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Lun

29

Dic

2008

En 2009 empiezan las obras de la casa para mayores de la Hispalense en Madre de de Dios PDF Imprimir E-mail
  Quién le iba a decir a Rosa Muñoz, directora del Servicio de Asistencia a la Comunidad Universitaria (Sacu) que en el edificio en el que impartió su primera clase de Derecho Civil se iba a materializar el proyecto que ayer presentó en rueda de prensa y que es pionero en toda España.
Se trata de un casa para mayores en el inmueble que hasta ahora ocupaba Ciencias del Trabajo -en enero estará ya en Viapol junto a Derecho- en la calle Madre de Dios.
El edificio formaba parte antiguamente del convento y está catalogado con un nivel C, además de ubicarse en un enclave ideal para la filosofía que se quiere imprimir a esta residencia y que no es otra que la de integrar a los abuelitos en el centro urbano de la ciudad para que tengan cerca los servicios necesarios, plazas, parques y un entorno vecinal, que no podrían encontrar en el extrarradio de la ciudad.
Una vez rehabilitado el edificio renacentista, que hasta fue Real Monasterio, la casa tendrá una superficie contruída de 1.596 metros cuadrados y un plazo de ejecución de dos años una vez que comiencen en 2009 las catas arqueológicas, según la arquitecta del proyecto, Lola Robador.
La superficie se distribuye a lo largo de cuatro plantas - sótano, baja, primera y azotea - por las que se ubicarán las diferentes estancias. Así, el sótano se destinará a los aparcamientos; la planta baja, a actividades y servicios mútiples (capilla, cafetería, despachos, y otras dependencias de uso comun) que cobrarán vida en espacios habilitados en forma de cubos más o menos transparentes, según la función que tengan, que no acaban en el techo para dar sensanción de integración y unidad. Todo esto alrededor de un patio central que será el corazón del proyecto.
En la primera planta se encontrarán las habitaciones que, a modo de loft, tendrán dos niveles: el primero, para una sala de estar en la que los mayores reciban a familiares y estudiantes que participarán en el proyecto; y, la segunda, para el dormitorio. En la azotea habrá una piscina cubierta, sala de estar, cafetería y las presencia de las plantas que salen de la zona inferior hasta asomarse por esta cubierta.
Como dijo Rosa Muñoz, las plantas y flores naturales, tendrán un protagonismo especial por este hogar, tanto por las zonas comunes como por las habitaciones debido «a la energía positiva que tramsiten».
El presupuesto de esta obra aún no está fijado y, en cuanto a su ocupación se baraja que podrán albergar entre 45 y 55 plazas para residentes y 35 para mayores que vayan solo de día y vuelvan a sus hogares a dormir. Respecto al criterio de admisión se tendrá en cuenta las necesidades de los mayores y también se prevé que la Junta de Andalucía concierte algunas plazas.
Este es el segundo de los sueños de Rosa Muñoz, que, como el de las guarderías -se empezó con una y ya se proyectan dos más- llegará un día que se multiplique por Sevilla dadas las cada día mayores necesidades sociales y el aumento de la esperanza de vida que hará que esté entre nosostros cada año que pasa más abuelitos.
La sensibilidad de la Hispalense con los mayores y sus trabajadores, toma cuerpo también en otro proyecto que empieza en enero, denominado «Respiro familiar», que, como su nombre indica, persigue que los miembros de la comunidad universitaria con parientes en situación de dependencia a su cargo «respiren» de sus tareas diarias con la colaboración de los estudiantes, los cuales recibirán ayudas de 3.000 euros.
Por otra parte, la directora de la Oficina por la Igualdad, Isabel Vázquez, presentó ayer la unidad del mismo nombre que se creó el pasado mes de junio y que tiene como principal finalidad que las mujeres de la comunidad universitaria realicen su trabajo con los mismos derechos y obligaciones que los hombres.
Lo primero que hará la oficina, además de inaugurar la web que ya está en marcha (www.igualdad.us.es) será hacer un diagnóstico de las desigualdades entre las trabajadoras de la Hispalense para tomar medidas.
De momento, ya se sabe que por cada catedrática hay 8,5 mujeres que son titulares y por cada catedrático, 2,5, una proporción que, por sí sola, se presta a reflexión
 
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