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Mar

15

Dic

2015

LAS OBRAS YA PUEDEN EMPEZAR EN LAS ATARAZANAS PDF Imprimir E-mail
Atarazanas

 

La semana pasada se culminó el trámite realmente importante, el de la Comisión Provincial de Patrimonio, pero todavía faltaba otro para que, formalmente, pueda decirse que echa a andar el proyecto para convertir las Atarazanas en un complejo cultural con especial acento en la relación entre Sevilla y América. Ese último paso era el de la licencia de obras, que ya ha concedido la Gerencia de Urbanismo, con lo que los trabajos pueden iniciarse en cualquier momento.

Eso, no obstante, no significa que el lunes vayan a estar allí los operarios con el casco puesto removiendo el terreno. Según los cálculos del arquitecto que firma el proyecto, Guillermo Vázquez Consuegra, la previsión es que las obras se inicien en febrero o marzo. Teniendo en cuenta que el plazo de ejecución es de 20 meses, nos plantamos casi a finales de 2017 como fecha de finalización, lo que a su vez supone que la inauguración tendría lugar ya a principios de 2018.

Lo que ha salido de los despachos de Urbanismo es la licencia de obras y restauración del inmueble, que la Fundación La Caixa (promotora de la iniciativa) presentó el pasado 6 de octubre. Ese mismo día se remitió a la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico, el órgano que debía decidir ya que las Atarazanas tienen el nivel máximo de protección.

Una vez ultimado este trámite, el delegado de Hábitat Urbano, Cultura y Turismo, Antonio Muñoz, resaltaba que la concesión de este permiso es una buena noticia para recuperar este edificio histórico y, en general, para la cultura, al reforzar los atractivos patrimoniales y culturales de la ciudad. De hecho, el eje sobre el que girará este enclave cultural es la relación entre Sevilla y América los años posteriores al Descubrimiento, con la aspiración además de «convertirse en un referente de diálogo intercontinental», según se apunta desde el Ayuntamiento hispalense, en el que se ve este proyecto como «una magnífica oportunidad para la recuperación de este emblemático edificio, de altísimo valor histórico y patrimonial».

Muchos años de vacío

Construidos en 1252, bajo el reinado de Alfonso X, estos astilleros medievales son propiedad de la Junta de Andalucía desde 1993, cuando ya se había puesto fin al uso militar que tuvieron durante siglos. Desde entonces se han utilizado muy esporádicamente para algún evento cultural (todavía se recuerda la exhibición allí del Giraldillo), una situación a la que en teoría iba a poner punto final la construcción de un Caixafórum que se encargó al propio Vázquez Consuegra.

El cambio en la situación económica y los trámites burocráticos llevaron a La Caixa a renunciar a este proyecto, que finalmente se ubicará en la Torre Sevilla (más conocida como Torre Pelli) con la firma del mismo arquitecto sevillano. Tras una agria pugna entre la entidad financiera y la Junta de Andalucía, finalmente se llegó a una solución intermedia: La Caixa se quedaba el edificio durante 20 años, impulsando su restauración y asumiendo su gestión, que a su vez ha delegado en la Fundación Cajasol. Este nuevo enclave cultural americanista, que además legará a la ciudad una gran plaza semicubierta al unir su planta baja a la calle Dos de Mayo, parece que por fin será una realidad en 2018.

LAS CLAVES


Obras en el edificio

La idea con la que se trabaja es la de la mínima intervención, para contemplar el espacio en su sencilla desnudez. Lo más llamativo es que se une el edificio a la calle Dos de Mayo, creando una gran plaza pública con el tamaño de tres veces la del Salvador o dos la de San Francisco. Vázquez Consuegra rescata de su proyecto de Caixafórum la idea de hacer visitables las cubiertas y abrir una cafetería con una terraza que tendrá imponentes (y poco conocidas) vistas a la Catedral.

Espacios interiores

Habrá un centro permanente de interpretación del inmueble, una muestra sobre Andalucía y América, dos salas de exposiciones temporales, un recinto multiusos, un espacio de proyecciones, una gran pantalla común y se acondicionará una zona con los abundantes restos arqueológicos de este enclave.

Usos previstos

Habrá exposiciones, arte en vivo y ciclos de cine, con música, danza, teatro, flamenco, conferencias, mesas redondas y hasta habrá lugar para el circo, aunque la prioridad será para la creación y la práctica artística contemporánea. Asimismo, se promete un lugar de honor para el patrimonio literario andaluz y el sector del libro, y también se pretende contar con una programación abierta que atienda las sugerencias ciudadanas con la iniciativa Enséñanos tu proyecto.

Las cifras del acuerdo

La Caixa tiene el uso de las Atarazanas hasta 2034 e invertirá 10 millones de euros en rehabilitar y acondicionar el enorme edificio. La gestión del nuevo centro cultural correrá a cargo de la Fundación Cajasol (que aportará un presupuesto de 400.000 euros anuales), mientras que la Junta de Andalucía (propietaria del inmueble) pondrá medios personales y materiales.

 
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