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28

Dic

2015

EL DEFENSOR TILDA AL SINDICATO DE LA POLICÍA LOCAL DE "MAL ENDÉMICO" PDF Imprimir E-mail

CORREO DE ANDALUCÍA / 24/12/2015

FERNANDO PÉREZ ÁVILA

El Defensor del Ciudadano, José Barranca, volvió ayer a cargar contra el sindicato mayoritario de la Policía Local, al que considera responsable de la mala imagen del cuerpo. En la presentación de la memoria de su oficina ante el Pleno del Ayuntamiento, Barranca expuso que "hay un grupo de policías que hacen daño a sus compañeros". "Jamás fui ni iré contra la Policía Local, que cuenta con un grupo fenomenal de profesionales, pero hay quienes le hacen daño", dijo. El Defensor añadió que un "profesional de la seguridad no puede montar el pollo en un salón de plenos o en la puerta del Ayuntamiento de manera estrambótica, o atender a un ciudadano con una mascarilla puesta", en referencia a las múltiples protestas emprendidas por el Sindicato Profesional de Policías Municipales de España (Sppme) en Sevilla en los últimos años. 


"El sindicato es un mal endémico, un grupo de señores acomodados que le hacen la vida imposible a la corporación que sea. Y eso lleva así toda la vida. La ciudadanía está harta de que este grupo mande en la Policía Local. Señores, si de verdad son una minoría, tómense medidas". Barranca defendió también el trabajo del Grupo Especial de la Policía (Gepol), la unidad que investiga los asuntos internos en el cuerpo. "La Gepol le da lustre a la Policía Local, pero ha sufrido una campaña de acoso y derribo porque molesta al sindicato. Las manzanas o las naranjas podridas detectadas en el cesto hay que eliminarlas". Entre el público que asistió al Pleno, escuchaban algunos representantes del Sppme -que ha presentado una querella contra Barranca por injurias- y el jefe de la Policía Local, Gabriel Nevado. 

El Defensor, que compareció ante el Pleno con un pin de la Giralda en la solapa, símbolo de su "amor por Sevilla", también se refirió a otros asuntos que considera prioritarios para mejorar la imagen y el funcionamiento de la ciudad. Uno de ellos es el de los ciclistas, que "han tomado las calles, les da igual el horario o que circulen a contramano". Otros son los excrementos caninos, que "dejan una imagen lamentable y deplorable". Para Barranca, ambas cuestiones sólo se pueden solucionar "tocando el bolsillo" a los incívicos. Lo mismo ocurre con el vandalismo y las pintadas. "Si hay unos señores a los que les gusta practicar escalada en el puente de Triana, que se vayan a Granada. ¿A nadie le duele pasear por el río y ver esos puentes llenos de pintadas?". 

El estado del cementerio ha sido otro de los asuntos que Barranca ha denunciado con frecuencia en sus memorias. "La entrada presenta una imagen impresentable, con esos puestos de flores con las coronas del Betis y del Sevilla, con esos coches aparcados en la puerta...". Los veladores han sido otro de sus caballos de batalla habituales. "No pueden tomar el acerado. Señores, han de quitarse los veladores. En muchas ocasiones no pasa nada porque las multas son irrisorias. A veces pagan hasta por adelantado". 

Barranca dejó su recado al gobierno de Juan Ignacio Zoido, que lo nombró presidente de la Comisión Especial de Sugerencias y Reclamaciones -nombre oficial de la oficina del Defensor del Ciudadano- hace más de cuatro años. "Reciprocidad no ha habido. Este documento (en referencia a su memoria) se entregó en el Ayuntamiento el 27 de marzo y desapareció. Entra una nueva corporación y aparece en 24 horas. Uno está acostumbrado a trabajar en otros menesteres -en clara alusión a su profesión de militar de Caballería- y no a que pasen estas cosas. Es un error grave, si no, no estaría hoy, 23 de diciembre, presentando un documento de marzo. Pero yo paso, hago tabla rasa y le pido a todos los concejales que trabajen por Sevilla". 

 



El representante del PP, Beltrán Pérez, encajó el golpe y destacó la lealtad y honradez de Barranca como Defensor del Ciudadano. El alcalde, Juan Espadas, quien en su día se opuso con vehemencia a su nombramiento como Defensor, reconoció el trabajo de Barranca al frente de la comisión. Fue, sin embargo, algo crítico con sus memorias, en las que dijo que reflejaba más sus propias opiniones personales que las quejas que los ciudadanos presentaban en su oficina.

 
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