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14

Ene

2009

Los contenedores soterrados, de proyecto a olvido en solo tres dias PDF Imprimir E-mail
SEVILLA. En la presentación de los contenedores soterrados de la Alameda el gerente de Lipasam, Rafael Pineda, señaló ayer que sólo Pumarejo, Alameda y Santa María la Blanca, que está ahora mismo en fase de cata serán los barrios de Sevilla donde se aplicará este sistema, pese a que el mismo se incluye entre los proyectos que el Ayuntamiento baraja dotar con fondos estatal del Plan 8.000 contra la crisis.
El gerente de la empresa pública explicó que tampoco habrá más zonas con recogida neumática y defendió los cubos individuales -la autogestión de la basura por los vecinos en sus casas o comunidades- del centro como sistema contrastado en otras ciudades remontándose al mandato de Soledad Becerril cuando se proyectó inicialmente por el Ayuntamiento.
La lista provisional de proyectos con la que trabaja el Ayuntamiento de Sevilla para remitir al Plan 8.000 del Gobierno contra la crisis y que se entregó a empresarios y sindicatos el viernes, incluía en el apartado de Lipasam los soterramientos de contenedores en los Distritos Este, Sur, San Pablo-Santa Justa, Nervión, Triana y Macarena. Sin embargo, ayer en la presentación de los contenedores soterrados de la Alameda, Rafael Pineda negó que esté previsto extender este sistema, ideado precisamente para evitar el impacto estético de los contenedores. Sólo habrá pues en Pumarejo, donde se implantó en 2007. la Alameda, y los que se van a instalar ahora, «por un antiguo compromiso», en Santa María la Blanca. Pineda, a pesar de que existe un documento que lo acredita, negó tajantemente que se incluyeran proyectos de soterramiento entre las previsiones de inversiones municipales para 2009 pues asegura que se hiciera «sería multiplicar por cuatro los costes y no es razonable, pues el único beneficio que hasta ahora tiene este sistema de recogida es la falta de impacto visual pero los puntos de contenedores siguen teniendo los mismos problemas que tiene la recogida normal».
El motivo por el que los contenedores no se van a soterrar es evidentemente económico, aunque se quiere enmascarar con la «complejidad» que tiene el centro para hacer obras por sus numerosos restos arqueológicos, y con que los técnicos defienden que el sistema de los cubos individuales es el más adecuado para mantener limpio un centro que hoy por hoy es ingobernable en cuestión de residuos.
La «complejidad» del centro
Aunque a la presentación asistieron dos delegados, el del Casco Antiguo, José Manuel García, y el de Convivencia y Seguridad Ciudadana, Alfonso Mir, que es además el vicepresidente de Lipasam, y un gran número de técnicos y asesores de la empresa de Limpieza, sólo habló con los periodistas el gerente, que estaba algo nervioso, no en vano estaba presentando como un logro un sistema que a la vez no se puede potenciar tampoco mucho porque no se va a implantar más que en Santa María la Blanca y mientras a los vecinos del centro se les pone a gestionar su basura.
Plataforma para privilegiados
Tras la demostración práctica de cómo la plataforma subía a ras de suelo con los tres contenedores y sus buzones, Pineda explicó que en la Alameda se han puesto 15 puntos con 41 contenedores de todo tipo, de restos orgánicos, envases, vidrio y papel. Para Lipasam el soterramiento de la Alameda ha supuesto coste cero porque estaba incluido en la obra de reurbanización pero cuestan 25.000 euros por contenedor, así que si un ascensor tiene tres contenedores, como los de la Alameda, el precio ascendería a 75.000 euros.
Pineda dijo que el único sitio de Sevilla donde el Ayuntamiento implantará los contenedores soterrados además del Pumarejo y la Alameda es en Santa María la Blanca. «Si nos dan positivo los informes de las catas empezaremos inmediatamente y las obras durarán cinco meses». Negó que se fuera a hacer en Los Remedios aprovechando la obra de saneamiento de Emasesa previa a la peatonalización o que fueran a plantearse en otros barrios de Sevilla debido a su alto coste. Explicó la negativa a seguir soterrando porque este sistema elimina el impacto visual, pero no evita el olor, y además de la «dificultad de instalar estos contenedores en el caso histórico», explicó que el coste de explotación es mucho más caro «se multiplica por cuatro» y también se colapsa el tráfico en las vías donde se ubican. Destacó Pineda que sólo merece la pena instalarlos en zonas monumentales y que en Sevilla de 17.000 contenedores que hay sólo 70 serán soterrados, una cantidad ínfima. Negó también que se vaya a implantar en otros barrios la recogida neumática de basuras y defendió a capa y espada el sistema elegido para el centro, el de los cubos individuales porque «los técnicos dicen que es la única forma de conseguir acabar con esa imagen tercermundista de calles llenas de basuras desde por la mañana». Explicó que este sistema de los cubos existe en toda España: «Lo puso en marcha Soledad Becerril en 1997 en el entorno del Ayuntamiento y ha funcionado muy bien. Madrid, Barcelona, Córdoba y Granada también lo tienen». Al preguntarle si no era mejor soterrar en el centro y si no era un agravio comparativo, el gerente de Lipasam dijo que no se puede soterrar en el centro porque la cota arqueológica no lo permite.
Asimismo dijo que ahora en las zonas donde se implantan los cubos individuales no se estaban llevando a cabo sanciones porque se está «en fase de concienciación».
Explicó también Pineda que ha implantado un sistema de contenedores con llave para establecimientos de alimentación que sufren rebusco de comidas. Así ya cuenta con una llave el contenedor del Horno de San Buenaventura de la calle Carlos Cañal. Los operarios de Lipasam lo abren luego con una llave.


 
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