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Jue

30

Jun

2016

LA OBRA ESTRELLA DEL "AÑO DE MURILLO" SE QUEDARÁ UNA DÉCADA EN EL BELLAS ARTES PDF Imprimir E-mail

EL MUNDO / 30/6/2016

JOSÉ MARÍA RONDÓN

El lienzo El jubileo de la Porciúnculala obra de Murillo que presidía el retablo mayor de la iglesia del convento de Capuchinos, estará en el Museo de Bellas Artes durante los próximos diez años. Así consta en el acuerdo firmado desde hace meses entre la pinacoteca hispalense y el Wallraf-Richartz Museum de Colonia, propietario de la tela desde que la asociación de amigos del centro artístico alemán lo adquirió en 1876.

La cesión de una obra de estas características -considerada una de las cumbres de la pintura de Murillo- por una década es un hecho inusual en el mundo del arte. Tanto que los préstamos se reducen, por lo general, a los meses que dura la exposición temporal. Como contraprestación, el Wallraf-Richartz Museum logra que la pintura se restaure en Sevilla y que tal empeño se realice con los técnicos y la financiación del Museo de Bellas Artes.

En esta línea, a causa de sus grandes dimensiones -4,3 metros de alto por 2,95 de ancho-, la propuesta pasa por restaurar el lienzo en un taller provisional que se instalará a los pies de la iglesia del Museo, la actual sala V de la pinacoteca dedicada a los maestros del Barroco sevillano. Se pretende, además, que los visitantes puedan observar el trabajo de rehabilitación desde el exterior a través de ventanales.

«La pintura de El jubileo de la Porciúncula se cederá por un periodo de diez años y no por unos cuantos meses», confirmó ayer en una entrevista a 'Diario de Sevilla' el director del museo de Colonia, Marcus Dekiert. En este encuentro, el máximo responsable del centro artístico germano también señaló que la pinacoteca sevillana, dirigida por Valme Muñoz, les cederá una «obra maestra» de sus fondos.

La recuperación de El jubileo de la Porciúncula es, sin duda, un hecho histórico. Y que permanezca en Sevilla durante una década mucho más, ya que el lienzo no había regresado a la ciudad desde su salida en 1828. Con él, el Museo de Bellas Artes de Sevilla podrá ofrecer a sus visitantes la reconstrucción de la serie pictórica más ambiciosa de Murillo, la que realizó entre 1665 y 1670, en plena madurez artística, para el convento de Capuchinos.

Así, el Museo negocia también el préstamo de otras dos pinturas del ciclo. Se trata, en concreto, del Arcángel san Miguel y El ángel de la guarda. El primero de ellos, después de estar casi dos siglos perdido e incluso dado por desaparecido, lo compró el Kunsthistorisches Museum de Viena en 1987. El segundo fue entregado por los monjes sevillanos a la Catedral como agradecimiento en 1814 por haber custodiado allí su tesoro artístico durante algún tiempo.

La exhibición de La Porciúncula obligará a buscar un nuevo emplazamiento a la Inmaculada Concepción, conocida como La Colosal por sus dimensiones. Esta obra fue concebida por Murillo no para presidir el retablo mayor de la iglesia franciscana, como su actual ubicación en el Museo podría sugerir, sino para colgar sobre el arco de la capilla mayor.

La tela hoy propiedad del Wallraf-Richartz Museum narra la aparición de Cristo y la Virgen a san Francisco en la iglesia de la Porciúncula para prometerle indulgencias a los que allí orasen. Con la presencia de esta pintura, los monjes sevillanos quisieron ensalzar el mayor milagro protagonizado por san Francisco, que venía a simbolizar el apoyo que el cielo había prestado siempre a la orden franciscana.

 
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