promo

Síguenos en Twiter

Banner
Banner

Mie

20

Abr

2016

EL PLAN DEL FISCAL CONSEJERO PDF Imprimir E-mail

EL MUNDO / 7/4/2015

CHEMA RODRIGUEZ

EN LOS despachos judiciales de esta ciudad, el olor a maderas nobles y viejos tapizados se mezcla de un tiempo a esta parte con el inconfundible aroma de la decepción, de la resignación y hasta un punto de hastiado conformismo. El paisaje de decrepitud se ha asimilado casi a la normalidad y el pesimismo forma parte del día a día. Tanto como la toma de declaraciones, la firma de autos y providencias o la celebración de juicios seguidos de sus correspondientes sentencias.

Basta un rápido tour por los juzgados del Prado de San Sebastián -se supone que la primera sede judicial de la capital andaluza- para impregnarse de la sensación de decadencia en la que se ha instalado nuestra Justicia no ya en estos últimos años de la crisis, sino desde décadas atrás.

El tiempo pasa, corre, vuela, mas no para la Justicia sevillana. En el Prado de San Sebastián, esa mole de granito de evocaciones franquistas, el reloj se detuvo hace años. Los fantasmas campan a sus anchas por sus rincones, por sus sótanos oscuros, por sus calabozos húmedos y fríos. Poco, casi nada, ha cambiado en el más de medio siglo que acumulan sus piedras, sus mármoles, sus vidrieras y los lienzos de antiguos monarcas a tamaño natural que cuelgan en sus rellanos, iluminados por lámparas doradas en las que sólo algunas bombillas más eficientes delatan que no estamos en los años 60 del pasado siglo.

Resuenan en sus altos techos las promesas, sucesivamente incumplidas, de obras que no llegaron, de mudanzas que no existieron, de nuevas y mejores sedes que no pasaron de un dibujo a escala.

Incontables consejeros e incontables anuncios después, nadie se cree ya que algún día alguien se vaya a tomar en serio la Justicia sevillana. Nadie se cree ya las palabras huecas que de cuando en cuando hablan de una Ciudad de la Justicia que ya sólo suena a chiste. A un mal chiste.

Por eso, cuando el actual consejero, fiscal para más señas, habla de un proyecto que es «prioritario» para su gobierno, la mayor parte de los aludidos, de los damnificados por tantos años de olvido y mentiras, ni se molesta en girar la cabeza y prestar atención.

Dice el fiscal consejero que tiene un plan, que «nunca antes» el proyecto de Ciudad de la Justicia de Sevilla ha avanzado tanto. Y quien le escucha sólo oye las mismas palabras vacías de siempre, el discurso tantas veces pronunciado y que ya nadie escucha.

¿Qué la Ciudad de la Jusicia avanza, dice el consejero? Lo mismo que el verdín en las losas del Prado o la humedades en esos calabozos que sólo pintan cuando la prensa se interesa por ellos.

 
Informacion