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Dic

2008

La Junta teme la repercusión que tendría desoir a la unesco sobre la torre pelli PDF Imprimir E-mail
Actualizado Miércoles, 19-11-08 a las 09:45
El informe negativo que elevará a la Unesco el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos) sobre el impacto de la torre Pelli en el patrimonio urbano de Sevilla levantó ayer reacciones antes de conocerse su contenido.
El lunes, el vicesecretario del Comité español de Icomos, Víctor Fernández, trasladaba al delegado de Urbanismo y presidencia, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, el sentido negativo del informe que confirmaría el impacto de la torre de 178 metros en el casco histórico de Sevilla, declarado Patrimonio de la Humanidad. Tras la reunión, el edil y el propio alcalde refrendaban el apoyo político al proyecto del rascacielos.
Ayer, sin embargo, el delegado provincial de Cultura de la Junta de Andalucía, Bernardo Bueno, advertía en declaraciones a Europa Press que Icomos es una organización «lo suficientemente seria como para que se tengan en cuenta sus recomendaciones». Bueno aboga por sacar conclusiones una vez se conozca el contenido exacto del informe. No obstante, a la hora de valorar las consecuencias que tendría desoir las recomendaciones de la Unesco, lo que podría conllevar la apertura de un expediente de expulsión de Sevilla de la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco, el delegado reconoció que «a ninguna ciudad le viene bien que se le quite una catalogación de patrimonio de la humanidad».
Informe positivo
Paradójicamente, el delegado de Cultura preside la comisión de Patrimonio que no pudo valorar el impacto del proyecto, ya que derivó el mismo a la Dirección general de Bienes Culturales, que no puso inconvenientes a la construcción del rascacielos. Cultura no observó impedimento en el impacto paisajístico de la torre sobre el casco histórico ni el conjunto monumental de la Cartuja situado a escasa distancia de la zona donde se elevará.
Fue en 2005, antes de que se eligiera el diseño de César Pelli. Sobre el supuesto de un edificio en altura máxima de 225 metros. Bueno entonces recordó que «no hay ley que prohíba» la construcción de edificio por motivos de altura siempre que el PGOU lo permita, como es el caso.
Esta posición de Cultura fue muy comentada por cuanto anteriormente, en 2001, había desaconsejado la ejecución de un proyecto de menor altura, la torre Boffill de 80 metros de altura, cuando Puerto Triana estaba en manos de promotores privados. Entonces, Cultura planteó incluso su preocupación por el impacto del tráfico en la zona.
Por otra parte, los promotores reiteraron ayer su idea de seguir adelante con el proyecto. Fuentes de Cajasol precisaron a ABC que, a la espera del informe que remita Icomos, el proyecto sigue adelante con los permisos urbanísticos correspondientes y no hay motivo para dar marcha atrás. En este sentido, las misma fuentes remitieron a la información que la dirección de la caja de ahorros transmitió el pasado mes de julio a los responsables del comité español de Icomos. En esa ocasión, la entidad que promueve la torre quiso poner de manifiesto que «el origen del proyecto es un concurso al que se presentaron los más importantes arquitectos del mundo» y que Cajasol no encargó el proyecto de una torre, sino que los participantes del concurso «propusieron el mejor proyecto para el emplazamiento». Así mismo, Cajasol quiere dejar constancia de que entiende que «en Sevilla no se ha catalogado como Patrimonio de la Humanidad el conjunto de su casco histórico, sino exclusivamente el Conjunto Catedral-Archivo de Indias-Alcázar», por lo que estimó que Icomos «debe limitar su evaluación al efecto que sobre dicho conjunto pueda tener el proyecto, que es lo que debe evaluarse».
 
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