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Jue

14

Ene

2016

LAS ATARAZANAS DE SEVILLA: UN BIEN EN PELIGRO PDF Imprimir E-mail

 

LAS ATARAZANAS DE SEVILLA: UN BIEN EN PELIGRO

En 1252, el Rey Alfonso X el Sabio, que hace dos días citábamos en la construcción del Hospital de San Lázaro, ordenaba la construcción de unos astilleros (Atarazanas es su nombre medieval) fuera del recinto de la muralla, entre los Postigos del Carbón y del Aceite. Puede que fueran ampliación o reconstrucción de una almohade del S.XII, pero no se han encontrado hasta ahora restos de la misma. Contaban con un total de 17 naves que podían construir a la vez 17 galeras con madera de nuestras montañas y trabajo para casi 500 artesanos.

Durante el S.XIV y comienzos del S.XV, los reyes castellanos ordenaron la construcción de flotas que lucharían en el área del estrecho o en guerras contra Inglaterra o la corona de Aragón.

Con los Reyes Católicos, estas Atarazanas caerán en decadencia, en parte por la aparición de nuevos tipos de barcos, para cuya construcción no estaban preparados los astilleros, y por la subida del nivel del rio que impediría el desembarque de la actividad constructora.

A partir del S.XVI, por tanto, aparecen nuevas funciones para el edificio, como la de instalarse allí la Pescadería, trasladada desde la Plaza de San Francisco donde se va a construir el Ayuntamiento o la conversión de cinco naves cercanas al Postigo del Carbón en la Aduana de la ciudad. Cinco naves que algún “bestia” consideró con permiso del Ayuntamiento que había que derribar para construir el actual edificio de Hacienda en 1945. Doble perdida para los ciudadanos: la de una parte de las Atarazanas y la del dinero de nuestros bolsillos.

La magnífica portada del genial Juan de Oviedo, duerme el sueño de los justos en los almacenes municipales, esperando la mano de nieve de la Hacienda del Estado, que pague su deuda con la devolución a la ciudad y su colocación de la portada en la calle Temprado.

En el S.XVII, se construye por Miguel Mañara el Hospital de la Caridad sobre ocho de las naves. En la octava se sitúa la magnífica iglesia de San Jorge construida por Simón de Pineda, Figueroa y Sánchez Falconete.

Los S.XVIII y XIX, asisten a la ocupación militar de las siete naves que quedan libres de las Atarazanas, aproximándose, en lo que hoy es el mamotreto infumable del Teatro de la Maestranza, al rio. En 1993 los militares abandonan el edificio que pasa a ser propiedad de la Junta de Andalucía.

Son años todavía de ilusiones y ganas de hacer: en 1995 se lleva a cabo obras de rehabilitación que incluyen, entre otras, la creación por Antonio Barrionuevo de un auditorio, respetando la declaración de Bien de Interés Cultural que tenía el edificio desde 1969.

Llegan épocas de crisis económica y desidia que parecen finalizar cuando la Junta cede en el 2009 el edificio a La Caixa por un periodo de setenta y cinco años para que construya allí el Caixaforum. Se convoca por La Caixa un concurso de ideas y se otorga la obra al mismo arquitecto que había actuado en San Telmo, derribando una buena parte del mismo, Vázquez Consuegra.

El gobierno del Partido Popular obliga a La Caixa y al arquitecto a presentar, de acuerdo con la legalidad vigente, un Plan específico de actuación patrimonial. La Caixa se enfada, quiere abandonar el proyecto, pero la Junta de Andalucía acuerda con la entidad cederle los terrenos junto a la Torre Pelli, que ya es de La Caixa, para el Caixaforum, que a día de hoy está terminado, a cambio La Caixa se obliga a financiar con diez millones de euros la restauración de las Atarazanas y a mantener, posteriormente, el edificio y las actividades culturales durante cuarenta años.

La obra es encargada nuevamente al arquitecto Vázquez Consuegra, el mismo que se ha encargado de las obras del Caixaforum.

Tras diversas vicisitudes, en una sola semana de estudio por la Consejería de Cultura, que suele tardar tres o cuatro meses en estudiar expedientes insignificantes, el día 10 de diciembre se aprueba. Y se produce un milagro que ni los de San Antonio: el mismo día por coordinación telepática o telemática se aprueba también por el Consejo Ejecutivo de la Gerencia Urbanismo, Organismo en el que sólo participa el Partido Político que dirige el Ayuntamiento.

 El proyecto convierte la planta baja de las Atarazanas (es decir la planta única de las Atarazanas) en una plaza abierta con entrada por la calle Dos de Mayo; musealiza la zona militar que da a la Calle Temprado y construye, entre otras dependencias, una gran cafetería encima de las naves de las Atarazanas (si se realiza el proyecto, va a haber colas para alquilar sillas en la cafetería y ver pasar las Hermandades por el Postigo).

No sólo no se excava las Atarazanas hasta recuperarlas como eran originalmente, en la magnífica altura que las convierte en la Catedral Civil de Sevilla, sino que, por el contrario, en torno a cada uno de los pilares, hoy embutidos en tierra, se colocan pilotes de hormigón que los abrazan, con lo cual no sólo nos roban la visión de hoy sino el pasado y el futuro de este monumento y todo ello para poder dar soporte con seguridad a las instalaciones de cafetería y salón de actos previstos en la cubierta. Las Atarazanas no interesan tanto como el dinero que puede reportar el espacio.

Consideramos que La Caixa debe mantenerse como concesionario del edificio, que debe ser su inversión y que debe rentabilizarla (aunque ya la haya rentabilizado suficientemente con el espacio Caixaforum) y que el proyecto debe hacerlo el Sr. Vázquez Consuegra, pero eso sí, con respeto absoluto a lo principal que es el monumento, olvidando lugares comunes (ni excavar es muy costoso, ni ocupa mucho tiempo, ni hay restos arqueológicos que puedan paralizar las obras, ni el agua como bien sabe Amores es ningún impedimento, ya que como se vio al excavarse la muralla y un pilar hasta su origen, la capa freática está por debajo del arranque de los pilares)

Recuperar la altura original del edificio nos permitiría recuperar dos espacios declarados Bien de Interés Cultural, la muralla y la puerta almohade del fondo de las naves y el conjunto de las Atarazanas donde se podrían instalar replicas de las viejas galeras que se construyeron en el monumento.

Es pues la cabecera y las naves donde se tiene que trabajar en las Atarazanas, no en las cubiertas, lo contario sería ilegal y llevaría el proyecto ante los tribunales.

Es necesario también, sacar del ocultismo este proyecto, hacer una exposición pública urgentemente. Abrir un periodo de alegaciones y comentarios de los ciudadanos. Llevar el proyecto al Pleno para que nuestros representantes, en voto mayoritario, decidan, como es lógico en un proyecto fundamental para la ciudad. 

 

 

 

 

 
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