecinos de la Alfalfa han vuelto a dar la voz de alarma. La concentración de jóvenes vuelve a esta zona de la ciudad, donde nunca llegó a erradicarse el consumo del alcohol en la calle pero que sí había visto reducida esta práctica en los últimos años. La calle Pérez Galdós centra de nuevo las quejas vecinales y la Policía ha puesto controles en la zona para devolver la tranquilidad al barrio.


La Policía Local vigila zonas aledañas a la Alfalfa para evitar el botellón
La plaza de la Pescadería, en la Cuesta del Rosario, que la conecta con la plaza del Salvador, también ha centrado la atención de las autoridades. El problema de consumo de alcohol, las molestias derivadas, es recurrente.
La confluencia de las calles García de Vinuesa, Arfe y Adriano es otro foco de alerta permanente de los vecinos, que ya denunciaron el tema de los ruidos en el anterior mandato y que amenazan con nuevas querellas. Las asociaciones vecinales critican la inactividad del Ayuntamiento para controlar los establecimientos que venden y sirven alcohol sin las pertinentes licencias. Tal es la relevancia de la actividad nocturna en la zona que a la calle Adriano se le conoce como «la Milla de Oro de la ginebra». Los problemas de ruido y de movilidad también afectan al Paseo de Colón, desde Adriano hasta Reyes Católicos, donde la sucesión de bares hace impracticable el tránsito por las aceras desde la tarde a la madrugada.
La orilla del río a su paso por la calle Radio Sevilla y el Barranco también es un foco de recurrente queja vecinal. Por una parte, las zonas verdes junto al río acogen la concentración de jóvenes que beben durante toda la tarde, mucho más en los fines de semana; por otra, la proximidad del bar Capote, que según ha denunciado en varias ocasiones la presidenta de la Asociación de Vecinos Estación de Córdoba en la Junta Municipal de Vecinos, provoca incomodidad en los residentes en la zona, que ven como cada año este negocio le come más metros al espacio público y se organizan actuaciones en directo que generan ruido. La Alameda de Hércules es una habitual en las quejas de los vecinos. Grupos de jóvenes se congregan en las pérgolas para consumir alcohol. Esta zona está especialmente vigilada por la Policía Local y es frecuente ver batidas de agentes requisando botellas.
Norte Pino Montano
La zona tradicional de botellón en el Distrito Norte está en la barriada de Pino Montano, al final de la calle Estrella Canopus. Los vecinos han alertado en varias ocasiones y, a lo largo de los últimos años, han llevado sus quejas hasta la Junta Municipal del Distrito Norte. La concentración es muy moderada y esporádica, sin que se pueda considerar, según los vecinos consultados, que sea un punto permanente de consumo de alcohol.
Los Remedios y Triana El «Lipa» y la calle Betis
En Los Remedios se localizan algunas de las zonas más concurridas elegidas por los jóvenes para beber en la calle. Entre estas destacan el descampado detrás del Metro en Blas Infante, los aledaños del colegio Padres Blancos, la explanada frente a la sede de Lipasam, conocida por los jóvenes como la zona del «Lipa», y la calle Virgen de Consolación (principalmente en un callejón que da a Asunción).
Emilia de la Serna, de la asociación Guadalquivir, asegura que llevan sufriendo el botellón desde hace más de 25 años pero en los últimos años se ha agravado. «Llamamos a la Policía y no acuden. El botellón en la zona está ligado a las tiendas de desavíos: compran y se quedan a la vuelta de la esquina bebiendo en la calle. Suele haber también pequeños botellones en esas zonas y no cumplen con la ley antibotellón. También muchos locales sirven copas fuera sin tener licencia de veladores. Eso también es botellón porque la ordenanza lo prohíbe». «Botellón es perturbar la pacífica convivencia ciudadana», declara. «Desde 2006 —recuerda De la Serna— existe la ley antibotellón y no se aplica, no se inspecciona, y va a peor», dice la portavoz, que recuerda otras consecuencias

 
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