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Nov

2015

EL CONCEPTO DE ESPACIO URBANO DEL MOVIMIENTO MODERNO EN EL EDIFICIO DE LA GAVIDIA PDF Imprimir E-mail

DIARIO DE SEVILLA / 13/11/2015

JAIME LÓPEZ DE ASIAÍN

En estos últimos días han ido apareciendo multitud de opiniones sobre el edificio de La Gavidia, algunas de ellas en contra de su conservación. Pienso que quizá en estos juicios se obvia el significado que este edifico tiene para la arquitectura moderna de Sevilla, vertiendo opiniones parciales sobre su importancia o su apariencia y reduciendo el debate a un me gusta o no me gusta. 



Para conocer de verdad el significado de este edificio y evaluar su arquitectura, recomiendo leer atentamente el documentado y científico estudio elaborado por el arquitecto José Antonio Trujillo Arellano en un trabajo de fin de Máster titulado Puesta en valor y criterios de intervención en una arquitectura del Movimiento Moderno, que se puede consultar en la biblioteca de la Escuela de Arquitectura de Sevilla. 

En mi opinión, el edificio siempre se ha visto como algo único, exento en su entorno, y nunca como algo que responde a un principio fundamental del Movimiento Moderno, que consiste en considerar la arquitectura como parte del tejido urbano, como algo que pretende hacer ciudad, y, en este sentido, creo que lo ha conseguido plenamente. 

Tras el derribo del cuartel de San Hermenegildo en 1957, había quedado una gran zona en el centro de la ciudad arrasada y exenta de cualquier sentido o estructura urbana, sin referencias, que le permitiera configurarse como algo nuevo, moderno y capaz de recuperar una zona de vida urbana importante. Solamente la iglesia de San Hermenegildo y el inicio de la Plaza de la Concordia permitía construir algo que, llenando el espacio resultante, se articulara con el resto de la ciudad, creando una enorme parcela. Este problema se repetiría más tarde en la parcela correspondiente al Palacio de Sánchez Dalp, contiguo, al derribarse para construir El Corte Ingles. 

Por otra parte, el encargo que recibió Montserrat, como recoge Trujillo en su estudio: "…era bien claro: querían un edificio moderno, sin ningún parecido al resto de sedes policiales, disponiendo el arquitecto de total libertad en el diseño. Tras esta petición, Ramón Montserrat se pone manos a la obra, diseñando un edificio dividido en tres volúmenes, dos de ellos (extremos) apaisados, elevándose el tercero sobre los primeros, a los que daba una imagen de planos limpios, propia de la arquitectura del Movimiento Moderno, separándose de forma clara con los edificios realizados hasta entonces en la ciudad", (y por realizar, añadiría yo mismo), configurándose alrededor de dos grandes patios para las funciones externas e internas. 

Es cierto que el edificio resultaba algo anómalo como dependencias de la Policía, sobre todo al principio, aunque sabemos que funcionó más como edificio de servicios administrativos para gestiones, obtención de pasaportes, DNI, etcétera, que como comisaría, resultando su funcionamiento muy satisfactorio para el público. 

Como anécdota, me gustaría resaltar el detalle del proyecto situando los calabozos en la tercera planta del edificio, dotándolos de buenas condiciones de habitabilidad, soleamiento..., siendo la Jefatura de Policía la que obligó a situarlos en el sótano, en contra del criterio del arquitecto, que les advirtió de que situar un calabozo en un sótano en Sevilla es tremendamente insalubre por estar en contacto directo con la humedad. 

Hay que reconocer el acierto de este proyecto en la creación de un espacio urbano, según los principios del Movimiento Moderno, con un juego de volúmenes que ordena todo el espacio circundante además de configurar la plaza de la Concordia y su ligadura con La Gavidia, por un lado, y con la Plaza del Duque, por otro; también su relación con nuevas calles como San Juan de Ávila y otras. 

Este acierto es una de las razones por las que el edificio es valorado y está protegido e incluido en el listado internacional de Docomomo. 

 



También hay que reconocer que el aspecto actual del edificio, abandonado desde hace ya más de una década, dista mucho de la belleza y aspecto amable que puede observarse en imágenes anteriores del mismo, desde su construcción hasta su abandono. Sin duda, una acertada rehabilitación recuperaría todos los valores contenidos en él.

 
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