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Nov

2015

ESPADAS RECUPERA EL SÓTANO MUDÉJAR DEL ALCÁZAR COMO SALA PARA EXHIBIR SUS TESOROS PDF Imprimir E-mail

ABC SEVILLA / 10/11/2015

ALBERTO GARCÍA REYES

Es más que probable que fuera el lugar en el que se conservaron y cocinaron las viandas para la boda de Carlos V con Isabel de Por­tugal en 1526. Pero duran­te todo el siglo XX ha sido, literalmen­te, la escombrera del Alcázar. El sótano del Palacio de Pedro I, realizado en el siglo XIV como almacén de las estan­cias reales, nunca ha sido expuesto al público desde que el monumento sevi­llano abrió sus puertas al turismo, ya que ese espacio se ha utilizado desde hace un siglo para arrojar los desechos que han ido generando las diferentes obras ejecutadas en el Alcázar. Eso ha provocado que su cota actual esté 70 centímetros por encima de la original, lo que impedía dar uso a las estancias, de más de 200 metros cuadrados, que se ocultan bajo el esplendor del Salón de Embajadores o el Patio de las Don­cellas.

 

 

La nueva directora del monumento, Isabel Rodríguez, conoció este lugar nada más llegar al cargo y, tras consul­tarlo con el arqueólogo que investiga es­tos bienes, propuso al alcalde un pro­yecto que ayer escribió su primer capí­tulo: el sótano se excavará íntegramente para devolverlo a su estado original y posteriormente se convertirá en una sala de exposición permanente en la que se mostrarán más de 400 piezas arqueo­lógicas halladas en las distintas exca­vaciones del Alcázar a lo largo del tiem­po y que actualmente están guardadas lejos del alcance del público.

Miguel Ángel Tabales, arqueólogo que dirige todos los trabajos que se lle­van a cabo en el monumento, realizará también varias catas a mayor profun­didad para confirmar si sus estudios son correctos y bajo esos suelos hay va­rios hornos de alfarería de la época ca- lifal, alguna torre de la muralla árabe e incluso algún paño de muralla romana El lugar exacto en el que se encuentra el sótano forma parte de la antigua va­guada hacia el río, por lo que las proba­bilidades de que la búsqueda tenga éxi­to son altas. «Todo lo que encontremos, se expondrá también aquí», adelantó ayer el arqueólogo mientras se deleita

Du­rante un siglo ha sido un espacio denos­tado a pesar de que sus bóvedas de la­drillo constituyen una edificación úni­ca de la ciudad. No obstante, en distintas épocas se le han realizado obras de am­pliación que han cambiado su fisono­mía primitiva, ya que Felipe II añadió unos contrafuertes para ampliar los jar­dines. El acceso a este «palacio» subte­rráneo se realiza por una pequeña puer­ta que habitualmente pasa desaperci­bida situada junto a la entrada de los baños de María de Padilla. Nada hace pensar que detrás de esa minúscula apertura se halle uno de los espacios más asombrosos del gran monumento sevillano. Pero hasta lograr que se con­vierta en sala de exposiciones todavía quedan varios pasos que dar.

Un mes de excavaciones

El alcalde, Juan Espadas, anunció que los trabajos para retirar la capa de es­combros y arena que hay actualmente sobre este sótano tardarán en llevarse a cabo un mes. Además, los arqueólo­gos ampliarán la excavación 30 centí­metros más en diversas regolas para desplegar por ellas el cableado eléctri­co y de fontanería necesario para dar servicio al espacio. Y a partir de ahí hay que diseñar un proyecto expositivo, por lo que la previsión es que esta sala no esté en funcionamiento hasta media­dos del año que viene. Para esta prime­ra labor se han destinado 30.000 euros. «Es una inversión austera que nos va a permitir recuperar un espacio de mu­cha valía», esgrimió Espadas.

El catálogo arqueológico del Alcázar ya avanzó, en el Plan Especial del Con­junto Histórico realizado para salva­guardar la protección de la Unesco ame­nazada por la Torre Pelli, algunos deta­lles excepcionales sobre esta galería subterránea desconocida. Mantiene el documento que la construcción del Pa­lacio de Pedro I fue «drástica, ya que fueron eliminados todos los edificios almohades levantados al occidente del antiguo Alcázar sin reaprovechar nin­guna estructura, excepción hecha de la muralla de tapial construida a media­dos del siglo XII, localizada al Sur de di­cho espacio, (...) que serviría de para­mento de una gallería semisubterranea situada tras ella utilizada como sótano del nuevo palacio». Es decir, las piezas halladas en las excavaciones del Alcá­zar que hasta ahora estaban en cajones se podrán ver en apenas un año prácti­camente en el mismo lugar de donde fueron desenterradas. Y donde guarda­ban sus vinos los Reyes de España.

 
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