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Mar

12

Ene

2016

SAN LÁZARO: UN EJEMPLO DE ABANDONO PATRIMONIAL PDF Imprimir E-mail

 

En el S. XIX la Diputación Provincial se hizo cargo de los hospitales históricos que quedaban en nuestra ciudad a excepción del Hospital de los Viejos de propiedad eclesiástica. A lo largo del S.XX la nefasta e inútil entidad administrativa fue permitiendo la destrucción de toda su herencia con el paso previo de la ruina. Entre las destrucciones más sangrantes están la del Hospital del Cardenal, la de los Inocentes y el de las Bubas.

El último hospital que le queda a la Diputación, coincide ser con uno de los más antiguos de España y de Europa: el Hospital de San Lázaro.

Según la tradición fue fundado por Fernando III el Santo, aunque es su hijo Alfonso X, en la segunda mitad del S.XIII, él que lo dedica al llamado mal de San Lázaro conocido por los árabes por lepra, nombre que se mantiene hasta la actualidad.

La extraordinaria iglesia que según Rafael Cómez, conserva en su portada la torre musulmana de los Gausines, fue edificada en el S.XIV por Alfonso XI. El gran historiador del arte, Diego Angulo Íñiguez, la sitúa en el grupo de 1356  siguiendo la misma línea que la Cartuja.

En el S.XVI, según unos, en la época de Felipe II, y otros, para celebrar el casamiento entre Carlos I y Doña Isabel de Portugal, se construye por Hernán Ruíz, el mago de la Giralda, la bellísima portada que da al antiguo camino romano que lleva hasta la puerta de la Macarena.

De época anterior: el patio mudéjar.

El interior de la iglesia, aparte de cuadros y esculturas misteriosamente desparecidas, o la Pila Bautismal, bellísimo ejemplar donde se bautizaban los hijos de los leprosos, hoy expuesta en el museo de Bellas Artes, tiene un magnífico retablo Barroco de principios del S.XVIII pero con pinturas del S.XVI del gran pintor Pedro de Villegas y Marmolejo fechadas en 1553. Villegas es uno de los más grandes pintores del Renacimiento sevillano y español, de clara influencia italiana. Las pinturas de San Lázaro son las únicas para retablo que se conservan de este autor.

El Cristo que remata el Ático es obra, también del S.XVI, atribuida a Roque Balduque. Destacar la pérdida de la escultura de San Lázaro como obispo y la cal que cubre las pinturas del S.XIX que según José Gestoso estaban en el muro del Evangelio.

Remata el conjunto una torre de estilo greco-romano con campanas del S.XVIII y un reloj de los más antiguos de la ciudad.

La decadencia de este Hospital empieza en 1798 con Godoy, una gran parte de sus bienes son vendidos, tenía entonces fincas en Carmona, Mairena del Alcor, Alcalá, Guillena, Chipiona, Rota, Almonte, Niebla, entre otros lugares, además de casas y huertas en la propia ciudad.

En 1806 se realizaban nuevas ventas por el mismo caballero “ilustrado” que tanto daño hizo al Patrimonio español.

Con Isabel II, en 1848, sólo quedaban, según Madóz, veintidós enfermos y el mismo año murió uno. Según el autor antes citado, no se había dado ningún caso de curación estando para la atención de los enfermos un capellán, un médico cirujano y un suficiente número de enfermeras. Los ingresos no llegaban ni para pagar los gastos, las desamortizaciones de Godoy habían afectado gravemente al presupuesto del hospital.

En esta situación, lo recoge y hace suyo, tras la desamortización civil, la Diputación y, como dijimos al principio, esto ha significado un desastre, sobre todo en los últimos años, para la historia y el patrimonio del hospital.

En noviembre de 2006, es decir hace diez años, avisábamos a la Consejería de Cultura del abandono que sufría este Bien de Interés Cultural, así declarado en los años 60. Hoy vergonzosamente Diputación y Hospital de la Macarena se disputan a quien corresponde arreglar la Iglesia, mientras esta presenta un grado de degradación inimaginable, salvo que estemos en un país tercermundista donde la incultura y la dejadez marcan el funcionamiento diario de las Instituciones.

Como puede verse en las fotografías el deterioro de las pinturas de Villegas es vergonzoso. Nadie investiga las piezas que faltan de cuadros, esculturas, etc, ni  la misma policía ante la que se ha presentado denuncia. Es sólo una parte del desastre patrimonial de una Diputación que tiene cerrada la Iglesia de San Luis, ya restaurada, sin que se sepa el motivo; que utiliza la Casa de la Provincia para exposiciones de quinta fila que desdicen de la ciudad; que guarda en sótanos innumerables objetos de arte en vez de restaurarlos y mostrarlos al público llevando la cultura a los pueblos, como es su finalidad, y que encima pretende ceder para colegio los espacios recién restaurados del antiguo CAT, con la joya de la capilla doméstica de los jesuitas dentro, todo ello para no gastarse un duro y seguir manteniendo una buena nómina de asesores y diputados a costa del erario público.

 
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