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23

Ene

2009

La arqueología entra en crisis PDF Imprimir E-mail

La paralización de las obras del edificio NovaFlorida deja en el aire la excavación del arrabal de Benialofar · La crisis del ladrillo lleva a numerosos arqueólogos al paro.

Luis Sánchez-Moliní | Actualizado 16.01.2009 - 12:41
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Interior de la promoción NovaFlorida, con las catas arqueológicas actualmente abandonadas.

La crisis del ladrillo no sólo afecta a constructores, arquitectos y escayolistas. También tiene víctimas colaterales exóticas como los arqueólogos, un gremio que en los últimos tiempos había encontrado un importante nicho de empleo en aquellas obras que se realizaban en zonas con cautela arqueológica.

"Muchas excavaciones se están cerrando debido a la imposibilidad de los promotores de continuar con las obras y, por tanto, de pagar el informe arqueológico que es obligatorio presentar en la Consejería de Cultura antes de comenzar las mismas", indica Jacobo Vázquez, responsable de la Sección de Arqueología del Colegio de Doctores y Licenciados de Filosofía y Letras. De hecho, la institución ha convocado una asamblea para estudiar la problemática y buscar posibles soluciones. Por ejemplo, desde hace tiempo este colectivo viene reclamando que las excavaciones de fosas comunes de la Guerra Civil que se están llevando a cabo con motivo de la Ley de la Memoria Histórica deben contar con la dirección y asesoramiento de arqueólogos, una medida que puede suponer la mejora de la situación actual, pero que nunca sustituirá el empleo generado durante el boom de la construcción.

La crisis de la arqueología, que afecta a numerosas actuaciones sin un gran interés para el gran público, tiene sin embargo un símbolo claro en la suspensión de la excavación del arrabal medieval de Benialofar, que se había localizado gracias a las obras de construcción del edificio NovaFlorida (en la confluencia de las avenida Menéndez Pelayo y Luis Montoto), que pretendía levantar en un solar de la Florida de 4.400 metros 84 viviendas y tres plantas de aparcamiento subterráneo.

El pasado 5 de diciembre, la empresa Novaindes (promotora de este edificio) informó a los arqueólogos de que suspendiesen sus trabajos (sólo quedaban unas tres semanas para acabar la excavación). Aunque en un principio se dijo que el paro sería temporal, hasta la fecha no hay noticias nuevas.

El descubrimiento del arrabal de Benialofar fue una completa sorpresa para historiadores y arqueólogos. Aunque se conocía su existencia por algunas fuentes escritas, no existía documentación sobre su ubicación exacta. Estamos ante un barrio extramuros que nació en época almohade y que continuó poblado hasta bien entrado el siglo XIV, ya en época cristiana, de ahí el que algunos lo denominen como arrabal mudéjar.

Si bien es cierto que en este lugar no se ha encontrado ninguna pieza singular, de esas que llaman "musealizables", también lo es el que los arqueólogos consideran el yacimiento como de "un gran valor científico", pues permite documentar y describir la vida cotidiana en un arrabal relativamente humilde de la baja edad media Sevillana.

También es importante la información que genera el yacimiento sobre el urbanismo en los siglos XIII y XIV. Este barrio, que aprovechaba la vaguada del arroyo Tagarete, de ahí que las edificaciones aparezcan aterrazadas o escalonadas, sigue la manera de urbanizar musulmana y, posteriormente, andaluza: calles estrechas y tortuosas, adarves, materiales pobres... En cualquier caso, todo está pendiente de los estudios posteriores a la excavación, algo que no se podrá realizar, lógicamente, si ésta no se concluye.
 
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