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Jue

26

Nov

2015

LOS OLVIDOS DE SEVILLA: JOSÉ DE VELILLA PDF Imprimir E-mail

LOS OLVIDOS DE SEVILLA: JOSÉ DE VELILLA

Junto a la tumba del pintor Jiménez Aranda, una sepultura sin nombre encierra los restos de un poeta que, además de amar a Sevilla profundamente, fue un miembro destacado de la Real Academia de Buenas Letras, del Ateneo de Sevilla y de la Real Sociedad Económica de Amigos del País.

Algunas Instituciones en decadencia es lógico que lo hayan olvidado, pero el Ateneo y sobre todo la Real Academia no deberían mostrar tal ingratitud con un miembro prominente de los suyos. Hace años, iniciamos una campaña para que los restos olvidados del poeta pasaran a la cripta del Panteón de Sevillanos Ilustres, pero no conseguimos recabar los apoyos necesarios. Volveremos a la carga.

José de Velilla, que es el poeta que descansa en la tumba sin nombre, forma parte de una generación extraordinaria de escritores, pintores y músicos que llenan todo el periodo de la Restauración. A sus tertulias asistieron escritores como Luis Montoto, Cano y Cueto, Concepción Estebarena, Adelardo López de Ayala o su hermana Mercedes.

Esta última, que muere en Camas, con el sólo apoyo de otra hermana, y que será objeto de otras de nuestras crónicas, le escribe a la muerte de su hermano el poema que figura al final de estas líneas.

Con una obra suya y de Luis Montoto y teniendo como actor a Pedro Delgado, se inauguró en 1873 el Teatro Cervantes. La revista Blanco y Negro publicó numerosos de sus poemas y cuentos. Sus amigos lo tuvieron, además de cómo un gran escritor, como hombre bueno y desgraciado que no supo superar la muerte de su madre.

Todos los amantes de la Cultura tenemos una deuda con él y un compromiso: dar sepultura digna a sus restos

A LA MEMORIA DE MI HERMANO

Como la amante yedra al mundo asida,
como dos aves juntas en su vuelo,
como lago tranquilo copia el cielo,
mi vida fue reflejo de tu vida.
¿Y has podido partir, alma querida,
dejando sola en infecundo suelo,
la pobre yedra, que en su amargo duelo,
no será por tus brazos sostenida?
¡Ya el muro de mi hogar se ha derrumbado;
ya consiguió la muerte su victoria:
pero es más grande lo que tú has logrado:
que de la muerte triunfa tu memoria,
y es algo de tu ser, que me has dejado,
el destello bendito de tu gloria!
Y este, donde recuerda con gran tristeza, a su amiga

(Mercedes De Velilla)

 

 

 

 
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