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2015

LOS CURAS QUE GUARDAN LAS CADENAS DE SAN PEDRO PDF Imprimir E-mail
ABC SEVILLA / 23/8/2015 AURORA FLÓREZ No hay diócesis española en la que haya pervivido activamente a través de los siglos una institución tan señera como la Hermandad de San Pedro ad Víncula, integrada exclusivamente por sacerdotes, y, en Sevilla, fusionada en 1988 con otra peculiar y muy antigua entidad, la Universidad de Curas, nacida esta última nada más y nada menos que en el siglo XIII, tras la Reconquista, y fundada por el propio Fernando III el Santo. Además de su labor de asistencia y cobijo a los sacerdotes, a la de San Pedro Ad Víncula le caben, entre otros honores, ser pionera en la defensa de la Concepción Inmaculada de María y de haber creado, en 1910, la asociación benéfica del clero para la jubilación de los curas. «Esto —explica el abad de la Hermandad y la Universidad de Curas, Pedro Juan Álvarez Barrera, fue una gran revolución, puesto que, por primera vez, tenían jubilación los sacerdotes». La Hermandad de San Pedro ad Vincula (San Pedro encadenado) fue fundada en 1571 por el canónigo racionero Andrés Segura en el convento de religiosas agustinas de La Paz, hoy sede de la Hermandad de la Mortaja. Ahí radican las primeras noticias de esta corporación, Sus finalidades, fundamentalmente, la formación espiritual, la ayuda a sacerdotes pobres y enfermos y su enterramiento, amén del fomento, el culto y la devoción a la Inmaculada, San Juan Bautista y San Pedro, tienen en el actual siglo XXI igual vigencia que en el XVI, en tiempos de la Sevilla capital del mundo, puerta y puerto de las Américas, que mostraba la dicotomía de la opulencia y la miseria en la que convivía el clero catedralicio y de las parroquias con el que sucumbía en la pobreza más absoluta. Es en ese paisaje, con sacerdotes que incluso morían en la calle en la indigencia, donde actuaba la hermandad, dando socorro caritativo y espiritual a esos infortunados curas. Instituciones sacerdotales No fue la única institución con algunas características similares las creadas en Sevilla, pero las otras no pudieron resistir el paso de la historia ni el Hospital de San Bernardo, conocido popularmente como el de «Los Viejos», erigido en 1355 con treinta sacerdotes, para pobres vergonzantes de la ciudad y enterrar a los ajusticiados de Tablada; ni el Hospital de los Venerables Sacerdotes, fundado en 1675 por el canónigo Justino de Neve, a quien, por cierto, también se debe la reconstrucción de Santa María la Blanca. [Recorre San Pedro ad Vincula a través de las imágenes] En el caso de la Hermandad de San Pedro ad Víncula, las primeras reglas datan de 1582, año en que se reorganizó la corporación por el obispo de Medauro, el mercedario fray Gaspar de Torres, a la sazón su rector, como se denominó la cabeza principal de la institución hasta el canónigo José Sebastián y Bandarán, que ocupó el cargo desde 1963 hasta su muerte en 1972. Después, entró en un tiempo de decadencia, que logró superar sin desaparecer. La capilla está presidida por un impresionante lienzo del clérico pintor Juan de Roelas Desde el 15 de junio de 1583, la Hermandad de San Pedro ad Víncula tiene su sede canónica en la parroquia de San Pedro, con capilla propia, la más grande de la iglesia y la última de la nave de la Epístola. El espacio, entre la torre y la fachada de poniente, había sido concedido a la familia de Vega para capilla y bóveda funeraria, y su primer diseño se debió a Hernán Ruiz. La actual, su sala capitular, a la que se accede mediante una escalera de caracol, enterramiento y sala de servicios, se ejecutaron en plazo récord. En1613, desde que se le otorgó la escritura pública un año antes, estaba concluida. Merece la pena acercarse a conocer esta magnífica capilla, en la que destaca poderosamente el cuadro de «La liberación de San Pedro por el ángel», con el que el clérigo pintor Juan de Roelas pagó en 1612 su cuota de entrada como hermano. Preside el retablo realizado por Astorga, autor también de los ángeles y el medallón superior. Actualmente, en la mesa de altar se ha colocado una pequeña imagen de la Inmaculada que antes se guardaba en la sala de cabildos. La capilla está decorada con frescos, estilo italiano. No son lo mejor de este espacio, pero no dejan de ser curiosos, además de pinturas anónimas, del XVII o XVIII, sobre la pared pero enmarcadas en madera, con escenas de la vida, los milagros y el martirio del titular. Algunas de ellas resaltan en una moldura dorada dividida en dos medios puntos partidos por una ménsula plana. En un arca conserva la Hermandad las cadenas de San Pedro (tiene otras dos más pequeñas), réplicas de las que se conservan en Roma y conteniendo limaduras de éstas. Se exponían a la devoción y protagonizaban una procesión en el interior del templo. Destacan la bandera concepcionista de 1882, bordada en oro, con la fecha de la definición del Dogma, entre otros motivos, que también procesionó; un lignum crucis y un cruficicado anónimo del XVIII que presidía las disciplinas de Cuaresma.
 
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