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2015

SE ABRE EL PGOU PDF Imprimir E-mail

ABC SEVILLA / 15/2015

YA hemos llegado a la madre del cordero, al meollo de todas las políticas municipales, al tuétano de la ciudad, que no es otro que su ordenación urbanística. Es verdad que hemos dejado pasar cinco meses, pero antes ya habíamos dejado transcurrir cuatro años mirando elrceleste y otros cinco más esperando el milagro que nunca se produjo: el PGOU no sirve. El documento aprobado en 2006, en el momento de mayor hinchazón de la burbuja inmobiliaria, se ha revelado ineficaz y, lo que es peor, inútil para el desarrollo económico de la ciudad. Ahora que tanto se habla del eje Málaga-Sevilla y se hacen inevitables las comparaciones entre ambas capitales, el PGOU de la capital de la Costa del Sol, aprobado en 2011 cuando la crisis se había hecho patente y se habían disipado todas las pompas asociadas con el urbanismo, ha teñido más recorrido que la ordenación aprobada en la capital de Andalucía: el suelo programado para construir viviendas no se ha desarrollado, el dinero de los convenios con los propietarios de terrenos para los sistemas generales se ha evaporado y las inversiones en nuevas infraestructuras están todavía por llegar. En tales circunstancias, la única duda era la fecha en que Espadas y su equipo avisaran de la necesidad de introducir modificaciones en ese planeamiento en vigor.


Finalmente, ese aviso llegó el martes pasado al término de la reunión del delegado de Hábitat Urbano con los promotores y constructores locales agrupados en la patronal Gaesco. El concejal Antonio Muñoz habló de readaptar el plan general, para lo que ya está trabajando su redactor, el arquitecto Manuel Ángel González Fuste- gueras. Dos días después, el propio alcalde reconocía en una entrevista en la televisión local-El Correo TV la necesidad de introducir mejoras en ese planeamiento con una frase que antes que a él se la teníamos escuchada a su predecesor, el ex alcalde Juan Ignacio Zoido.
Basta poner las dos frases una detrás de otra para que el lector saque conclusiones. Decía Zoido en julio de 2011 al poco de llegar a la Alcaldía: «Si hay que cambiar el PGOU para crear empleo, lo cambiaremos». Dice Espadas en noviembre de 2015: «Revisaremos el PGOU para impulsar las inicia¬tivas que generen empleo». El único matiz diferenciador viene del verbo que se usa: cambiar es una cosa y revisar otra, que implica abrir en canal el ordenamiento y volver a redactar un nuevo plan en un proceso que dura un lustro en el mejor de los casos.

Resulta evidente que Zoido no logró cambiar nada del PGOU, en parte porque tenía en frente a la Junta de Andalucía y en parte porque las condiciones económicas del mercado inmobiliario lo hacían innecesario. Pero las circunstancias han cambiado y la reactivación aconseja tener preparado los instrumentos que faciliten la inversión.
Ahí es donde el gobierno municipal del PP fracasó sin paliativos... y donde puede volver a tropezar en la misma piedra el equipo del PSOE si no acomete con valentía una reforma del plan general que elimine buena parte de las cautelas que, si tenían sentido en un mercado recalentado, ahora han dejado de tenerlo.
Hasta dónde puede llegar ese cambio, adaptación o revisión del PGOU es lo que todavía no está claro. Porque antes de entrar a debatir las piezas concretas que convendría modificar, Sevilla —con la pluralidad que expre¬sa el actual consistorio— debería sentarse a reflexionar qué quiere ser en los próximos quince años para trasladar esa filosofía general a un nuevo planeamiento. Ya llevamos perdido demasiado tiempo.

 
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