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Mar

30

Sep

2008

LA VIGA EN EL OJO DEL URBANISMO PDF Imprimir E-mail
GLORIA GAMITO
SEVILLA. El Ayuntamiento, en este caso la Gerencia de Urbanismo, hace cumplir las ordenanzas a todos los ciudadanos. Cuando es ella quien las incumple no sólo no rectifica, sino que la emprende con el ciudadano que se ha atrevido a reclamar. Y no importa que la Oficina del Defensor del Ciudadano, donde están representantes de todos los grupos municipales, ampare al reclamante. Urbanismo lleva años dando la callada por respuesta sobre el asunto que denuncia un ciudadano, y su contraataque es intentar pillarle en un fallo para hacerlo callar. Ve la paja en el ojo ajeno y no ve la viga en el suyo, o aplica dos varas de medir.
Esta, por lo menos, es la impresión que tiene Francisco García Báñez, propietario del número 17 de la Plaza del Altozano, una casa preciosa que domina el puente y el río, al lado del mercado de Triana. En 1998, Francisco García Báñez restauró la casa, con catalogación C, del arquitecto José Espiau. La parte de arriba hubo que tirarla porque estaba ruinosa pero lo demás se restauró respetando las características de esta bonita casa, y el presupuesto fue, como es de suponer, elevadísimo. Por su situación estratégica junto al mercado, en 2001 firmó un convenio con el Ayuntamiento para que pudieran terminar las obras. Señala García Báñez que en esos momentos al Ayuntamiento no le importó la catalogación de la casa y le inutilizó la primera planta y el bajo lo convirtió en semisótano. Como compensación, se le permitió utilizar una parte como aparcamiento.
El problema arranca cuando García Báñez, en 2001, empieza a poner reclamaciones a Urbanismo por la forma en que se ha solucionado, con un mamotreto metálico que ofende la vista, la insonorización de los equipos de aire acondicionado del mercado; él las llama «las setas de Triana». También se queja de las pañoletas de color rojo que cierran las calles al Altozano y de las cubiertas de aire y huecos de luces que afean el casco antiguo de Triana.
Buscar las «cosquillas»
Ninguno de sus escritos tiene contestación, salvo uno en que le dicen que la publicidad del local de su casa catalogada tiene que ceñirse a la normativa.
Considera García Báñez que ahí empieza el ataque de Urbanismo: «En todas las casas del Altozano sigue la misma publicidad, y la única que Urbanismo ve es la del ciudadano que reclama».
En 2005 García Báñez envía su queja a la Oficina del Defensor del Ciudadano y es admitida a trámite. Para el demandante, los elementos de insonorización del aire acondicionado del mercado, las pañoletas y las cubiertas suponen «un «atentado» urbanístico contra el casco antiguo del barrio y contra Aníbal González, y Espiau y Muñoz, artífices de edificios catalogados». Y además resalta que por volumetría, altura, tipo de materiales y colorido, y por la falta de licencia el Ayuntamiento incumple la norma, cuando debiera dar ejemplo a los ciudadanos.
La Oficina del Defensor del Ciudadano envió escritos a las delegaciones municipales de Salud, Urbanismo y Hacienda. Y Urbanismo responde diciendo que el ciudadano ha colocado de forma indebida en la casa catalogada una pérgola de madera. Báñez envía un recurso añadido con fotografías antiguas en las que se aprecia que el edificio tenía pérgolas de madera. Posteriormente presentó, a través de su abogado, un recurso que Urbanismo dijo que estaba fuera de plazo, luego otro de alzada y otro recurso, al recibir notificación de sanción económica por lo de la pérgola. Y sigue sin respuesta, al igual que la Oficina del Defensor del Ciudadano
En el expediente de la Oficina del Defensor del Ciudadano de 2006 se recoge el argumento del demandante de que las cubiertas de los aparatos de aire acondicionado contravienen el artículo 8.16 del capítulo 3, y los artículos 5.105 y 5.103 de las Ordenanzas del Plan General. La Oficina del Defensor, a falta de un pronunciamiento detallado de los técnicos, entiende que «puede existir infracción de los artículos señalados de la Ordenanza del Plan y que el impacto visual de los elementos denunciados es claramente negativo». Por ello recomienda que el Servicio de Edificios Municipales, con el asesoramiento de la Gerencia, redacte, presupueste y ejecute un proyecto para la reducción del impacto visual.
No se ha hecho aún. Y eso que García Báñez tiene un fax del anterior gerente de Urbanismo, Manuel Marchena, dirigido al arquitecto Antonio Balón, donde le da instrucciones para que redacte el proyecto.
El Servicio de Disciplina Urbanística de la Gerencia ha informado que el responsable de estas actuaciones es el Servicio de Patrimonio del Ayuntamiento.
Mientras, Báñez sigue pensando que es verdad lo de la viga en el ojo de Urbanismo...
Restauró su casa del Altozano y cuando vio el adefesio de los aires acondicionados del mercado de Triana demandó al Ayuntamiento por el «atentado estético». Entonces comenzó su odisea y «el abuso de poder»
 
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