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PATRIMONIO EN PELIGRO EN LA CARTUJA PDF Imprimir E-mail
EL MUNDO / 27/8/2015 EVA DÍAZ PÉREZ «Lo más probable es que esos azulejos arrancados aparezcan a la venta en el mercadillo del Jueves». Joaquín Egea, presidente de la Asociación para la Defensa del Patrimonio Histórico Artístico de Andalucía (Adepa) se refiere a las cerámicas desaparecidas recientemente de muros y paramentos del Monasterio de la Cartuja. El antiguo convento cartujo es un monumento muy visitado y cuenta con actividad funcional porque es la sede del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC), el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH) y la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA). Es decir, el caso del Monasterio de la Cartuja no es el del habitual destino de hermosa cáscara vacía al que quedan condenados muchos monumentos. Y, sin embargo, Adepa ha denunciado «el abandono y la falta de vigilancia» que sufre actualmente este valioso conjunto monumental. Según Joaquín Egea, hay varias ocasiones en las que «no existe vigilancia y allí cualquiera puede hacer lo que quiera». De hecho, según ha constatado, numerosos azulejos históricos han sido arrancados. «Un asunto muy grave que esto ocurra en la misma sede del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico», añade. El pasado sábado recorrió las instalaciones y en ningún momento se encontró con vigilancia. «No había nadie ni en la puerta que da al puente de la Cartuja ni en el otro lado, el que da a la Calle Américo Vespucio», asegura. Pero no fue sólo esto lo que alarmó al presidente de Adepa. «En la parte inferior del monumento dedicado a Colón, donde se cultivan las plantas aromáticas, hay numerosos azulejos robados. Se nota que hay una dejadez en el lugar», explica. Por eso, comenzó a hacer fotografías en las que advertía ese abandono. Por ejemplo, en los muros llenos de azulejos donde es evidente que hay un comienzo de saqueo o, al menos, de falta de conservación. Sin duda la azulejería de este conjunto monumental es uno de sus grandes valores. Hay mapas de azulejos históricos que recuerdan la historia del lugar y su relación con los barros y lozas vidriadas. Desde el siglo XII hay constancia de que en esta zona existían hornos alfareros. Una tradición que continuaría cuando el monasterio cartujo es desacralizado a raíz de la Desamortización de Mendizábal en 1836 y es adquirido por Charles Pickman como fábrica de loza y porcelana. Durante algún tiempo, este lugar fue ejemplo de la minúscula revolución industrial que se vivió en la decadente Sevilla decimonónica. Y desde aquí se exportaron los paisajes sevillanos dibujados en las lozas a las mesas de las cortes europeas. Por eso, en muchos lugares del monasterio existe esa huella de la industria azulejera sevillana. Una actividad fabril que contrastaba con los silencios cartujos de este lugar de mística y de retiro espiritual que sólo rompía la célebre campana de espantalbures. Un paraíso histórico que fascinó el embajador veneciano Andrea Navaggero cuando visitó Sevilla con motivo de la boda del emperador Carlos V: «En buen escalón están los frailes que viven aquí para ascender después al paraíso». Y ya se sabe que los paraísos suelen ser muy frágiles.
 
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