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Mie

25

Nov

2015

LUZ CHAVITA PDF Imprimir E-mail

Luz Chavita, era la primera estrella de su arte en el teatro de la ópera cómica de París (¡qué buen día para hacer desde estas páginas, un pequeño homenaje a los políticos, medios de comunicación y al pueblo francés, tan distintos de los políticos, medios de comunicación y el pueblo español en similares circunstancias!). 
Un día se acordó de su bella Andalucía y solicitó una licencia indefinida de los directores de su teatro. Le hicieron brillantes ofrecimientos para que continuase, nada escuchó.
Durante años se buscan y se venden las tarjetas postales con su retrato, cuando París suele olvidar pronto todo.
Nació, Luz Chavita, en 1880, en Jerez, pero su patria es Sevilla, donde aprendió a bailar en la Academia de Baile de flamenco que dirigía una muy célebre bailarina “La Macarrona”. El príncipe de Gales, cuando venía a Sevilla, visitaba esta academia y la de Silverio a la entrada de la C/ Amor de Dios, por La Campana, a mano derecha.
A los catorce años, era maestra en su arte y siendo pobre su familia se decidió a abandonar Sevilla e ir a París, donde el género flamenco gustaba mucho. Entre otros teatro pasaría por el Folies-Bergere. Posteriormente hizo una excursión por Europa, visitando Londres, Berlín, Viena…dejando recuerdos de ramos de flores, regalos y príncipes enamorados.
Ella todo lo ahorraba, sostuvo a su padre desde que empezó a trabajar hasta que este murió; y luego a su anciana madre y numerosos hermanos. Su pasión era Sevilla y aquí compró una casa en la calle Santa Clara, que luego vendería para comprar otra mejor en la calle de Goyoneta (antigua calle de La Sopa).
La fortuna que hizo no sólo le permitió comprar estas viviendas, sino que la convirtió en accionista de una Banca de París y latifundista, al comprar una finca de labor cerca de Jerez donde se proponía hacer una marca de vino a la que pondría su nombre, Luz Chavita.
Alta, cuerpo escultural, espléndida cabellera negra, ojos también negros, profundos y provocadores; sus andares, sin embargo, eran majestuosos y tranquilos. En la escena tenía la gracia más exquisita y el estilo más perfecto. 
Así describe a Luz Chavita el gran escritor sevillano, Genaro Cavestany. Un libro “El eco de la memoria” editado por Libros con Duende S.L. recoge esta historia.
Y nuestros lectores dirán: ¿qué tiene esto que ver con el Conde de Pradere del artículo de ayer?
Corría el año de 1905 cuando el Conde de Pradere, segundo secretario de la embajada y gentil hombre de la cámara del Rey, presentaba a Genaro Cavestany la hermosa actriz. Es el Conde de Pradere quien ayuda en todo momento a la bailarina y la introduce en la alta sociedad parisina después de haber recibido una recomendación de un amigo de Sevilla que a través de carta le presentaba a Luz Chavita.
Aquí en Sevilla, Luz Chavita y el Conde de Pradere volverían a encontrarse en numerosas ocasiones. ¿Hubo una historia de amor imposible entre ellos? ¿Las diferencias sociales impidieron el matrimonio? ¿Está Luz Chavita enterrada en el Panteón del Conde de Pradere?
Esta historia debe tener una final que intentaremos desvelar si Dios nos lo permite.


 

 

 
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