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Mar

2016

EL BELLAS ARTES SE REIVINDICA CON PACHECO PDF Imprimir E-mail

EL MUNDO / 16/3/2016

JOSÉ MARÍA RONDÓN

La exposición Francisco Pacheco. Teórico, artista y maestro es el primer calambre cultural que vive en años el Museo de Bellas Artes de Sevilla. Así de rotundo. Esta afirmación no desmerece la labor de su personal ni de sus apasionados, que los tiene: ahí están los integrantes de la asociación de amigos, por ejemplo. Sólo trata de subrayar el abandono al que la Junta de Andalucía y, principalmente, el Ministerio de Cultura han condenado a la institución en el último lustro. Si quieren ver lo que nos hemos perdido, visiten la muestra recién inaugurada, una producción propia de la pinacoteca de apenas 90.000 euros de coste.

Porque la exposición cumple con todos los requisitos a los que se debe una institución pública. De un lado, pone el foco en una figura trascendental para la cultura sevillana,Francisco Pacheco, y lo hace con nuevas aproximaciones, como las dedicadas a su labor de dibujante -acaso lo más notable de su producción- y de policromador. Por otro lado, en la muestra hay una clara voluntad divulgativa, visible, por ejemplo, en la recreación de cómo era el claustro del convento de la Merced -hoy, sede del Museo- con la ubicación allí de reproducciones de los lienzos que el propio Pacheco y Alonso Vázquez ejecutaron para este emplazamiento en la primera década del siglo XVII.

Este propósito didáctico es igualmente reseñable en la sección que aborda la faceta de Pacheco como maestro de Velázquez, quien se convertiría en su yerno. El retrato de Cristobal Suárez de Ribera (1620) que pintó el joven Diego puede compararse con el dibujo que Pacheco realizó veinte años antes del mismo personaje, descubierto recientemente en la biblioteca de la RAE. Debido al parecido entre ambas, es lógico pensar que Velázquez lo utilizara para su lienzo, sobre todo si se tiene en cuenta que el genio ejecutó la tela a raíz de la muerte del protagonista.

Sobre este mismo asunto, la exposición aporta dos óleos de Pacheco que representan a las santas sevillanas Justa y Rufina, que tienen un increíble parecido con dos obras velazqueñas. La primera de ellas, con la Inmaculada propiedad de la Fundación Focus-Abengoa. La segunda, con la Cabeza de muchacha conservada en el Museo Lázaro Galdiano. Estas analogías -explícitas sólo en las cartelas de la muestra: una lástima-corroboran el método de trabajo de Pacheco en su taller, que debió basarse en la utilización de calcos de figuras bien resueltas.

Todos los departamentos de la pinacoteca

Además, Francisco Pacheco. Teórico, artista y maestro pone en valor los fondos propios del Museo, que aporta 24 de las 58 obras, algunas retiradas de la exhibición permanente. Entre ellas, el San Francisco de Asís con el crucifijo que se expone al público por primera vez tras una intensa rehabilitación. Precisamente, la implicación de todos los departamentos de la pinacoteca, especialmente el taller de restauración, que ha intervenido una decena de lienzos, es otro de los valores de la exposición, que permanecerá abierta hasta el 12 de junio.

«En esta exposición nos hemos dejado la piel», decía, muy gráficamente, la directora del Museo, Valme Muñoz. De sus palabras se deduce que la exposición tiene algo de obra colectiva de la pinacoteca, lo que se confirma al comprobar que, en ningún documento oficial, aparece un comisario a título individual. «Queremos reivindicar la figura de alguien que trasciende mucho más de ser un pintor modesto o el suegro de Velázquez», añadió Muñoz, quien estuvo acompañada por Ignacio Cano y Fuensanta de la Paz.

A juicio de la consejera de Cultura, Rosa Aguilar, Rosa Aguilar, esta exposición es una «oportunidad para acercarnos a un artista completo, implicado en todos los saberes y expresiones desde el punto de vista cultural». La muestra, que discurre por la sala IV del Museo, el claustro y el espacio de exposiciones temporales, «viene a reforzar el peso y la importancia tanto del autor andaluz como de la propia pinacoteca».

Así, además de las obras de Francisco Pacheco que forman parte de la colección del Museo que, en total, se acerca a la veintena, la muestra expone préstamos procedentes del Prado, la Biblioteca Nacional, la Biblioteca del Palacio Real, la Fundación Lázaro Galdiano, la Catedral de Sevilla, la Universidad Hispalense y distintas parroquias de la provincia así como de distintas colecciones particulares.

 
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