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07

Sep

2015

EL CERVANTES, BIEN DE INTERÉS CULTURAL PDF Imprimir E-mail

DIARIO DE SEVILLA / 2/9/2015

CARLOS COLÓN

 

Aver si nos aclaramos. El Cervantes es un Bien de Interés Cultural, diga lo que diga la Junta de Andalucía. Porque es, tras la demolición del San Fernando en 1973, el único teatro del siglo XIX que ha sobrevivido. Es, junto al Lope de Vega y tras el derribo del interior del Coliseo en 1979 y la brutal reforma del Álvarez Quintero, el único teatro histórico bien conservado. Es obra de uno de los arquitectos más importantes de la Sevilla de la segunda mitad del XIX, Juan Talavera y de la Vega. Y es la única sala de cine histórica que sobrevive en Sevilla, el último testigo de cómo se veían las películas antes de que los multicines acabaran con los cines (después las multisalas de los centros comerciales acabaron con los multicines, de los que solo sobreviven dos ahora en peligro). 



Si el alcalde quiere salvar el Cervantes lo tiene fácil: dado que en la Junta gobierna su partido, pida cita, pulse móvil, envíe email o WhatsApp, remita carta o descuelgue teléfono y exija que se declare BIC al Cervantes. Y dejémonos de monsergas y gestos. En cuanto al plan (con el que vaya usted a saber qué pasará: ésta es la ciudad de los planes nunca cumplidos) de convertirlo en sede de proyecciones de la Filmoteca, me permito sugerir que se recupere el Llorens -otra sala histórica, remodelación neo mudéjar de un local del XIX realizada en 1915 por José Espiau, aún salvable casi íntegramente- para este uso cinematográfico y que el Cervantes se convierta otra vez en teatro con gestión mixta pública/privada para que esta ciudad de 700.000 habitantes tenga siquiera cuatro teatros. 

Unir el destino del Cervantes a los del Alameda y el Avenida, invocando su uso cultural, ignora la abismal diferencia patrimonial que los separa. El Cervantes tiene gran valor patrimonial mientras los multicines sólo aportan el de su uso cultural. Arquitectónicamente nada valen. El Alameda representa los desmanes que se perpetraban en el casco histórico. Y en el incendio de 1979 se perdió lo poco interesante que sobrevivía del Avenida, sala de reestreno reconvertida en local de estrenos que vivió su s años más brillantes como Avenida Vistarama, excepción hecha de su etapa como Arte y Ensayo con la proyección de Helga, el milagro de la vida que estuvo casi un año en cartel porque se veía un parto. Las cosas… Trátense pues como cosas distintas, porque distinto valor tienen. Y sálvese de una puñetera vez el Cervantes.

 
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