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Lun

29

Dic

2008

El ruido en la calle Crédito hace gastar al IMD 168.000 euros más. PDF Imprimir E-mail

SEVILLA. El Instituto Municipal de Deportes (IMD) del Ayuntamiento de Sevilla ha aprobado una modificación presupuestaria de más de 168.000 euros para eliminar los ruidos generados por la piscina del centro deportivo Fundación de la calle Crédito. Según consta en el expediente, al que ha tenido acceso Europa Press, IMD admite «las deficientes condiciones acústicas existentes» en el citado centro deportivo y manifestó su intención de «dar solución a los problemas vecinales que acarrean esas condiciones acústicas».

 

En concreto, el expediente señala que el presupuesto estimado para dicha actuación en el pabellón es de 168.905 euros, pero admite que «no existe crédito suficiente para hacer frente a este mayor gasto del citado proyecto», por lo que «se hace necesaria» esta modificación presupuestaria «al tratarse de gastos cuya realización corresponde a este ejercicio».

En mayo, el entonces delegado de Juventud y Deportes, Francisco Manuel Silva, admitió los ruidos de la piscina del centro deportivo de la calle Crédito advertidos reiteradamente por los vecinos de la calle Lumbreras y aseguró que se estaba trabajando en la insonorización. Vecinos de la calle Lumbreras se habían manifestado una semana antes a las puertas del centro deportivo de la calle Crédito después de más de un año de ruido «intolerable» como consecuencia del sistema de depuración de la piscina, que provoca fuertes vibraciones en sus viviendas.

Motivo, la depuradora

El portavoz de los afectados, Oscar Ceballos, explicó entonces que los vecinos estaban «destrozados después de estar torturados desde hace más de un año», detallando que «el sistema de depuración está pegado literalmente a la pared de las casas».

Además, alertó de lo «aberrante» que supone que «la piscina ha estado al menos ocho meses puesta en uso sin que la empresa hubiera entregado acta de recepción», mientras que «la Delegación municipal de Medio Ambiente exige una serie de garantías a los particulares y en este caso incluso entraña peligro para los usuarios». «Si fuera un bar no sólo estaría cerrado, es que no lo habrían abierto porque no tiene el tratamiento acústico que se exige a cualquier particular. Es una instalación ilegal», recalcó el portavoz vecinal.

 

 
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