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Sep

2016

SAN LUIS DE LOS FLAMENCOS PDF Imprimir E-mail

DIARIO DE SEVILLA / 9/9/2016

CARLOS COLÓN

EL 11 de septiembre el flamenco sumará duende a San Luis" dijo en un arrebato poético el presidente de la Diputación en la inauguración de la restauración del templo jesuita barroco. Al pobre ya solo le queda lo de barroco; y porque no pueden quitárselo. Jesuita dejó de serlo en 1835 y templo, poco después. Sobre lo primero no cabe duda: a los jesuitas se lo quitó don Juan Álvarez Mendizábal un año después que don José María Queipo de Llano, conde de Toreno, expulsara de España a la Compañía. Sobre lo segundo, que no es un templo, tampoco caben dudas: según la Real Academia, templo es un edificio destinado pública y exclusivamente al culto. 

Calentita todavía su restauración, el ex templo ex jesuita albergará espectáculos de la Bienal de Flamenco. ¿San Luis convertido en Los Gallos o el Maestranza? ¡No sea usted integrista! ¿Acaso en 1965 no grabó el Rerre de Los Palacios una misa gitana, poniéndose en la vanguardia posconciliar de la Misa Luba y la Misa Criolla? ¿Acaso en 1966 Rafael Romero, Pericón de Cádiz, Chocolate, Pepe El Culata, Pepe de Lucía y Los Serranos no grabaron una Misa Flamenca? ¿Acaso al cura Pérez Estudillo, nada posconciliar, por cierto, no le dio por cantar el Padrenuestro de la Misa Flamenca de Antonio Mairena, Naranjito de Triana, Luis Caballero y José Cala, ganando un premio Ondas en 1971 por la que cantó con Mairena en Florencia y fue retransmitida por la RAI? ¿Acaso el 24 de septiembre de ese mismo 1971 no se celebró en el Salvador una misa flamenca, difundida por Radio Sevilla, en la que Naranjito cantó el Introito y el Credo, Caballero el Kyrie y el Sanctus, Mairena el Gloria y el Agnus Dei, Pérez Estudillo -que además ofició la misa- el Padrenuestro y monseñor Infantes Florido pronunció la homilía? 

 



Entonces, ¿por qué gruñe usted, so cavernícola, al ver San Luis convertido en una peña o un teatro? Pues mire usted, porque la Misa Flamenca era una misa, con celebrante y todo. Lo que no me gusta es que las iglesias se conviertan en salas de concierto, aunque se trate de música sacra (el apocalipsis musical guitarrero posconciliar logró esta paradoja: sólo se oye buena música en las iglesias cuando no hay culto). Porque si la música se desliga del culto, el medio se convierte en fin y el templo se rebaja a teatro. Y lo mismo digo de los conciertos de marchas. En fin, cosas mías… Por lo menos San Luis está desacralizada.

 
 
 
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