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2015

UNA NUEVA CARA GRACIAS A LA SOLIDARIDAD PDF Imprimir E-mail

DIARIO DE SEVILLA / 10/8/2015

JUAN PAREJO

Siete años de solidaridad desbordada. El convento de San José del Carmen, popularmente conocido como Las Teresas, en pleno barrio de Santa Cruz, es ejemplo de cómo gracias a la colaboración de vecinos, turistas, instituciones y profesionales, se ha podido rehabilitar gran parte del edificio, permitiendo que las 19 monjas de clausura que lo habitan puedan disponer de todas las garantías de suguridad, al mismo tiempo que se ha conservado y restaurado un cenobio histórico, el único que queda en pie de los tres que fundó Santa Teresa en Sevilla. Aunque restan cosas por hacer, desde 2008, gracias a diversas iniciativas puestas en marcha por los vecinos de Santa Cruz y a los donativos de cientos de ciudadanos anónimos se han reparado buena parte de las cubiertas del convento, se ha dotado de estabilidad al claustro, que amenezaba con desplomarse, y se ha reparado y embellecido la fachada, devolviéndole al conjunto la imagen que debió tener hace varios siglos. 



La intervención en la fachada de la iglesia y del conjunto del convento ha costado unos 60.000 euros. El arquitecto que se ha encargado de la obra, como de todas las realizadas hasta la fecha, ha sido Carlos Violadé, que lo hace de manera totalmente desisteresada junto al arquitecto técnico Rafael Guijarro Amador: "La fachada estaba en muy mal estado. A la hora de picar teníamos una cautela porque no sabíamos qué podía haber debajo", explica Violadé. 

La fachada del convento les tenía guardada una sorpresa que hallaron cuando se encontraban trabajando en una de las esquinas, en lo que en su día pudo ser la entrada de una casa-palacio que en su momento fue adosada al cenobio: "Empezaron a aparecer unos esgrafiados que son del siglo XVI. Hicimos un estudio del color que podía tener, tanto en la primera cornisa como en la segunda. Hemos sacado a la luz lo que había recuperando de manera matizada el color". Gracias a los estudios, comprobaron que el esgrafiado imitiba a unos sillares de piedra que se han imitado en el nuevo mortero que se ha aplicado a la fachada". 

La intervención, que en principio parecía sencilla, se fue complicando con la aparición de estos esgrafiados. "Ha sido un trabajo importante. También se ha trabajado en la fachada de la iglesia, en su carpintería. Cuando encontramos los esgrafiados nos planteamos si teníamos que conservarlos o no. Hemos contado con la inestimable ayuda de Juan Antonio Fernández Naranjo, de la delegación provincial de Cultura de la Junta de Andalucía, que nos dio las indicaciones oportunas y nos aportó los criterios de conservación". 

Gracias a la restauración nos podemos hacer una idea de cómo era la arquitectura de la calle en épocas pasadas. "La diferencia es importante. Ahora cuando la ves parece que lleva así toda la vida. Ésta es la parte que se puede ver de un convento de clausura, así que es importante que esté en buen estado". 

Como todas las obras hechas hasta ahora, la de la fachada ha sido posible gracias a las donaciones y al apoyo de particulares. "La verdad es que te sorprendes de cómo se vuelca la gente. Las madres no quieren pedir porque afirman que hay muchas personas que tienen necesidades y que lo necesitan más que ellas, pero sí hay muchos vecinos o turistas que se acercan para hacer algún donativo. Recuerdo la historia de un señor japonés que vino a hacer una donación porque decía que se sentía unido al convento y quería colaborar. Hay muchas historias como ésta". 

En 2008, el convento de las religiosas carmelitas se encontraba en una situación muy delicada. Desde entonces, se han ido atajando las principales afecciones, aunque en un edificio tan grande y con tantos siglos siempre quedan cosas por hacer. "Empezamos a parar la enfermedad por las cubiertas, que es por donde entraba el agua que causa la mayoría de los males. El claustro estuvo apuntalado 6 ó 7 años. Hay otras afecciones que hemos dejado pendientes, como restaurar unos magníficos artesonados de madera mudéjares. Los hemos protegido porque se habían producido algunos desprendimientos, pero está por hacer. 

Hace poco han cedido dos cerchas de madera de una de las cubiertas. Han colapsado y ha empezado a entrar el agua. Será lo próximo en hacer. Una intervención de urgencia que se afrontará en septiembre u octubre. "Es un edificio tan grande que no sabemos qué será lo próximo. Te va pidiendo ayuda. Hay zonas en la iglesia en las que todavía no nos hemos metido. Siempre hay cosas que hacer. Hemos realizado ya obras bastante grandes en el interior y hemos llegado ya hasta la fachada". 

La iglesia aparentemente se encuentra en buen estado, aunque no se ha analizado todavía con detenimiento. Violadé asegura que hay que proteger bien el edificio de las humedades y también de la acción de las palomas. "Espero que las obras que se vayan haciendo a partir de ahora sean cada vez menos urgentes". 

El convento de las Teresas es en sí una gran joya arquitectónica. Además, guarda muchos tesoros y reliquias relacionadas con Santa Teresa, como el manuscrito original de Las Moradas, cartas manuscritas, relicarios o la capa que vestía la mística abulense cuando falleció. Las religiosas organizan visitas concertadas para todos los que quieran conocer estos tesoros. 

El convento de las Teresas ha llegado con una salud renovada al V centenario del nacimiento de Santa Teresa gracias al trabajo desinteresado de Carlos Violadé, Rafael Guijarro y al empeño y el tesón para buscar fondos para que el convento no cayera en el olvido de Gonzalo Gil o Antonio Guerrero.

 
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