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Oct

2015

SAN VICENTE 37, ANTES DEL PSOE PDF Imprimir E-mail

EL MUNDO / 12/10/2015

FRANCISCO JAVIER RECIO

Los edificios guardan historias que retratan a quienes los habitaron. El situado en el número 37 de la calle San Vicente de Sevilla esconde relatos de nobles enriquecidos con el negocio de las Indias, de arquitectos audaces y de modernas conjuras políticas. La actual sede del PSOE de Andalucía fue, antes, la casa que «se hizo y fabricó para su manejo» José de Carvajal y Lancáster, ministro del Consejo de Estado de Su Majestad Fernando VI y presidente del Consejo de las Indias, según reza una lápida situada en el patio y fechada en el año 1753.

 

Nos interesa, sin embargo, avanzar 200 años, hasta mediados del siglo XX, cuando la adquiere el arquitecto sevillano José Galnares Sagastizábal, autor, entre otros edificios, de la sede del Banco de Bilbao en la Plaza Nueva o de algunos de los primeros edificios de la avenida de la República Argentina.

Galnares, padre de siete hijos, convertido ya en ese momento en uno de los arquitectos más pujantes de una ciudad en plena reconstrucción, se encuentra con una casa luminosa, con un «gran patio, zaguán amplio con entrada de coches, magnífica y bien trazada escalera, empaque externo y buenas proporciones». Así es como él mismo se la describe a Antonio Botella Válor, redactor de la revistaObras, especializada en arquitectura y construcción, que dedica en su número 74 (enero-marzo de 1951) un amplio reportaje a la casa.

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Todos esos elementos valiosos respeta Galnares, que se propone, sin embargo, la tarea de convertirla en un hogar cómodo. No le resutaría fácil. Para eliminar las humedades que habían convertido en inhabitable la planta baja construyó unsistema de drenaje y revistió suelos y paredes con aglomerado de corcho. Allí instaló su sala de trabajo y las habitaciones de verano, dotadas de un primitivo sistema de aire acondicionado.

La planta principal fue objeto de una profunda reforma que modificó casi totalmente la distribución original. En esta planta tuvo cabida la biblioteca, el salón, el comedor y un «departamento» compuesto de dormitorio con cuartos de baño y de vestir. Amante del lujo, Galnares utilizó mármol jaspeado para las solerías, cubrió de madera las paredes de las habitaciones más importantes y las decoró con vistosos sofás y sillones, muebles de época, lámparas de cristal y valiosos cuadros, tapices y esculturas.

Por encima, elevó dos plantas retranqueadas «para no perder el carácter de la primitiva construcción». En ellas se ubicaron las salas de juego y de estudio de los niños, así como sus dormitorios y cuartos de baño.

Con la compra de una segunda casa, también con fachada a San Vicente y conectada con la principal por el fondo, Galnares creó un nuevo espacio para oficinas y para los dormitorios del servicio. En las plantas superiores habilitó unsalón de cine, gimnasio, salón con chimenea y la que con bastante seguridad fue la primera piscina construida en Sevilla en una azotea. «Al borde de esta piscina existe un magnífico sauce que en verano cumple ampliamiente su misión», escribe el autor del reportaje.

La casa contaba también con ascensor, relojes eléctricos, «lavaderos mecánicos de ropa, mandos a distancia para el control de los motores de elevación», calefacción y cocinas eléctricas, así como una «centralilla automática» con capacidad para 22 teléfonos que Galnares reutilizó después de que la rechazara una gran empresa local.

 
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