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MURILLEAR SEVILLA PDF Imprimir E-mail

ABC SEVILLA / 8/12/2015

CATALINA LEÓN BENÍTEZ

 

Apunto está de perderse o de ganarse una magnífica ocasión para que los niños y jóvenes de Sevilla tengan vivencia clara de lo que fue su ciudad en los tiempos de mayor esplendor. Tantas veces como hablamos del pasado, tanto como queremos conservar las esencias y, a punto está, repito, de desaprovecharse la oportunidad de que Sevilla evoque como debe a uno de l os responsables de su imagen más cierta y que esta evocación llegue hasta las que serán las generaciones que vivirán y gestionarán la ciudad en el futuro. Los cajones de la burocracia, tan peligrosos, pueden enterrar la posibilidad de que una efemérides que pronto ha de llegar, se conmemore como debe y con quienes se debe.

 

Cuando, en la presentación en la Sala Apeadero del l i bro de Actas del Simposio « El j oven Velázquez», que recogía las conferencias celebradas en el Espacio Santa Clara en octubre de 2014 con motivo de los interrogantes surgidos en la autoría del cuadro «La educación de la Virgen» de Yale, el entonces alcalde comentó de pasada que el próximo gran acontecimiento cultural sería la conmemoración del Cuatrocientos aniversario del nacimiento de Bartolomé Esteban Murillo, yo misma sugerí que, en esa ocasión, no se dejara de lado a los estudiantes ni a los centros educativos, como suele suceder, por desgracia, en el aglomerado cultural sevillano.
En estos momentos desconozco el estado de la cuestión. Los proyectos que van aparejados a gobiernos suelen modificarse e, incluso, arrumbarse, cuando cambia el color. Ese color político es un elemento tan distorsionador como lógico en una democracia. Lo que no debería significar que los proyectos desaparezcan o se desvirtúen. Mucho menos los proyectos culturales, sobre todo uno de evidente envergadura como este.
Cualquier programa de actos sobre el aniversario de Murillo debería llevar consigo lo que yo he llamado «Murillear Sevilla » . Esto es, i mplicar al mayor número de escolares y profesores en el empeño. Porque esto le daría al evento un aire mucho más dinámico, activo y pleno de posibilidades. Porque los niños y jóvenes sevillanos tienen derecho a que Murillo y su tiempo, con todas las repercusiones posteriores, formen parte, durante los meses que la conmemoración se lleve a cabo, de su universo escolar. Sería un momento magnífico para vertebrar la ciudad en torno a un personaje que puede dar mucho juego, más allá de lo académico. Los cuadros de Murillo, los espacios de su obra y de su vida, el tiempo en que vivió, la apasionante peripecia de la ciudad en esos años, su legado y sus discípulos, todo lo que significa el espacio murillesco, tendría el efecto de abrir una puerta cerrada a través de la cual se llegara ala propia tradición histórica y cultural de Sevilla. Una puerta hacia el Arte con mayúsculas.
No sería un esfuerzo demasiado complicado. Porque, afortunadamente y a pesar de las condiciones difíciles que se viven en la actualidad, con rebajas de sueldo y aumento de horas de trabajo, los maestros y profesores sevillanos, estoy segura, trabajarían al máximo nivel y desarrollarían iniciativas innovadoras al respecto. Murillo visitado. Murillo revitalizado por la visión de los pequeños. Murillo en las redes sociales que los chavales frecuentan. Murillo en los tuits. Murillo en los vídeos y podcasts. Murillo en dibujos y paneles. Murillo en trabajos escolares. Murillo en cuentos infantiles. Murillo en las aulas. Murillo en las pizarras digitales. Murillo a través de las TIC. Murillo como recurso didáctico. Murillo como objeto de estudio. Yo murilleo, tú murilleas, él murillea.
Murillear Se villa significa usarla efemérides como una forma de conocimiento de nuestra propia historia. Las señas de identidad de los pueblos se escriben al compás de estos acontecimientos que ponen a funcionar la memoria colectiva y la llenan de nuevos hitos. Una memoria compartida y no excluyente. Una memoria que una, como solamente la cultura puede hacerlo. Las publicaciones científicas, los congresos, jornadas y simposios; los encuentros de expertos, las conferencias, las actividades universitarias, los premios y concursos, los actos oficiales, las exposiciones..., nada de esto será suficiente para murillear Sevilla si no hay una participación mayoritaria y decidida de los centros educativos a través de un gran programa escolar que acerque el evento a niños y jóvenes.
Múltiples posibilidades didácticas se abren para ello. Son posibles. Modernizar la celebración añadiendo a la población escolar a la misma. Integrándola en el conjunto de actos. Actuando de cara a ellos en todos los aspectos. De ello no se derivarían nada más que ventajas. Educación y Cultura son dos caras de la misma moneda. No son adornos, sino el alimento del alma y del espíritu, la forma en la que los hombres nos enfrentamos, con mayor consistencia, al mundo que vivimos. Motivar a los niños y jóvenes en el conocimiento de su legado histórico, acercar la escuela a la realidad cultural, visitar y conocer los lugares murillescos en un itinerario hecho con sentido y con rigor artístico, son factores que inciden en esta idea: Murillear Sevilla. Y dejo para el final un último objetivo: el fomento de la creatividad, esa capacidad que tantas veces situamos al final de la fila.

 
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