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Jun

2016

UN CONVENTO DE CARMONA SE SALVA ALQUILANDO HABITACIONES PDF Imprimir E-mail

ABC SEVILLA / 16/6/2016

ALBERTO MALLADO

La oferta de alojamientos de Carmona crece con una propuesta novedosa: alojarse en un convento en el que reside una comunidad de monjas. Pero esta oferta va mucho más allá de una cama en la que descansar, porque supone adentrarse en la vida de la clausura, compartir con las hermanas y gozar de un remanso de paz en el centro de Carmona.

El convento de Madre de Dios es una construcción con 500 años de historiaque ha sufrido muchosos avatares. Conserva su antigua iglesia de planta mudéjar y, tras una excavación arqueológica se hallaron en su subsuelo varios elementos constructivos que corresponden con el antiguo foro de la ciudad romana que se han integrado en las obras de reforma para hacerlos visibles.

También permanecen las arcadas de ladrillo de su claustro. Ahora, la vieja casa, se abre a una nueva etapa como alojamiento hotelero. El resultado es que ofertan 11 habitaciones dobles y 27 individuales que han sumado un buen importante número de camas a la capacidad hotelera de la ciudad.

 

Con wifi pero sin tele

Son habitaciones sencillas, pero en las que late el espíritu conventual. Tienen baño y wifi, pero no televisión. Ofrecen orden, limpieza, austeridad y sobre todo silencio y tranquilidad, a pesar de estar en un entorno muy concurrido de la localidad, en pleno centro y junto a la Plaza de San Fernando.

Las monjas destacan esta combinación de ubicación en el centro y remanso de tranquilidad como una de las principales características que ofrecen a los turistas.

Su intención es atender ellas mismas a los turistas y encargarse de la comida y limpieza. Al menos mientras puedan asumirlo, pero son conscientes de que si se llenan muchas habitaciones tendrán que contratar a alguien. Son nueve hermanas dominicas Hijas de Nuestra Señora de Nazaret y corresponden con una fundación realizada en Colombia.

De hecho, cinco de ellas son colombianas y el resto españolas. Si otros hoteles añaden a su oferta servicios, zonas comunes o detalles, aquí también hay elementos que se suman al del alojamiento, pero son de otra naturaleza.

Los visitantes que se alojen pueden pasear por el claustro o sentarse en él a leer, disfrutar de un hermoso jardín que las monjas cuidan con la delicadeza y el esmero propios de su condición o retirarse a la espléndida iglesia a rezar y meditar o bien a una capilla más recogida. Pero sobre todo, pueden disfrutar de la conversación de las monjas, encontrarse con ellas y con suespiritualidad.

Ellas están dispuestas al intercambio, sabedoras de que supondrá un enriquecimiento mutuo. Las posibilidades de este alojamiento incluyen también el uso del antiguo refectorio como sala de conferencias o actividades.

Para las monjas no ha sido fácil conseguir abrir el alojamiento, ya que han tenido que superar numerosos trámites. Toda una odisea de papeleo y gestiones. Pero «con la ayuda de Dios» han conseguido dar forma a un proyecto en el que han fijado su esperanza de futuro. Se enfrentan al problema común de los grandes conventos: pocas vocaciones para sostener edificios inmensos.

A ellas les agobiaba el futuro y la responsabilidad de mantener el patrimonio y en el turismo han fijado su esperanza para seguir sosteniendo en Carmonaeste reducto de paz en el que rendir culto a Dios.

 
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