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Jue

16

Oct

2008

REVIVEN LOS JARDINES DE LA EXPO PDF Imprimir E-mail
Miércoles, 15-10-08
POR M. D. ALVARADO
El legado de aquella Exposición Universal que transformó Sevilla ha quedado reducido con el paso de los años por el abandono. Buen ejemplo de ello fueron dos de las zonas verdes más singulares de la muestra: los jardines Americano y del Guadalquivir. El primero, una joya para los amantes de la botánica y donde se mostraban casi 600 especies de árboles y plantas, vivió tras el 92 un abandono progresivo que, a pesar de muchos anuncios de inversiones para recuperarlo, lo convirtió en refugio de indigentes; el segundo, una sucesión de espacios singulares, estuvo sometido a los vaivenes de la gestión de Isla Mágica. Pues bien, 17 años después, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) trabaja en su recuperación.
El proyecto se incluye dentro del programa para la regeneración de las márgenes del río desde Puerta Triana hasta San Jerónimo, puesto en marcha tras el convenio entre el Ministerio de Medio Ambiente y el Ayuntamiento financiado en gran parte por fondos Feder. En el caso de los antiguos jardines de la Expo la tarea se inició, según cuenta su director de obra, Luis Rein, en marzo.
En el jardín americano, la tarea más intensa se ha centrado, una vez que se consiguió expulsar del lugar a las personas que habían hecho del mismo su casa particular y que lo habían expoliado hasta llevarse las tuercas de algunas estructuras, en la limpieza. La labor, adjudicada a Tragsa, ha durado cuatro meses. Y es que el abandono en el que había caído uno de los espacios más singulares de la Expo había convertido el lugar casi en un vertedero, con una capa de suciedad acumulada de más de veinte centímetros. Durante esa tarea de limpieza, aparte de confirmar la desaparición de casi el cincuenta por ciento de las más de 600 especies que había en los jardines, se puso de manifiesto algo ya previsto, la imposibilidad de recuperar el invernadero: el abandono de las plantas, cuenta Luis Rein, hizo que éstas crecieran a su antojo y algunas de estas especies, como el llamado cedro de Cuba, salieran por el techo y rompieran la estructura. Por ello el antiguo invernadero del que se mantiene su estructura, se convertirá en un «umbráculo», un espacio de sombra que permita subsitir a determinadas especies de árboles y plantas. Para recuperar la mayor parte de estas especies, la CHG firmó un convenio con la Universidad y el catedrático de Botánica Benito Valdés realizó el proyecto.
Por lo que respecta al parque del Guadalquivir, este espacio, que durante la Expo incluyó un jardín acuático, uno de plantas aromáticas y medicinales y un jardín de rosáceas, estaba incluido dentro de los suelos cedidos a Isla Mágica que, finalmente, esta entidad no aprovechó, lo que provocó su abandono y deterioro, La intervención de la CHG se centra en la eliminación de vegetación salvaje y la recuperación del pavimento, el jardín de aromáticas y de rosáceas, ampliándose además la zona de césped.
En ambas actuaciones se incorporará el sistema de riego a la zona vegetal, se mantendrán algunas de las pérgolas y se creará la red de caminos por el interior, también con carril bici. El proyecto se completa con la construcción de una pasarela peatonal junto a la ribera y la recuperación del sistema de cascadas y hasta la pequeña ciaboga o esclusa construída para la Expo, que se mantendrá como elemento didáctico.
Las obras de la CHG estarán terminadas en marzo. La recuperación de los dos jardines alcanza los 8 millones, de los que el 70% procede de fondos Feder.
NIEVES SANZ
La recuperación de sus pérgolas es sólo una parte de lo logrado ya en el jardín americano
 
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