promo

Síguenos en Twiter

Banner
Banner

Vie

24

Oct

2008

EL PROYECTO NO RESPETO LA OPINION DE LOS VECINOS NI EL DICTAMEN DE CULTURA PDF Imprimir E-mail
El desvío del coste de La Alameda sin fecha de inauguración supera el millón de euros
Detalles de la reurbanización de la Alameda cuyas obras no han culminado. FOTOS: PEPE ORTEGA
ADRIANO: La Alameda que no gusta
HAY quienes soportan mal las críticas al retraso de las obras de la Alameda, el resultado estético, su coste y su desvío presupuestario. Ante las dudas objetivas sobre el proyecto, responden con acusaciones y relacionan la crítica con la nostálgia de un paseo marcado por el puterío, la droga y el albero de los zapatos viejos. El diseño catalán se ha pasado por los adoquines la oportunidad de dejarnos una gran obra. Y hay que decirlo: ni vanguardista, ni moderna. Es dura, no responde a lo que los vecinos soñaron en su día y está resultado muy cara y, peligrosamente, sigue inconclusa.
Actualizado Lunes, 20-10-08 a las 11:40
La conclusión de las obras de reurbanización de la Alameda fue anunciada para octubre de 2007. Un año después no hay fecha para la recepción de las obras. El Ayuntamiento adelantó la apertura de La Alameda en vísperas de las elecciones y dió como plazo para culminar la obra el pasado junio, alegando que faltaban detalles como las fuentes y pérgolas.
En la zona continúan unos trabajos indefinidos, algunos obligados por fallos detectados en el diseño, como la mala ubicación de marmolillos que impiden el acceso a vehículo de emergencias. Éstas labores se solapan con otras de reposición de material ya dañado por el uso, a pesar de que la obra no se ha inaugurado oficialmente. Nada se sabe del funcionamiento de las fuentes, y la terminación de las pérgolas y otro mobiliario urbano es cuanto menos muy pobre.
Mientras, el presupuesto de las obras crece de forma desorbitada con una diferencia superior al millón de euros. En parte se ha justificado este desfase en la construcción de un tanque de tormentas en el centro del paseo, pero no hay explicación para otros reformados del proyecto.
El baile de cifras en cuanto a la dotación económica de las obras comenzó desde antes del inicio de las mismas. El dato no se detalló en el pliego de condiciones para la redacción del proyecto y en el «toma y daca» entre los socios de Gobierno se dieron cifras de entre los siete y los once millones de euros.
El presupuesto de adjudicación finalmente se elevó a 7.051.796,43 euros. Tras el primer modificado y a fecha de julio de 2008, según datos de la Gerencia de Urbanismo el coste de la obra ya superaba los 8,3 millones de euros. En este reformado sólo se incluía el tapado del tanque de tormenta, la demolición manual de parte del acerado, la protección de árboles existentes y el cambio de sistema de recogida de basuras que en esta zona del centro será soterrada, una modalidad que el Ayuntamiento ha descartado por costosa en el resto del casco histórico.
Aunque las obras de la Alameda son gestionadas por Urbanismo, el primer pacto de gobierno PSOE-IU otorgó la gestión de las mismas, aprovechamiento mediático incluido, a Izquierda Unida, que desde su acceso al gobierno municipal en 2003 no ha ocultado su interés por marcar como territorio propio a esta zona del casco histórico.
Unas obras rodeadas también de polémica desde su origen. La concesión del proyecto al arquitecto Elías Torres lo fue. Se trató de un concurso al que sólo concurrió este estudio de arquitectura, Martínez Lapeña-Torres, radicado en Barcelona. Curiosamente el nombre de Torres ya fue difundido, por responsables de IU, como autor del proyecto antes de la convocatoria del concurso. El Ayuntamiento contrató a Elías Torres para la realización de un informe de todo el eje Campana-Barqueta inmediatamente antes de que se iniciara el proceso de participación «La Alameda que te gusta» que IU, a través de la Delegación de Participación Ciudadana, entonces dirigida por Paula Garvín, convocó para que los vecinos aportaran opiniones sobre el diseño del proyecto. Opiniones que, a tenor del concurso de adjudicación, debería haber tenido en cuenta el arquitecto y que en algunos casos no se han respetado.
Ese encargo al estudio de Elías Torres le sería fundamental para sumar puntos en el concurso de haber concurrido más de una oferta, pues el Ayuntamiento incluyó una cláusula en el mismo que primaba el «conocimiento y experiencia del ámbito objeto de estudio».
Las sospechas de que se trataba de un concurso público dirigido y adjudicado de antemano, propiciaron una demanda contra el Ayuntamiento por parte del Colegio de Arquitectos que recurrió al Contencioso Administrativo. Precisamente, la demanda hacía referencia al requisito aludido de «conocimiento y experiencia en el ámbito objeto de estudio», pues se consideraba un «criterio absolutamente subjetivo», lo mismo que otro punto en el que valoraba como mérito el «grado de compromiso y detalle a los procesos de participación ciudadana».
Ante la demanda, la Gerencia de Urbanismo alegó defecto de forma en la reclamación, que no prosperó. No obstante, el entonces gerente de Urbanismo, Manuel Marchena, reconoció al Colegio, que los criterios de adjudicación impugnados por ser a todas luces subjetivos no se incluirían en futuros concursos para proyectos municipales. Marchena justificaba que al concurrir sólo el estudio Martínez Lapeña-Torres Arquitectos la adjudicación se basó en exclusiva en la adecuación de su oferta económica al pliego de condiciones, que fijaba un presupuesto de licitación para la redacción del proyecto de 433.844 euros. El gerente de Urbanismo reconocía que la estimación del recurso hubiera supuesto la anulación del mismo y hubiera retrasado la ejecución del proyecto cuando ya estaba lanzado.
Hormigón de diseño
Para la reurbanización de la Alameda el estudio de arquitectura diseñó en exclusiva un modelo de adoquín «Alameda» y un marmolillo, los elementos que más se repiten en la obra que fundamentalmente ha consistido en la pavimentación integral del paseo y su entorno. Este aspecto ha podido incidir igualmente en el precio final del proyecto, ya que al tratarse de un modelo exclusivo se comercializó a través de un único proveedor que tiene como colaborador al estudio de Torres.
La losa de hormigón Alameda ha sido distribuida por la empresa Escofet, y ha permanecido hasta el pasado verano en el catálogo de «pavimentos especiales» de esta empresa, que ya no tiene stock del modelo. Al no estar recepcionada la obra se desconoce el el impacto final de estas circunstancias y de otros imprevistos sobre el coste final de la obra. El estudio de Elías Torres rehusó atender entrevistas.
La reurbanización de la Alameda ocupa algo más de 37.700 metros cuadrados, que han sido cubiertos en su integridad con este pavimento de color albero que en determinadas zonas, como las accesibles al tráfico, han mudado el color por suciedad.
 
Informacion