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VER Y HACER VER LA MODERNIDAD PDF Imprimir E-mail

DIARIO DE SEVILLA / 22/10/2015

JULIÁN SOBRINO

LA ciudad no es una escenografía para decorar nuestros sueños. Es el resultado construido de la vida de quienes la han habitado, expresando con naturalidad sus ambiciones e insuficiencias, sus crisis y conflictos, sus cambios y sus permanencias. Una ciudad es un ecosistema complejo compuesto de tiempo, espacio y vida que, desde los criterios contenidos en el Memorandum de Viena (2005) se percibe en la actualidad como un paisaje urbano histórico compuesto por una extraordinaria diversidad de aportaciones de diferentes épocas: "El paisaje histórico urbano es el reflejo de continuos cambios de uso, de estructuras sociales, de contextos políticos y de desarrollo económico, que se manifiestan a través de distintas intervenciones de todo tipo". El enfoque correcto para aclarar el valor de la comisaría de la Gavidia pienso que debe ir en esa dirección. 



Considerar este edificio como un molesto estorbo que hay que eliminar sólo sirve para acallar malas y confundidas conciencias de los nuevos apocalípticos imbuidos del espíritu del dominico Savonarola que esperan la llegada de un nuevo rey Ciro que ponga en orden todo aquello que la hoguera de las vanidades no ha quemado. 

La comisaría de la Gavidia es una oportunidad para reconocer en el Centro Histórico los diversos elementos que lo componen mediante una intervención de rehabilitación física y de rehabitación social que permita eliminar el humo que ensombrece el espejo de la arquitectura moderna y que contribuya a poner de manifiesto una información especialmente valiosa para resaltar algunos de sus indudables avances, tanto en el plano de lo eminentemente emocional (luz, aire y espacio) como en aquellos otros aspectos referidos la renovación del lenguaje arquitectónico formal (funcionalidad, sinceridad y economía). 

La comisaría de la Gavidia puede jugar un papel importante en la regeneración del Centro Histórico partiendo de una estrategia de reciclaje frente a la de la destrucción. Se podrían explorar nuevos modelos de uso que ya han sido ensayados con éxito en otras ciudades, al tiempo que innovar una tipología híbrida compuesta por un espacio para el diseño, un lugar para el pequeño comercio y un ágora pública para los ciudadanos, en una estructura descentralizada donde encuentren su acomodo las exposiciones, la moda, los libros, la música, la formación y el intercambio de ideas. Sin obviar la memoria del lugar como espacio paradójico en el que la Modernidad y la Dictadura confluyeron por razones de una extraordinaria complejidad todavía hoy no suficientemente investigadas. Como en los poblados de Colonización del Guadalquivir, en la Fábrica SEAT de Barcelona, en la central eléctrica de Proaza en Asturias o en la iglesia Stella Maris de Málaga, edificios que a nadie se le ocurriría demoler. 

Esta estrategia respondería a una nueva época para Sevilla. Intentando buscar nuevas opciones al modelo de ciudad-hotel-turismo mediante la revitalización del casco antiguo con proyectos que respondan a la era de la información y el diseño. Ofreciendo un banco de pruebas experimental para el talento de nuestra ciudad, al tiempo que atraiga valor de otras partes del mundo. Debería ser un proyecto dinámico, en constante cambio. Ya sé la dificultad de innovar frente a destruir, pero creo que éste es nuestro reto. Por lo menos hemos de intentarlo para demostrar que es posible un nuevo modelo económico para la ciudad, que siendo complementario, no sea incompatible y aporte valor y visibilidad a Sevilla. 

Pero ¿cómo aplicar estas ideas? De esto es de lo que debemos preocuparnos y sobre lo que hemos de debatir, no sobre trasnochados conceptos de belleza. Hemos de aprender a gestionar con nuevas formas pero, obviamente, con nuevas ideas, como motores que nos ayuden a generar ilusión y puestos de trabajo marcados por la sostenibilidad urbana para conseguir un Centro Histórico no sólo turístico, sino también productivo e innovador a la altura de ciudades como Milán o Turín, como Nantes o Lyon, como Hamburgo o Berlín. La comisaría de la Gavidia pienso que puede ser una piedra angular a la hora de desarrollar y generar estrategias de regeneración urbana para Sevilla.

 
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