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Abr

2015

LA CARTUJA ESPERA AÚN UN PLAN QUE RESCATE TODOS LOS ACTIVOS DE LA EXPO PDF Imprimir E-mail

ABC SEVILLA / 20/4/2015

EDUARDO BARBA

Se cumplen este lunes 23 años de que se inaugurase la Exposición Universal de 1992 en la Isla de la Cartuja. Aquel recinto, que hoy alberga el Parque Tecnológico entre otras instalaciones, sigue siendo una auténtica asignatura pendiente de la ciudad, no sólo por el grado de desconexión que mantiene con el resto del núcleo y por sus carencias, sino también por la degradación de una parte importante de su entramado. La lista de puntos negros de la Cartuja sigue siendo extensa.

 

1. Canal. Plagado de maleza y absolutamente abandonado, la del Canal de los Descubrimientos es la imagen que más se llevan los visitantes de la isla dadas las dimensiones y el recorrido del mismo, atravesando buena parte de lo que fue la Expo. Aquel proyecto municipal de construir aparcamientos quedó guardado en un cajón. Como tantos.

2. Jardín Americano. Pese a la reforma de 8 millones con fondos europeos de hace varios años, el estado que presenta el jardín —que contiene especies únicas en Europa— es deplorable. Se ha creado una plataforma, SOS Jardín Americano, que estudia incluso denunciar a la UniónEuropea la desidia municipal con el jardín.

3. Torre Panorámica. Se reabrió para conmemorar los diez años de la muestra universal, pero sólo estuvo un año funcionando. Desde 2002 está parada pese a las enormes posibilidades que ofrece.

4. Cohete Ariane. Sevilla se adhirió en mayo de 2012 a la Red de Ciudades Ariane por la presencia en la isla de la réplica del Ariane 4, junto al canal. Enorme paradoja esa, pues el famoso «cohete de la Expo» lleva 23 años sin mantenimiento alguno. Se pudo integrar en dos proyectos malogrados para el pabellón del Futuro: el Museo de la Ciencia y el de la Aviación.

5. Pabellón del Futuro. Uno de los referentes arquitectónicos, sólo se ha venido usando esporádicamente la mitad para muestras y eventos menores. La otra mitad, que ocupan los pabellones de la Energía y del Medio Ambiente, se mantiene cerrada y sin poder ser disfrutada.

6. Pabellón de la Naturaleza. Únicamente se utiliza una pequeña parte del edificio, donde está ubicado el Consulado de Marruecos. El resto, como el Jardín Americano anexo, pasto de la desidia. Fue sede de Naturalia XXI, agencia municipal disuelta en 2013.

7. Explanada de la Pasarela. Pese a la privilegiada situación entre el Pabellón de la Navegación y la Pasarela de la Cartuja, este espacio ha quedado convertido en aparcamiento indiscriminado plagado de gorrillas que, además, presenta un firme destrozado, lleno de hoyos y piedras. El Ayuntamiento se comprometió a adecentarlo. Y nada.

8. Solar del Palenque. El emblemático Palenque se derribó en 2007 a toda prisa para construir un ambicioso centro de oficinas al calor del boom inmobiliario. La crisis terminó por tumbar el proyecto, pero el agujero en pleno corazón de lo que fue la Expo se ha quedado allí. Agesa volvió a adjudica el año pasado la obra, ya redimensionada a estos tiempos (de 42 millones a 3,2), y tiene de plazo hasta julio para que comiencen los trabajos. Evitó así que Urbanismo ordenase la venta forzosa o la expropiación por incumplir el deber de edificar tras un parón de tres años.

9. Terminales del telecabina. Se mantienen las dos y en condiciones de conservación y estéticas pésimas, especialmente la que está junto al Pabellón de Marruecos. Se ha solicitado su derribo, ya que no se reforman —como se hizo con la del monorraíl—, pero existe un conflicto de competencias entre Ayuntamiento y Junta: la administración local posee el suelo de una terminal y el vuelo de la otra; la autonómica, justo al revés.

10. Pabellón de Hungría. Símbolo de la Expo, este edificio de madera albergó tras la muestra un pequeño museo, el de la «Energía viva», aunque terminó cerrando en 2007 y lleva abandonado desde entonces por la debacle económica de su propietario, el empresario Luis Portillo. Es Bien de Interés Cultural desde 2008, pero está abandonado y muy deteriorado.

11. Pabellón de Chile. Otro emblema del 92, está cerrado y sin uso desde 2013, cuando su propietaria, Detea, se trasladó al entrar en concurso de acreedores. Un cartel anuncia que el edificio de pino chileno, rodeado ya por la maleza, está «disponible». Bogaris intenta venderlo o alquilarlo.

12. Pabellón de Turquía. El turco es otro de los edificios cerrados de la isla después de haber albergado hasta hace varios años a la Fundación Gerontológica Internacional. Ya en 1996 se derribó la torre de 25 metros de altura que era el símbolo del pabellón.

13. Pabellón de Puerto Rico. Este vanguardista pabellón, con un gran cilindro de cobre central, fue paradójicamente el primero para el que se decidió su carácter de permanencia y el primero en obtener licencia de obras en la Expo. Es propiedad de la empresa pública Epgasa (antigua Agesa), que sigue sin usar sus 5.000 metros cuadrados.

14. Pabellón de Portugal. El Gobierno de Portugal «vendió» por una peseta en marzo de 1996 al antiguo Instituto de Fomento de Andalucía (IFA). La Junta destinó el edificio a sede de empresas públicas y también estuvieron allí algunas compañías como TIC o Sadiel. Aunque la «inversión» de la administración andaluza fue exigua, más allá de algunas reformas, no pudo evitar que las instalaciones se fueran desmantelando y el edificio acabara vacío.

15. Pabellón del Siglo XV. Viene siendo usado desde 1993 como almacén. Se estudió la opción de que sirviera para ampliar el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, pero no resultó. Hace unas semanas se anunció, al fin, que 17 entidades culturales se han reunido para rehabilitar el pabellón octogonal, hacerse con su gestión y reabrirlo como espacio artístico. Gran noticia.

16. Pabellón de Cruzcampo. Es propiedad de Heineken y lleva años sin uso. Se ha estudiado la posibilidad de venta o alquiler, pero no está el mercado para ese tipo de operaciones. Su fachada de cobre ha sido saqueada por los chatarreros en los últimos años.

17. Arteria Al-Andalus. El gigantesco edificio (30.000 metros cuadrados) construido en 2011 por la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) se quedó sin abrir por la crisis. Desde entonces, sus responsables intentan alquilarlo; venderlo es inviable.

18. Parking de camiones. Otro aparcamiento infame —y en la misma «puerta» de la ciudad, muy a la vista— es el de camiones de Charco de la Pava, gestionado por PM40 en suelo de la Junta y donde se acumulan restos de mobiliario abandonado de la antigua exposición junto a maleza y suciedad. Una patética postal en un acceso principal.

19. Andalucía de los niños. Se acumulan las denuncias por el deterioro de este parque infantil con reproducción a escala de los monumentos andaluces. Hasta 2011 el mantenimiento corrió a cargo de Isla Mágica, pero devolvió su gestión a la Junta de Andalucía, que acaba de conceder su gestión a una empresa sevillana que promete reabrir la instalación este año.

20. Nuevos edificios vacíos. Entre los edificios de nueva planta, no sólo está vacío el de la SGAE. También lo están dos de Ceade, el Instituto Cartuja (donde Epgasa, antes Agesa, ha invertido 20 millones para levantar un hospital privado) o el Edificio Da Vinci.

21. Auditorio. Rebautizado como Rocío Jurado en 2006 al convertirse en dueño el Ayuntamiento, éste cedió su gestión, pero jamás ha contado con una programación regular ni se ha afianzado en el circuito de conciertos. El recinto construido por Eleuterio Población lleva infrautilizado, de hecho, desde 1993. El pésimo aspecto de su entorno lo dice todo.

22. Viejas sedes de la Policía Local. Las antiguas instalaciones de la Policía Local (tres edificios) en la banda oeste del recinto fueron vendidas por el Ayuntamiento a Detea en 2008. Pero al ser entregadas en 2012, esta compañía denunció que había recibido «una ruina» y litiga desde entonces con el Consistorio.

23. Bancada de la Expo. Entre la terminal del Cercanías y los nuevos aparcamientos, este espacio sigue siendo un deplorable descampado tras fracasar el proyecto municipal para construir allí el famoso botellódromo.

 
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