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2015

SANTA MARÍA LA BLANCA REGRESA AL SEISCIENTO PDF Imprimir E-mail

ABC SEVILLA / 23/11/2015

AURORA FLÓREZ

Con la retirada de los andamios que han permitido la restauración de las yeserías y de las pinturas murales ha concluido la restauración integral de Santa María la Blanca, que ha recuperado en su conjunto el aspecto que tuvo en el último tercio del siglo XVII, cuando con grandes fastos se inauguró este templo, muestra incontestable del más fabuloso y deslumbrante barroco, levantado sobre restos mor os y j udíos a mayor gl ori a de la concepción i nmaculada de María a raíz de la bula del Papa Alejandro VII, tres siglos antes de la Definición del Dogma.


Aunque la reinauguración oficial será en diciembre, fieles y visitantes podrán admirar el abigarrado conjunto de las yeserías, sin duda lo más llamativo de la iglesia, desde esta semana, aunque todo aquel que ha pasado por ella en estos meses ha podido comprobar l a evolución de l os trabajos puesto que no se ha interrumpido el culto merced a la disposición de los andamios instalados por la empresa de restauración Ágora, que comanda Juan Aguilar, encargada de devolver el esplendor al artificio de yeso, ennegrecido y castigado por el tiempo, y a su prolongación estética en las pinturas murales.


Desde que comenzara la restauración por fases hace cinco años, el templo ha ido revelando su pasado en los restos de la mezquita y los de su tiempo como sinagoga —se descubrieron anaqueles, probablemente para guardar la Torá— y en último periodo no ha dejado de dejar otros regalos para seguir armando los detalles del templo. Son dos pinturas halladas en el hueco del luneto que posteriormente ocuparía « El triunfo de la fe » , de Murillo (expoliado por So ult).Setr ata delas re presentaciones de la caridad y la fortaleza. Según el catedrático de Historia del Arte Teodoro Falcón, corresponde n al 1650-1655 y fueron realizadas por Alonso Pérez, que decoró las paredes del templo antes de que adoptara su ropaje barroco en su reconstrucción entre 1662 y 1665, bajo la dirección del arquitecto Juan González y los imprescindibles auspicios del canónigo Justino de Neve. Esto lleva a otras hipótesis en cuanto alas manos que intervinieron en las yeserías. Fueron los hermanosBor ja quienes las realizaron, pero, tanto a juicio del catedrático como del restaurador la mano de Pedro Roldán está en los ángeles y querubines, con la lógica del trabajo en equipo que tanto arquitecto como otros artistas de la época realizaron en Sevilla, caso de l a parroquia del Sagrario o de la iglesia de la Caridad. Falcón apunta también al maestro ensamblador Martín Moreno, autor del retablo mayor.
En los trabajos, en los que han intervenido diez restauradores, un técnico en aplicaciones informáticas y escaneo en 3D, dos historiadores, un químico y un dibujante, se ha luchado contra « el envejecimiento natural de los elementos, las humedades y la capilaridad de las filtraciones » — explicó Aguilar—, que, en el caso de l as pinturas murales, finas y tenues, l as colocaban en gran vulnerabilidad.
Las pinturas, prolongación de las yeserías, como un « gran t rampantojo y tratadas como una gran acuarela que aprovecha el fondo de oro en relación con los negros y los grises», «se han limpiado, consolidado y procedido a reintegración cromática, con la técnica del regatino —rayitas— y puntos en los dorados», detalló el restaurador, añadiendo que no se ha utilizado oro, « sino mica, que tiene la peculiaridad de que reflecta la luz igual que el oro y no se oxida». Las faltas pictóricas que afect aban a zonas en l as que l a reintegración ha sido imposible se han suplido con una l aguna de color neutro.


En el conjunto, las pinturas entran en un juego de movimiento con las propias yeserías, que, al quedar limpias de la capa que la oscurecía, muestran ahora su poder volumétrico. Las pérdidas de material que presentaban, alguna de las cuales dejaba ver la madera del techo, han sido sustituidas por reproducciones en 3D, ya que se ha escaneado la totalidad del conjunto. Es-
tán realizadas en plástico termofundible, caso de algún florón y de letras que faltaban en el texto de entrada al templo.

En estas labores, el equipo de Ágora también ha adecentado y consolidado los retablos, sobre todo el mayor, en el que se han asentado dorados y policromías, que corría serio peligro de desprendimiento, por l o que se le han colocado tensores interiores. En cualquier caso, en un futuro, lo adecuado sería desmontarlo y corregir el desplazamiento de las piezas. Asimismo, se han limpiado las rejerías.

 
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