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Oct

2016

LOS SOLARES DE LA DEUDA HISTÓRICA, EN BARBECHO DESPUES DE SEIS AÑOS PDF Imprimir E-mail

ABC SEVILLA / 29/8/2016

JOSÉ CEJUDO

EL próximo mes de septiembre está previsto que se celebre una nueva reunión de la comisión de seguimiento creada para tutelar la encomienda de gestión que la Consejería de Hacienda y Administraciones Públicas, a través de la Dirección General de Patrimonio, hizo en favor de la Agencia de Vivienda y Rehabilitación de Andalucía (AVRA), perteneciente a la Consejería de Fomento, para poner en valor los solares y edificios con los que el Gobierno central pagó a la Junta parte de la denominada Deuda Histórica... en 2010.

Y es que seis años después, la totalidad de los suelos e inmuebles que se utilizaron para esa operación, que originó una impresionante polémica,permanecen en barbecho, o lo que es lo mismo, sin utilidad alguna.

Eso es lo que se desprende de las consultas realizadas por este periódico en las dos consejerías de la Junta, la de Fomento y especialmente la de Hacienda, responsables de la gestión de estas propiedades. «Sin novedad», fue la escueta respuesta obtenida tras tratar de saber si se había producido algún cambio en relación con los solares, si se habían recibido ofertas de compra, o si se ha pensado en alguna alternativa al margen de la venta.

 

Fue un 19 de marzo del año 2010, cuando en España gobernaba José LuisRodríguez Zapatero, y en Andalucía José Antonio Griñán, ambos socialistas, la fecha en la que se hizo público el acuerdo alcanzado entre las dos administraciones para zanjar el pago de la Deuda Histórica.

Financiación extraordinaria

Se trata de un término acuñado por al clase política andaluza para identificar la partida con la que el Gobierno central debería contribuir con una financiación extraordinaria, para garantizar la prestación de un nivel mínimo de servicios transferidos y compensar el atraso económico de la región.

Así venía recogido en el Estatuto de Autonomía de 1981, y su reclamación fue utilizada por parte de la Junta, siempre comandada por el PSOE, con timidez cuando la Moncloa tuvo como inquilinos a Felipe González y Rodríguez Zapatero, y con vehemencia en la etapa del popular José María Aznar.

El primer pago a cuenta de la Deuda Histórica, 20.000 millones de pesetas (120 millones de euros) lo aprobó Felipe González en las postrimería de su mandato, aunque el dinero tuvo que salir de los primeros Presupuestos Generales del Estado aprobados por el primer Gobierno de Aznar, allá por 1996. Con posterioridad, Zapatero hizo efectiva otra entrega de 300 millones de euros, en 2008.

Descontadas ambas cantidades, la Deuda Histórica se cifró en 784 millones, que Andalucía tendría que recibir en «dinero contante y sonante», extremo que nadie se atrevía a poner en duda. Sin embargo, la sorpresa fue tremenda cuando se anunció que se pagaría «con asignaciones complementarias» en los Presupuestos, en cristiano, con solares, edificios y el traspaso de la Sociedad Estatal Agesa, depositaria de los activos de la Exposición Universal del 92 de Sevilla. En puridad, la Junta recibió dos millones de euros en metálico.

Recursos

El pago en especie fue recurrido por el Partido Popular tanto en el Tribunal Supremo como en el Constitucional. Ambas instancias, sin embargo, avalaron la operación al considerar que la Comisión Mixta de Asuntos Económicos y Fiscales, integrada por representantes del Gobierno central y del Ejecutivo autonómico, estaba legitimada para saldar la deuda con la transmisión de bienes, es decir, sin necesidad de pagar en efectivo.

Pero al margen de esta legitimidad, el problema estaba en que el Partido Socialista, de forma persistente, siempre había mantenido que el cobro sería en efectivo. Y además, desde que se supo las características de los suelos utilizados, fueron numerosas las voces expertas que advirtieron de las dificultades con las que se iba a encontrar la Junta para «hacer caja».

Uno de los principales handicap de los solares es que más del 90 por ciento de la superficie son suelos no urbanizables, por lo que tendrían que ser objeto de una recalificación, siempre y cuando hubiera un interés en comprarlos para construir sobre ellos.

Ítem más. Después de seis años, en lugar de generar plusvalías son un lastre para las arcas de la Junta y solo han acarreado gastos en forma de impuestos (IBI).

Ocurre con el edificio de Correos ubicado en el centro de Málaga y que formó parte del lote de bienes con el que se saldó la Deuda Histórica, y cuyo mantenimiento también supone un gasto importante. El resto de las propiedades están repartidas por cinco provincias a la espera de tiempos mejores.

 
 
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