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Mie

19

Nov

2008

La fabrica de vidrio de la trinidad, una oportunidad para sevilla PDF Imprimir E-mail

La fábrica La Trinidad, una oportunidad para Sevilla

La Plataforma Ciudadana Salvemos la fábrica de vidrio La Trinidad ha presentado una denuncia ante la Fiscalía de Medio Ambiente y Patrimonio por el estado de abandono en el que se encuentra este Lugar de Interés Etnológico (hoy, con la nueva Ley de Patrimonio, Lugar de Interés Industrial). Desde el cese de su actividad, esta histórica fábrica ha permanecido como un patrimonio derrotado, con las puertas y ventanas abiertas, al albur de cualquier incidencia, ya fueran climáticas o producto del vandalismo desaprensivo de ocasionales ocupantes sin control. Durante mucho tiempo, los vestigios de nuestro patrimonio industrial han sido menospreciados por los expertos y por el público en general. Hoy día comienzan a ser reconocidos y valorados como una parte sustancial de nuestro patrimonio cultural.

Estos testimonios industriales también son lugares de memoria. Memoria tecnológica asociada a las innovaciones producidas por la revolución industrial, memoria empresarial vinculada a las iniciativas económicas y memoria obrera, de trabajo, de sufrimiento y de conquistas sociales. Una memoria, también, de un tiempo en el que la sociedad mantenía una estrecha relación entre las materias primas, los productos transformados y sus formas de uso.

La reciente aprobación de la nueva Ley del Patrimonio Histórico de Andalucía (14 de noviembre de 2007) que incluye un título dedicado exclusivamente al Patrimonio Industrial nos proporciona nuevas energías para solicitar al Ayuntamiento de Sevilla un marco estratégico que permita conservar y reutilizar espacios del trabajo tan significativos para la ciudad como son la Real Fábrica de Artillería, la Estación de San Bernardo, la fábrica de vidrio La Trinidad, la Fábrica de Tabacos de Los Remedios, la Fábrica de Cervezas Cruzcampo, las naves de Renfe en San Jerónimo, los talleres de artesanos de la calle Castellar y la plaza del Pelícano y los espacios alfareros y cerámicos de Triana.

La fábrica de vidrio La Trinidad fue inscrita en el Catálogo General de Patrimonio Histórico Andaluz, con carácter específico, como Lugar de Interés Etnológico, el 4 de septiembre de 2001. Desde entonces, en honor a la verdad desde su crisis iniciada en 1990, he venido manteniendo que La Trinidad constituye uno de los mejores ejemplos del patrimonio industrial andaluz y forma parte, por muchas razones, de la historia de Sevilla durante el siglo XX.

Ante estos hechos, ante la inacción de las administraciones local y autonómica, en enero de 2007, se constituyó la Plataforma Salvemos la fábrica de vidrio La Trinidad para proponer un Plan Director que asegurase la continuidad del patrimonio que por ley estas administraciones estaban obligadas a conservar. Demandando una protección que fuera más allá del carácter sumario de una orden publicada en BOJA, una protección que significara su puesta en valor permitiendo que, mediante una rehabilitación rigurosa, Sevilla contara con el primer museo de la industria.

La Fábrica de Vidrio es cultura porque constituye una actividad industrial de alto valor patrimonial. Es singular porque es el único ejemplo en Andalucía de fábrica de vidrio con estas características tipológicas y productivas. Es autenticidad dada su continuidad como empresa que ha permitido la transmisión de oficios y conocimientos que hacen de su proceso de fabricación uno de los mejores ejemplos del patrimonio industrial de toda España. Es integridad porque su arquitectura e instalaciones se conservan aceptablemente. Es historia porque constituye la memoria viva de la cultura del trabajo industrial en la Sevilla del siglo XX. Es tecnología porque dispone de una colección completa de herramientas y moldes. Es sociedad porque este espacio industrial se integra a la perfección en el espacio urbano, social y productivo de la avenida de Miraflores. Es arte porque forma parte de la historia del diseño industrial de Andalucía. Es arquitectura porque es uno de los escasos ejemplos de edificios fabriles de comienzos del siglo XX existentes en Sevilla. Es público ya que pertenece al Ayuntamiento de Sevilla. Es un recurso porque puede albergar usos como un centro cívico de barrio, el museo del vidrio y una escuela taller.

Todavía estamos a tiempo para salvar a La Trinidad. La Plataforma Ciudadana Salvemos la fábrica de vidrio La Trinidad ofrece, de forma cristalina y leal, su mano tendida para abrir una mesa técnica de negociación entre las partes interesadas como son el Ayuntamiento de Sevilla, la Consejería de Cultura, la Universidad de Sevilla, la Universidad Pablo de Olavide, los antiguos trabajadores de la fábrica y la Promotora Inmobiliaria Edificarte (Cajasol).

Los objetivos que pretendemos consisten en: Primero: la apertura de un expediente nuevo por parte de la Consejería de Cultura para la ampliación de la protección actual del edificio que permita conservar en su integridad este ejemplo singular de patrimonio industrial sevillano. Segundo: la redacción de un Plan Director en el que intervengan, entre otras, las entidades e instituciones mencionadas en el punto primero. Tercero: la convocatoria de un concurso público de ideas para la rehabilitación de La Trinidad en función de los objetivos que se acuerden en el Plan Director.

Queremos compartir con Sevilla el legado empresarial y obrero de la industrialización para que la ciudad recuerde y reconozca en la fábrica de vidrio La Trinidad la memoria histórica de la cultura del trabajo como parte integral de su sistema patrimonial que integre el Museo del Vidrio, el centro cívico y la escuela taller.

Queremos compartir con Sevilla el futuro de un patrimonio concebido como creación e innovación. Un patrimonio vivo, abierto a todos, respetuoso con la historia y disponible para que las nuevas generaciones desarrollen sus capacidades de creación y de innovación.

Una ciudad regida por un Gobierno de izquierdas debe tener como prioridad el reequilibrio de la estratigrafía cultural heredada con aquellos otros ejemplos pertenecientes a la cultura del trabajo para no caer en el error, en palabras de Fernando Wulff (Otras Historia (s) de Málaga, 1997) de seguir un camino equivocado: el del poder, el de los que “han vendido todo lo ajeno, han hecho de las palabras su engañifa y de las ciudades del mundo el escenario de sus destrucciones”.

Julián Sobrino Simal

 
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