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Abr

2016

"VI COMO SE COCINABA EN UGT EL DESVÍO DE LAS AYUDAS" PDF Imprimir E-mail

EL MUNDO / 11/3/2016

SILVIA MORENO

Cuando este diario pidió a Roberto Macías hacerle una foto ante la sede regional de UGT en Sevilla, en la que estuvo trabajando seis años, tuvo que esperar a que se hiciera de noche y no quedara nadie en el edificio. El ex administrativo de origen mexicano afincado en Sevilla se ha convertido en un apestado para la central sindical, que pide para él cuatro años de cárcel por un delito de revelación de secretos, tras acusarlo de ser el filtrador del escándalo de las facturas falsas.

 

¿Copió los 22.500 archivos supuestamente confidenciales de la contabilidad de UGT que dejan al descubierto los desmanes del sindicato con los sindicatos?
No, no fui yo. Lo quiero dejar rotundamente claro. Ya lo manifesté en sede judicial.
El sindicato pide una condena de cuatro años de cárcel para usted y que les abone una indemnización de 60.000 euros por los daños morales que les ha causado la revelación de secretos que le achacan.
Es una acusación de canallas. Un despropósito sin sentido. Se consuma una injusticia. Estoy en desempleo desde hace más de tres años y para mí es muy difícil engancharme al mercado laboral porque, en cualquier entrevista, estoy aniquilado por mi paso por UGT.
La base de la acusación es el ordenador en el que trabajó, que el sindicato analizó diez meses después de su despido. ¿Cree que le han tendido una trampa?
Esta acusación es falsa. No se sostiene y cuando lo logre demostrar, ¿quién me va a resarcir de estos tres años de mi vida totalmente machacados? ¿Una trampa? Lo que está claro es que soy víctima de la caza de brujas que ha desatado UGT para buscar al filtrador de las informaciones que se han publicado. Buscaban un cabeza de turco.
¿Por qué usted?
Me han elegido a mí como un aviso a navegantes porque había un ERE y estaban despidiendo a mucha gente del sindicato, las fundaciones... Y fue como decirles a todos 'señores, como alguien filtre información, mire lo que le va a pasar'. Y me eligen a mí porque soy inmigrante, sin respaldos, sin familia. Soy la cabeza de turco perfecta y por eso me eligen.
Hay empleados de UGT imputados en la trama de las facturas falsas y siguen en el sindicato.
Estos empleados están blindados porque después de tres años ni les han abierto expediente ni los despiden. Tan blindados están que incluso imputados siguen trabajando para UGT. Es un premio por su disciplina y su silencio.
Hay sospechosos de la financiación irregular del sindicato que ni han ido a declarar al juzgado y usted está a punto de ser juzgado.
Me sorprende la desigualdad. Para mí, toda la rapidez de la ley y todo el peso de una organización que quiere mi cabeza, mientras a sus imputados les siguen pagando sus defensas. Soy una gran víctima de UGT. Me he sentido maltratado, humillado, no se ha respetado mi presunción de inocencia y han intentado destruirme la vida... El mensaje que se lanza es 'pobres los que denuncian la corrupción porque los despellejamos vivos'. Y eso que yo no he denunciado la corrupción, que si lo llego a hacer...
Estuvo trabajando como administrativo en Sevilla en el área de compras de UGT de Andalucía entre 2006 y 2012. ¿Qué hacía?
Durante mucho tiempo fui secretario de Federico Fresneda [el ex tesorero de UGT-A que está imputado en las pesquisas que sigue el Juzgado de Instrucción 9 de Sevilla por la presunta trama de las facturas falsas destapada por EL MUNDO]. Le llevaba temas de agenda, correspondencia, le filtraba llamadas. Él no confiaba en mí porque era un recién llegado, pero ése fue el criterio para elegirme.
¿Fue testigo de cómo se falseaban las facturas para desviar subvenciones?
Sí, diariamente, era algo normalizado. Era parte de la actividad del departamento de justificaciones y compras.
¿Y qué vio?
Vi cómo se cocinaba en UGT ese sistema para desviar sistemáticamente ayudas de la Junta de Andalucía, a través del cobro de mordidas y rápel a los proveedores con el sistema de los botes.
Los botes estaban en el manual de contabilidad de la UGT.
Sí, existió el apartado de gestión de botes en el manual de contabilidad. Lo conocían los trabajadores de UGT, los técnicos del programa informático de contabilidad, el Spyro, la comisión ejecutiva de UGT-A. Todos los que intervenían en la gestión económica del sindicato lo sabían. Los informes de los botes se utilizaban en las reuniones de la comisión ejecutiva.
¿Y ningún empleado de UGT dio la voz de alarma?
Si algún trabajador tomaba la iniciativa, le cortaban la mano. Fresneda era el jefe que lo controla todo, que te revisa el documento que tienes sobre la mesa o con quién hablas por teléfono. No se movía ningún papel sin el conocimiento de él. Ejercía un control férreo porque había cosas que no estaban bien y tenía que controlarlas. Nadie cuestionaba ninguna orden de Fresneda porque era como una ley suprema debía ejecutarse.
Pero no actuaría solo.
Claro. Él le rendía cuentas a Manuel Pastrana [el ex secretario general de UGT-A, también imputado en las facturas falsas]. Cuando lo llamaba, acudía con prontitud.
Aunque no se cuestionaran las órdenes, la sensación entre los trabajadores debía ser que las prácticas eran irregulares.
Sí, pero se trataba con absoluta normalidad. Las facturas infladas estaban normalizadas. Eran parte del día a día del sindicato.
Menuda sensación de impunidad debían tener.
Yo alguna vez escuché: 'como entre aquí la Guardia Civil'. Los trabajadores se escandalizaban de las cosas que se hacían para justificar las subvenciones.
¿Los empleados eran conscientes de que las comilonas en la caseta de la Feria de Abril se cargaban a las subvenciones de la Junta?
Cuando te invitan a un sitio no te cuestionas de dónde viene el dinero, pero es verdad que eran unas buenas Ferias de Abril. Nos invitaban a todos los trabajadores de UGT Andalucía y UGT Sevilla. Jamás me cuestioné el origen del dinero. Ni me lo podía imaginar.
¿Se arrepiente de algo?
No tengo que arrepentirme de nada, no he hecho nada. Ellos son los que se tienen que arrepentir porque han obrado con mala fe. Han intentado utilizarnos como chivos expiatorios a Laureano [Conde, despedido por UGT, tras ser acusado de borrar 1.756 archivos] y a mí. Desgraciadamente, sé como se cocinaron muchas cosas y no me hubiera gustado saberlo, la verdad. Con el tiempo, veo que esa ha sido mi desgracia personal.
¿Estás aquí por haber sido testigo de la corrupción?
Sí. Estoy aquí porque UGT, en vez de depurar responsabilidades, ha buscado dos chivos expiatorios, dos trabajadores humildes para que les pagaran sus platos rotos.
¿Qué le diría a Cándido Méndez, el líder de UGT durante los últimos 22 años?
Que ha sido muy tibio con la corrupción.
 
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