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05

Oct

2015

UN RECHAZO QUE NO IMAGINÉ PDF Imprimir E-mail

ABC SEVILLA / 4/10/2015

RAMÓN MONTSERRAT BALLESRTER

Ante todo agradezco la tribuna que me brinda el diario ABC para dar mi visión sobre el edificio de la Jefatura de Policía que proyecté hace más de cincuenta años y sobre el cual se ha suscitado recientemente mucha discusión, a partir de unas declaraciones del alcalde. En esta controversia, incluso, una buena parte de los medios de opinión se ha manifestado a favor de la desaparición del edificio. Viendo el estado del mismo tras su abandono, repetidamente mostrado en las fotos publicadas, se comprende ese deseo.

 

Me había equivocado. La acogida en Sevilla no fue la que yo esperaba
Probablemente, estas líneas no serán suficientes para hacer descender las opiniones descalificatorias a un nivel de debate mucho más sereno que pudiera permitir posibilidades de diálogo e intercambio de opiniones, aunque lo intentaré.
Cuando apareció el edificio, provocó un rechazo tremendo, que en buena parte continúa. Por supuesto, no era éste mi propósito al proyectarlo. Me gustaría poder explicar las circunstancias que rodearon la concepción del proyecto y lo que esperé de él.

En la primera mitad de los años cincuenta, en mis años de formación en la Escuela de Arquitectura de Barcelona, otros compañeros y yo, estudiando publicaciones extranjeras y con intercambios entre nosotros y otros arquitectos jóvenes, descubrimos la arquitectura del Movimiento Moderno y nos empapamos de su lenguaje y estética.

Los que habíamos hecho ese hallazgo, estábamos absolutamente convencidos que era el comienzo de la arquitectura del futuro, como así ha sido a nivel internacional; para bien (hay una mayor libertad para proyectar) y para mal (se han perdido unas normas que daban mayor facilidad para hacer buenos proyectos).

Podemos hacer un símil entre lo que el Movimiento Moderno produjo en la arquitectura, con lo que el mundo digital ha significado (con más profundidad) para la sociedad actual. De hecho, en algunas ocasiones todavía escribo con pluma estilográfica a amigos de mi edad, pero comprendo que hoy ya, es una anomalía.

El edificio de la Gavidia de Sevilla: Un rechazo que no imaginé
Aspecto del solar antes de la construcción del edificio
Sin embargo, frente a la rapidez de consolidación del mundo digital (por necesidad), no se ha producido con la misma velocidad la aceptación de los cambios arquitectónicos. La arquitectura a partir del Movimiento Moderno ha tenido muchas dificultades de comprensión. Son análogas a las que ha habido con los cambios en la pintura, aunque no del todo coincidentes.
Creo que entender el Movimiento Moderno en arquitectura corresponde bastante con entender la pintura a partir del arte abstracto.

Un cambio en el arte que la sociedad no comprende, si se consolida, termina aceptándolo más adelante. Este ejemplo lo podemos encontrar en la recuperación del Pabellón de Barcelona realizado por Mies Van Der Rohe en 1929.No suscitó entonces suficiente interés, se derribó y, cincuenta años más tarde, se moviliza la sociedad barcelonesa para su recuperación, con un importante coste material.

Obviamente no pretendo compararme con Mies Van Der Rohe, ni la Jefatura con el Pabellón de Barcelona, pero creo que puede ser una aproximación respecto a las incomprensiones.

Cuando llegué a Sevilla, me encontré con un panorama cultural con inquietudes, sobre todo entre gente joven. Por ejemplo, como pintores estaban ya presentes Carmen Laffón, Teresa Duclós, Juan Romero, Jaime Burguillos, Manuel Salinas, etc.

Mis primeras obras realizadas aquí, con el lenguaje del Movimiento Moderno, como la Terminal de Iberia en Almirante Lobo, la Cafetería Festival en la Avenida, el primer supermercado que hubo en la ciudad en la esquina de Francos con Blanca de los Ríos, la Joyería Montero en la Calle Sierpes o la Fábrica de contadores Landis-Gyr, fueron acogidas de buen grado.

Con esta confianza pensaba que se podía hacer un edificio importante en Sevilla de esas características. Así, cuando recibí el encargo de hacer una nueva Jefatura de Policía en el solar resultante de la demolición del Cuartel de San Hermenegildo, con la indicación por parte de la propiedad de que fuera un edificio «abierto y moderno», en su mayor parte dedicado al uso administrativo, consideré que era una buena oportunidad para hacerlo. Algo que estuviera en consonancia con lo que se empezaba a realizar en las más importantes ciudades españolas, europeas y americanas.

Téngase en cuenta que el Movimiento Moderno estaba totalmente consolidado en toda la geografía mundial. En Europa y América los Mies Van Der Rohe, Neutra, Jacobsen, Saarinen, Aalto, los Smithson, Nervi, Moretti, etc; o Le Corbusier en todo el mundo, habían realizado una obra ingente.

Me había equivocado. La acogida en Sevilla no fue la que yo esperaba.

Afortunadamente la tendencia en la valoración del edificio empezó a cambiar desde la Escuela de Arquitectura. Años más tarde fue grato saber que había sido incluido en el catálogo de una institución internacional como Docomomo.

Quizás desde la profesión sí se ha valorado lo que intenté aportar.

 
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