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21

Sep

2015

LAS COLECCIONES DEL CENTRO ANDALUZ DE ARTE CONTEMPORÁNEO PDF Imprimir E-mail

DIARIO DE SEVILLA / 21/9/2015

JUAN BOSCO DÍAZ-URMENETA

Exponer obras del patrimonio cartujo y contrastarlas con las de la colección del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo: eso pretende esta muestra. Da a conocer obras como la excelente Dolorosa atribuida a Duque Cornejo, y trama a la vez fértiles oposiciones, como la de esa misma escultura con grandes lienzos de José Manuel Broto, en la capilla de Colón. 



Lo mismo ocurre en el antiguo templo: la sillería de coro de los legos (Agustín de Perea y Juan de Valencia, fechada entre 1697 y 1702) comparte espacio con dos recintos, también en madera, de Andrea Blum y Andreas Fogarasi, donde se proyectan vídeos de Valie Export (Touch Cinema), Martha Rosler (La cocina) y Pilar Albarracín (Lunares): tres mujeres en un templo al que no podían entrar, según la regla cartuja. También es de una mujer, Louise Bourgeois, la impresionante CeldaEl Arco de la Histeria, expuesta en la sacristía, mientras en la capilla De Profundis un Tàpies convive con el Calvario de Isidro de Villoldo (hacia 1550). 

Los contrastes prosiguen. En la capilla de la Magdalena, losSolteros de Duchamp, construidos en vidrio por Txuspo Poyo, se oponen a botellas, vasos y copas, que datan del siglo XV. En el refectorio, objetos de cerámica monástica se disponen frente a una obra de Valeriano López referida al mismo material. Las bóvedas de la capilla de San Bruno pueden verse desde la Habitación vegetal III, de Cristina Iglesias, y en el Oratorio de Santa Catalina, cinco antiguos capiteles reposan en la Mesa refectorio de José Ramón Sierra. 

La muestra acentúa relaciones ya existentes en el Centro: en el huerto, con antiguo sistema de riego, está el reloj de Federico Guzmán (el sol señala la hora y las flores, las estaciones); en el Pabellón de Santa Rufina, un trabajo de Olaf Nicolai; y entre los cipreses, el viejo puesto de mando de la estación Alexanderplatz, un ready-made obra de Juan Carlos Robles. 

Todo esto no es sino resultado del trabajo que ha ido formando el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. Comenzó en 1990, sin sede ni colección propias. La idea de alojarlo en las Atarazanas se abandonó pronto y sólo en 1997 se asentó en la Cartuja. Como colección, heredó la del Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla (Zóbel, Rueda, Torner, Millares, Lucio Muñoz, Bill Viola y Dokoupil, entre otros) y el uso -con permiso previo- de obras de autores andaluces compradas por la Junta de Andalucía desde 1984. En 1991 adquiere el Tàpies ahora expuesto y numerosas piezas de Broto y Sicilia. Después, con más calma y mejor criterio, obras de Palazuelo, Ross Bleckner, Jonathan Lasker, y la citada de Louise Bourgeois, acompañada de dibujos y grabados. 

La colección crecía pero hasta el año 2000 no se expone: aceptable representación de Gordillo, la abstracción de los años 70 y la Nueva Figuración, y escasas las del Equipo 57 y Barbadillo. Se anuncian además los criterios de la colección: centrada en autores andaluces, desde 1957, prestaría especial atención al arte joven y contextualizaría a ambos con obras internacionales. 

Estos criterios se modifican en 2006. La idea general es pensar la colección como un archivo que cada nueva adquisición o depósito pueden hacer cambiar. A esa idea se unen otras tres: atención a lo urbano, a la identidad y a "la gramática del signo pictórico". De esas tres ideas, la primera idea propició obras del Grupo AFAL, Dan Graham, Alejandro Sosa, Peter Friedl y Daido Moriyama; la segunda impulsa las de Valie Export, Miguel Trillo, Ana Mendieta y Rafael Agredano, y la tercera se concreta en piezas de Michaux, Barbadillo, Alexanco, Quejido, Prina y los más jóvenes, Agrela, Leal, Pereñíguez o Piñar. Se incorporan además obras que trabajan la idea de archivo (Bleda y Rosa, Dora García, Ruppersberg) y archivos efectivos: los del Equipo 57 y la revista Separata

Desde 2010, las compras disminuyen pero no desaparecen. Se incorporan obras de Carrie Mae Weems, Marta Minujín, Alfredo Jaar, Allan Sekula, Fiona Tan, Lara Almárcegui, Inmaculada Salinas, Jesús Palomino y Ruth Ewan, entre otros. A ellas se añaden depósitos y donaciones: obras de Reinhard Mucha, José Ramón Sierra, el fotógrafo José Guerrero, Ignacio Tovar, Alfonso Albacete, Jordi Teixidor, Annika Ström, José María Bermejo, Leandro Katz y sobre todo, unas trescientas obras de Guillermo Pérez Villalta, su colección personal. 

Hoy la colección puede generar diversas lecturas, como prueba esta muestra. Hay cuestiones pendientes. Una es el espacio necesario para la mejor conservación de las obras: lo resolvería la cesión al Centro del cercano Pabellón del Siglo XV, eterna promesa incumplida de la Junta. Otro problema son las ausencias en la colección, como la de Carmen Laffón. La consolidación del depósito hecho en su día por la autora no pareció interesar en exceso a la Junta de Andalucía.

 
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