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Mar

02

Dic

2008

"Donde quieren trasladar la facultad de derecho parece Ranilla" PDF Imprimir E-mail
Antonio Ojeda Avilés, Catedrático de Derecho del Trabajo es uno de los sesenta profesores de Derecho que se opone al traslado a Viapol de la facultad. Y éstas son sus razones que el Rectorado no valora:
—¿Se puede saber la razón o razones fundamentales por las que ustedes se oponen a que Derecho se traslade a Viapol?
—El nuevo edificio no responde a las necesidades de la facultad de Derecho y no lo hace por dos razones: falta de espacio y por falta de empaque.
—Pero desde el Rectorado se garantizan muchos más metros útiles en Viapol que los que ahora tenéis en la Central…
—Eso es erróneo. Tan es así que el decanato difundió un informe comparativo de espacios en el que había grandes errores. Quizás el más grave era el de la superficie útil. Tanto de la actual sede como de la futura. Acudiendo al catastro de Hacienda comprobamos que los datos de aquel informe no son los reales.
—Se dice que no queréis iros a Viapol porque tendríais que compartir espacio con la facultad de Ciencia del Trabajo…
—No, no es así. Cuando se decide en 1999 que Derecho sale de la Central se le promete un edificio exclusivo y de gran prestancia. El rector dice taxativamente que el traslado será de lujo o no se hará. Eso es lo que ha ocurrido con otras facultades de la Central hasta el momento.
—¿Pero en Viapol no hay ni exclusividad ni prestancia?
—En Viapol no hay ni suficiencia ni prestancia. Y que hay otras facultades mucho más necesitadas que Derecho que podrían estar allí encantados. Nosotros con cuatro mil alumnos no cabemos allí.
—Hay quien os acusa de inmovilistas, clasistas y comodones. De no querer abandonar un lugar de prestigio como la Fábrica de Tabacos por Viapol…
—La realidad es que nos sentimos engañados. Desde las promesas del 99 a la realidad actual. Esa gran distancia se marca en el 2003 cuando se adjudica la obra que, en palabras de un Catedrático de Derecho Administrativo, está al límite de la baja temeraria... También ese mismo año se decide que van dos facultades en vez de una.
—Lo de al límite de la baja temeraria se refiere usted a que por ese precio ni un bajo en Los Pajaritos…
—Aquello parece Ranilla 2. Está lleno de barrotes. Y hay exceso del pladur y de barrotes.
—Un grupo de sesenta profesores universitarios han pedido al rector que reconsidere el traslado ¿Se está reconsiderando la situación?
—En absoluto. La última palabra que recibimos hace meses es que el traslado es inexorable. No se nos ha recibido, el decano ha hecho oídos sordos a nuestra petición de debate y se ha silenciado la opinión de la facultad.
—Déjeme que le diga que, en cualquier caso, ustedes son 250 profesores de Derecho y solo se han sumado 60 a la iniciativa de parar el traslado de la facultad…
—No son 250 profesores reales. Hay muchos que trabajan en otras facultades y otros que lo hacen en sus despachos. En la facultad de Derecho podemos ser 100. Y si sesenta se oponen al traslado significa que dos tercios de los que trabajan en la Fábrica de Tabacos nos queremos quedar allí.
—¿El resto no habla, no opina u opina claramente no sumándose a la negativa al traslado?
—El resto prefiere no pronunciarse. Pero la mayoría de ellos están en contra del traslado.
—El año pasado, los alumnos de Derecho, tras un referéndum organizado por el Decanato, optó por decirle también que no al traslado. ¿Han modificado su opinión?
—No. Al contrario. Cada vez muestran más su desagrado y rechazo al traslado.
—Algún profesor de los que consideran el traslado equivocado llegó a acusar la quema de libros de la biblioteca de Derecho. ¿No le sonó exagerado o realmente se quemaron libros de la biblioteca?
—Si, sí se quemaron libros. Ahora hay que saber si terminaron o quedan libros por quemar. Parece que el Decanato temía que en la nueva biblioteca de Viapol no cupieran los libros. Y un profesor lo denunció.
—Disculpe que le diga que me cuesta creer que un decanato permite que se quemen libros de una biblioteca como la de Derecho. Eso no puede haber pasado en la Universidad de Sevilla…
—Pues sí. Ha pasado. Y el temor es saber si continua o no. Creo que después de la alerta dada se acabó de quemar libros. Se nos justificó diciendo que esos libros que se destruían no eran necesarios. Segundas y terceras copias.
—Le insisto: es tan grave lo que me dice que si los hechos fueron así exigiría un claustro extraordinario para pedir la dimisión del equipo de gobierno…
—Y ese claustro le digo que no sería convocado.
—Tampoco parece que la Universidad sea diferente a Sevilla y allí también nunca pasa nada…
—La Universidad se deja llevar por la inercia, es un volcán callado que de vez en vez revienta.
—¿Por qué el Rectorado se empeña en mantener el traslado?
—El motivo oculto es la necesidad del Rectorado de más espacio. En la actualidad ocupa el equivalente a tres facultades. Y necesita la facultad más grande de todas que es Derecho.
—¿Ante notario serían capaces de defender estos datos: la superficie total útil de Derecho en Viapol sería de 11.017 metros. Y la actual en la Central es de 15.033 metros cuadrado?
—Sí, sí, no habría problema. Cuando quieran y como quieran.
 
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