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04

May

2015

LA IGLESIA DE LA PAZ, LA JOYA OCULTA DE SAN JUAN DE DIOS PDF Imprimir E-mail

ABC SEVILLA / 3/5/2015

AURORA FLÓREZ

La iglesia de Nuestra Señora de laPaz, de la Orden de San Juan de Dios, es una auténtica joya, aparentemente cerrada a cal y canto, en la que, sin embargo, celebra misa todos los días a la una de la tarde y los domingos a las once y media. Si bien la celebración eucarística es para los ancianos de la residencia a la que pertenece, los fieles pueden acceder al culto por la entrada de la calle Sagasta y así descubrir este reducto inundado por la paz, concretando la etimología de la dedicación del templo y de la advocación de la imagen que preside el retablo mayor, patrona de la Orden hospitalaria.

 

Ocho retablos de distintas épocas repartidos entre las naves del Evangelio y de la Epístola, más dos a izquierda y derecha del mayor, y otro para San José — prácticamente todos acristalados para la figura central—, ornamentan el templo, levantado entre 1611 y 1613, a partir de una pequeña capilla que perteneció a la primera casa de los hermanos de San Juan de Dios, cuya presencia en esta ubicación se remonta a 1574.

A Sevilla llegaron los hermanos entre 1543 y 1545, cuando el ermitaño Pedro Pecador, fervoroso discípulo de San Juan de Dios, fundó el hospital de la Cruz, popularmente conocido como el de las Tablas (porque las camas eran tarimas de madera) en donde después, por mandato de Felipe II, se levantaría la Lonja de Mercaderes, hoy Archivo General de Indias. En la céntrica plaza conocida entonces como del Cementerio, sobre lo que fueron desde el siglo XIV los hospital es de San Cosme y San Damián, del Salvador y de las Bubasempezó a levantarse la residencia que hoy conocemos.

La casa más antigua en activo

En la actualidad, la casa de Sevilla es la más antigua de la Orden en activo, aunque la Diputación de Granada ha hecho efectiva la devolución del primer hospital moderno de Europa, fundado y diseñado por el propio San Juan de Dios en 1550, pocos años antes de su muerte, hace casi quinientos años y despojado a la Orden hospitalaria en la Desamortización de 1835.

El de Sevilla sorteó la debacle de Mendizábal —los hermanos pudieron regresar antes de finales del XIX—, y se libró de los ataques de laGuerra Civil, quizá, piensan los hermanos, por la incuestionable labor social que realizan desde hace siglos y que mantienen con mayor entrega aún si cabe en esta residencia, en la que la Orden acoge a 80 ancianos —hombre y mujeres—, válidos y dependientes en distintos grados, con plazas de estancias diurnas, de respiro familiar y seis que pagan la obra social de la Orden.

La fachada barroca de la iglesia del XVI, justoenfrente de la Colegial, con sus dos torres campanario, que hubo de ser remozada tras el terremoto de Lisboa por Matías de Figueroa, oculta un delicioso interior en el que conviven los retablos barrocos con los rococó y los neoclásicos, sobre mesas de altar con variadas y sorprendentes decoraciones y coloridos redescubiertos tras una restauración. Aún quedan por tratar el retablo mayor, con la Virgen de la Paz, imagen de candelero de 1571 con muchas intervenciones posteriores, la más querida de la casa, y los dos que lo flanquean en los arranques de las naves laterales, que cobijan las imágenes de San Rafael y San Carlos Borromeo —con vestiduras de cardenal—, de Juan de Mesa (1618), junto al que se conserva en una hornacina el Cristo de la Humildad y Pacienciade papelón, del siglo XVI, gran devoción de los años sesenta y setenta, que la Orden expuso en besamanos la pasada Cuaresma.

En la nave de la Epístola, envuelto y rocalla, puede verse unimpresionante Crucificado a tamaño natural de papelón del último tercio del XVI. A sus pies, la restauración recuperó el lienzo que estaba completamente ennegrecido de una dolorosa de Antonio Palomino. El siguiente retablo, rococó, cobija a una bellísima Asunción atribuida a Blas Molner (XVIII). San Juan Nepomuceno ocupa el tercer retablo, neoclásico y el último instalado está dedicado al Señor atado a la columna, del XVIII, con cabello natural. Este retablo contiene en su banco recuadros con los atributos pasionales y de la vida de fe y carisma de la Orden hospitalaria, quedando reflejada incluso una bata blanca de los hermanos.

Imágenes, relicarios y altares

Justo enfrente, y siguiendo el sentido de las agujas del reloj, en los pies de la nave del Evangelio, se encuentra la imagen de San Nicolás de Bari portando en su mano los Evangelios —obra contemporánea—,muy venerada por los ortodoxos, a los que San Juan de Dios tiene cedida la iglesia de la Misericordia. Su retablo, de 1689, es el más antiguo de la iglesia; en el que figuran seis relieves con milagros del santo y arriba hay un relicario de Santa Elena. Un San Andrés, de Francisco de Ocampo (1613), con su cruz en aspa, ocupa el vecino retablo, de 1770, con las imágenes de San Cosme y San Damián —patrones de los médicos—.

Sorprende poderosamente el Ecce Homo de barro cocido, del XVII, con la mirada al cielo y la boca entreabierta que deja ver dientes y lengua talladas, con una espina atravesando su ceja izquierda. Obra catalogada de los hermanos García, en un retablo vitrina rococó del XVIII, obra catalogada. Por último, puede verse el retablo de Santa Rita de Casia, imagen de candelero (XVIII), que también concitó en otros tiempos la devoción de los fieles que acudían a esta iglesia.

En todos ellos hay profusión de detalles y figuras secundarias que hay que mirar con detenimiento en el recorrido por esta iglesia llena de historia, con interesantes pinturas de la escuela de Zurbarán, en la que llaman la atención las dos tribunas del crucero, una de ellas con un órgano del XVIII y su gemela, que fue utilizada para que los enfermos del asilo escucharan misa.

 
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