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Feb

2015

CATEDRAL EN BUEN ESTADO BUSCA ARQUITECTO PDF Imprimir E-mail

EL MUNDO / 8/2/2015

FRANCISCO RECIO

La Catedral de Sevilla se ha quedado en tres semanas sin el equipo de restauradores que costó crear tres décadas. A la marcha -que no jubilación profesional- del maestro mayor, Alfonso Jiménez, formalizada el 31 de diciembre pasado, se han sumado en pocos días las de Teresa Laguna, responsable de Bienes Muebles desde 1997, y la del aparejador de confianza de aquél, Juan Luis Barón. Poco antes, a finales de 2014, el 'hombre fuerte' del Cabildo de la Catedral, el canónigo Teodoro León, había decidido prescindir de los servicios de la empresa de construcción Joaquín Pérez, que ha participado en algunas de las intervenciones más importantes desarrolladas en el templo en las últimas décadas y que habitualmente se encargaba de las pequeñas tareas de mantenimiento.

 

La pérdida es considerable. Alfonso Jiménez -dedicado casi en exclusiva a la Catedral desde 1979- y Teresa Laguna han desarrollado una extensísima labor de conservación y restauración en el templo, reconocida en 2002 con el Premio Nacional de Restauración. Junto a un equipo formado por una decena de personas, y con la colaboración de otros técnicos externos, ambos pueden considerarse sin lugar a dudas protagonistas del gran cambio experimentado en la gestión de conservación de la Catedral en las últimas décadas, hasta convertirla en referente europeo en esta materia.

Las razones de su marcha parecen vinculadas a desencuentros con la nueva dirección del Cabildo que desde 2013 personifica Teodoro León, representante de la nueva generación de canónigos promocionada por el actual arzobispo, Juan José Asenjo, y cuyas formas de actuar contrastan con las que durante las décadas anteriores mantuvieron, entre otros, Francisco Navarro, Manuel Benigno García Vázquez, Juan Garrido Mesa y Antonio Domínguez Valverde.

Con Joaquín Pérez, la relación ha quedado prácticamente rota después de que el Cabildo, sin previo aviso, decidiera incorporar a su propia plantilla a tres trabajadores de larga trayectoria en la empresa, precisamente los tres empleados que la constructora dedicaba casi exclusivamente a las pequeñas obras de mantenimiento en el templo catedralicio.

Estos tres operarios -un albañil, un carpintero y un fontanero- son, en la práctica, los únicos empleados de la etapa anterior que siguen trabajando en la Catedral. Su tarea en estas semanas se ciñe a las labores ya iniciadas el año pasado y a otras que el anterior conservador había dejado previstas.

La política de conservación del templo se encuentra, de hecho, sin dirección técnica desde primeros de año, y las gestiones desarrolladas hasta el momento por el Cabildo de la Catedral no han dado resultado. Según ha podido conocer EL MUNDO, el puesto se ha ofrecido, al menos, a dos personas. Una lo ha rechazado y con la otra, un catedrático de la Escuela Técnica de Arquitectura de Sevilla (ETSAS), las conversaciones no se han dado por cerradas.

El candidato del arzobispo

El arzobispo tiene su propio candidato. Se trata del arquitectoFrancisco Jurado, profesor de Estructuras en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid desde 1978 y con una larga trayectoria en intervenciones en el patrimonio histórico. Asenjo, experto en patrimonio eclesial. tiene plena confianza en este profesional, al que recurrió para hacerse cargo de la rehabilitación de la iglesia de Santa Catalina, actualmente en ejecución. Frente a los vaticinios catastrofistas de algunos estudios anteriores, Jurado apostó en ese templo por una intervención más ligera que ha sacado de apuros al Arzobispado.

Asenjo no pretende, sin embargo, intervenir en la elección del nuevo arquitecto conservador de la Catedral de Sevilla -que no maestro mayor, título honorífico que seguirá recayendo en Alfonso Jiménez-. Su intención es dejar manos libres al Cabildo.

Y aunque sobre el asunto existe un enorme hermetismo, este periódico ha podido conocer que la decisión de ese órgano pasa por reorientar la política de conservación del templo. Frente al amplio margen de libertad otorgado en las últimas décadas a su máximo responsable técnico -en la persona de Alfonso Jiménez-, la actual dirección del Cabildo es partidaria de una gestión más 'intervencionista', con un control presupuestario más estrecho y con un mayor recurso a la contratación de profesionales externos para la ejecución de las obras de mayor envergadura, mediante laconvocatoria de concursos restringidos.

De hecho, a los profesionales a los que se ha ofrecido hasta ahora el puesto de arquitecto conservador no se les propone hacerse cargo de toda la gestión de restauración del templo, ni siquiera de la dirección global de esta materia. El perfil que busca el Cabildo en este momento es el de un profesional que se ocupe de la programación, dirección e inspección del trabajo de mantenimiento cotidiano. Es decir, de la tarea que debe desarrollar la reducida cuadrilla de operarios que forman parte de la plantilla de la Catedral.

Primeros pasos

El Cabildo ha dado ya los primeros pasos en este nuevo procedimiento de actuación. Uno de los proyectos cuya ejecución está prevista para los próximos meses, la ejecución de una sala de conferencias en la zona de la parroquia del Sagrario, fue objeto de un concurso restringido consistente en pedir presupuesto a tres profesionales, entre ellos el propio Alfonso Jiménez, que aún ejercía por entonces como maestro mayor. La iniciativa no cuajó -Jiménez renunció- y el Cabildo optó por dejar el proyecto en manos de una cuarta alternativa.

El procedimiento del concurso será, presumiblemente, el que se utilice también para ejecutar otra de las obras que la Catedral mantiene en su horizonte próximo, la reforma de la Biblioteca Colombina. Por lo demás, el templo presenta un estado de conservación más que aceptable, fruto de la dedicación y la experiencia del equipo de profesionales que acaba de decir adiós y de la visión de futuro que demostraron Navarro, Garrido y el resto de aquella generación de canónigos que pusieron la conservación del patrimonio en el primer plano de las necesidades del Cabildo.

 
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