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Mar

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Dic

2015

DEL MAPPING AL APPOQUINING PDF Imprimir E-mail

ABC SEVILLA / 14/12/2015

ANTONIO BURGOS

COMO comprenderán ustedes, no me he montado, ni pienso, ni Dios lo permita, en el carrusel que ha puesto Espadas en la Navideña Calle del Infierno en que ha convertido lamentablemente (como ha denunciado Adepa) la histórica Plaza de San Francisco. Como no he osado pegarme el pellejazo del siglo en la pista de patinaje del mismo degradado lugar. Al que por si fueran pocos los robleños veladores que privatizan un espacio público, lo que le faltaba eran calesitas y cacharritos. Sobre esto de la pista de patinaje tengo mi teoría: la han bajado del salón de plenos, habitual pista para los patinazos que en hispalenses materia y en todo tiempo dar suelen tanto el gobierno municipal como la oposición.

 

¿Por qué han degradado la Plaza? Muy sencillo: para no hacer como la derecha, que con Zoido ponía el mapping, donde salían San José, la Virgen, el Niño Jesús, la mula, el buey, el ángel, los tres Reyes Magos y todos los cristianos símbolos de este tiempo de la Pascua de Natividad del Señor, y no los abetos de la ola de laicismo que nos invade y a la que el PSOE municipal sirve fielmente, coartada de cagalástima del Nacimiento en el Arquillo al margen.

La derechona sevillanona ponía en la Plaza el mapping y aquello se ponía así de gente. Así, María, así. Y era gratis. En Sevilla, lo que es en la calle y gratis, éxito asegurado. Como la derecha es una explotadora al servicio del capitalismo, ver elmapping no costaba un duro. Y la izquierda llegada al poder municipal no podía hacer lo mismo que la derecha: ni mapping, ni de balde. Por eso han convertido el mappingen el Appoquining. Yo me creía que montarse en los cacharritos de la Plaza de San Francisco era de balde, que convidaba la casa, la Casa Grande municipal, como Zoido nos invitaba a mapping pegándole el mangazo del patrocinio (y de Chapina) a Movistar o a quien se dejara. Pero no: mientras que el mapping de la derecha era de balde, elAppoquining de tiovivo y patinaje de la izquierda es pagando. De paganini, vamos. De pescuezo y de gorra, nada. Un lector me comentaba, sorprendido, la contradicción: que la izquierda le cobrara al pueblo y la derecha se lo regalara. No me lo quería creer. Llamé ayer de mañana al 010 de información municipal (magnífico servicio de atenciónal sevillano, por cierto) y me lo confirmaron. Para montarse en las calesitas o que el niño se parta la boca con los patines sobre el hielo hay que pagar. ¡Y tanto! Montarse en el tiovivo cuesta 3 euros, tanto niños como mayores, todos el mismo apoquine en elAppoquining de Espadas. Y meterse a darse un jardazo bueno en la pista de hielo, 5 euros, para que los padres y los abuelos estén angustiados sólo durante 15 minutos. Prestan por ese precio las botas de patinaje. Pero hablando de botas: no sé quién se las estará poniendo con el Appoquining. Esta Calle del Infierno, ¿ha salido a concurso público, para ver quién ponía el tiovivo y quién la pista de patinaje y cuánto pagaban alAyuntamiento? ¿O ha sido por tecnología digital, vamos, a dedo, y sin cobrar nada a los feriantes? Hablando de dedos, ¿ha metido la oposición los dedos al asunto o siguen en Belén con los pastores, como cuando estaban en el poder con los 20 concejales, 20, más desaprovechados de la Historia de Sevilla?

Así que todo es pura demagogia. Espadas ha convertido en negocio de unos particulares lo que era el servicio público gratuito del mapping. En vista de lo cual, ¿saben lo que voy a hacer cuando lleguen mis nietos a pasar las Pascuas en Sevilla? Pues llevármelos a las Calesitas del Tardón de toda la vida: al tiovivo de la familia León en la plaza de San Martín de Porres, que lleva allí tres generaciones. Todo menos hocicar ante el Appoquining y la novelería entreguista y cobardona de esta Sevilla que se lo traga todo, que todo lo acepta entusiasmada y que rechaza toda crítica con la clásica frase de:

 
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