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Mar

31

May

2016

MAYO DEL CARMELO: BIBLIAS Y NIÑOS JESÚS VESTIDOS DE BLANCO PDF Imprimir E-mail

ABC/ 14 DE MAYO DE 2016

Aurora Flórez

La Biblioteca-Museo Mariano Carmen Coronada del convento del Santo Ángel, que dirige fray Juan Dobado, se ha abierto a mayo mostrando una colección de Biblias de los siglos XVI al XIX y una treintena de Niños Jesús vestidos de blanco, siguendo la tradición de los cenobios del Carmelo Descalzo de Santa Teresa, con hermosas costumbres y tradiciones que han perdurado gracias al celo de la Orden por preservar su espíritu.

A las más de doscientas obras de arte que exhibe el museo, entre escultura, pintura y artes suntuarias de los siglos XV al XX y de los más de 6.000 volúmenes que atesora y ofrece a los investigadores, los carmelitas descalzos ofrecerán durante todo el mes la posibilidad de contemplar Bibliasque fueron adquiridas a lo largo de los siglos por los frailes tanto de este cenobio como el de Los Remedios o que responden a donaciones, como la del Conde-Duque de Olivares o de benefactores particulares.

Bajo el epígrafe de «Biblias históricas de la Biblioteca Mariana», los carmelitas descalzos han realizado una selección en la que destaca poderosamente una edición de la Sacra Vulgata fechada en 1564, la más antigua de las que posee el Santo Ángel. También es curiosísima y muy valorada una Biblia de Ferrara, en sefardí, del siglo XVII, editada en Amsterdam, traducida directamente del castellano sin pasar por el latín y destinada a la difusión entre los judíos españoles. En ella aparecen anotaciones aclaratorias manuscritas como la que ofrecemos en una imagen en estas páginas, en la que puede leerse que la «A» (en mayúscula) que va apareciendo en el texto sagrado corresponde a «Adonaí tu Dios, que también se llama Jehová y el Señor». De 1838 es otro de los ejemplares, edición deLipsiae (Leipzig), y de la ciudad que poseyó más imprentas, Amberes, se muestran tres Biblias de los siglos XVII y XVIII. En la muestra también figuran ejemplares editados en Venecia (1720) con ilustraciones; en Madrid (1778), donde también se editó otra Vulgata de 1797, y una neogótica de 1854; y otra catalana de 1853.

 

Otro aliciente añadido para visitar el museo carmelita es que los más de treinta Niños Jesús, cada uno bautizado con un apodo acorde con su iconografía o alguna de sus características, que forman parte de la exposición permanente han sido vestidos de blanco, como se venía haciendo con motivo de la Pascua en los conventos del Carmelo Descalzo desde que fundara la orden Santa Teresa de Jesús.

Travesuras de Niño Jesús

Tres días completos han tardado en cambiar los ropajes y ropa interior de las imágenes del Niño Jesús, cada uno de los cuales tiene una media de cinco o seis trajes —el que más posee es «El Sentaíto» (siglo XVII), de plomo, con diez trajes diferentes— amén de al menos seis juegos de ropita de lencería y enaguas cada uno de ellos. También este patrimonio textil que permite mudar a los Niños responde a la deliciosa y entrañable idea de la Orden de que se manchan mucho porque son muy traviesos.

Todas las vestimentas son riquísimas, como las que lucen «El Reyecito», una imagen del siglo XVIII, de Alfonso Gómez Sandoval, con vestido de brocado y pulseras de brillantes; «El Esposito» (anónimo del siglo XVII), de brocados en plata, oro y conchas; «El Afligido», del XVIII, ataviado de damasco, que aparecen en la misma vitrina que «Los Mellizos», del siglo XVII y de plomo, y «El Curita», revestido con sotanita blanca; «El del Amor», también del XVII, de terracota policromada, que aparece con un traje de brocado y seda e hilos de oro y plata en esta bellísima y valiosa colección que también incluye al Niño «de la Ascensión», «El Penita», con sus atributos de la Pasión; «El Galán» (atribuído a Pedro Roldán); «El Lloroncito», con traje de principios del XIX; «El montañesino» o el Niño Jesús de Praga, de plomo, del XVII, que sujeta un magnífico rosario de oro cobrizo, ataviado con traje de tisú de plata. También han vestido de blanco a la Virgen del Rosario, de Montes de Oca (siglo XVII)o el grupo de Santa Ana y la Virgen Niña (anónimo del XVII y de madera), entre otras piezas de la imaginería conventual que se muestra en el museo

Todas las imágenes están sobre sus peanas de fiesta, la mayoría de rocallay del siglo XVII en adelante, en esta preciosa tradición con la que los carmelitas descalzos hacer pervivir y sobrevivir su acervo devocional y artístico. La Biblioteca-Museo, nacida como proyecto cultural tras la coronación de la Virgen del Carmen de Cristóbal Ramos que preside el retablo mayor de la iglesia puede visitarse de seis a ocho de la tarde.

 
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