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Oct

2016

VIAJE AL INTERIOR DEL VACIE PDF Imprimir E-mail

DIARIO DE SEVILLA / 9/10/2016

ANA SÁNCHEZ AMENEIRO

Este periódico visitó el jueves el asentamiento más antiguo de Europa, que el Ayuntamiento de Juan Espadas quiere erradicar, en silencio y sin vender fotos a la prensa, como fecha límite en el año 2018 gracias al refuerzo económico de los 4,35 millones de euros de fondos Feder que Europa ha concedido a Sevilla para este fin. Situado en los suelos donde debe ampliarse el cementerio y junto al inacabado parque Soledad Becerril, sobre cuyos montículos se vislumbran las chabolas, El Vacie pertenece a la barriada Los Príncipes-La Fontanilla del distrito Macarena. 

Las entidades sociales que trabajan desde hace años en este lugar no descartan que pueda acabarse con este asentamiento por complicado que parezca, sobre todo porque aseguran que su población chabolista se ha reducido a muy por debajo de las 600 personas que lo habitaban, gracias a los sucesivos realojos de familias en pisos públicos de alquiler social repartidos por toda la ciudad que se han ido haciendo a lo largo de los tres últimos mandatos municipales, especialmente los de Zoido y Espadas, y en menor medida el de Monteseirín, que se centró más en obras para adecentar este barrio de infraviviendas. 

El efecto de esta despoblación se ve claramente cuando se visita este foco de marginalidad: han desaparecido varias decenas de casas prefabricadas y de chabolas con la táctica de derribar las que se quedan vacías, con el fin de que no crezca más la población con nuevos ocupantes. Sobre el suelo liberado se han colocado enormes macetones como los que muestran las fotografías. Las familias que salen ya no pueden volver. Otras se han marchado por otros motivos y las menos quieren seguir en El Vacie por sus actividades ilícitas (tráfico de droga o de armas). 

La mayor parte de las familias que siguen en el asentamiento sólo piensan en salir de aquí e irse a vivir a un piso normal, como han hecho ya muchos de sus familiares y vecinos, especialmente en diciembre de 2015, cuando aseguran que se fueron de una vez unas treinta personas. "¿Por qué le dan una vivienda a quien tiene salud y puede trabajar y no nos la dan a nosotros que llevamos toda la vida aquí?", se lamenta la abuela Rocío, la más famosa de las actrices del Vacie, con marcado acento portugués, junto a su marido Manuel, ataviado con mascota y chalequillo gitano. Conoce en persona al concejal socialista Juan Manuel Flores, que les ha prometido acabar con el asentamiento y creen que con este alcalde sí puede cumplirse el objetivo soñado. 

Delfina, de 62 años, prima hermana del marido de Rocío, está muy nerviosa porque no le dan un alojamiento decente como a otros. "Quiero vivir como los payos, llegué aquí con 18 años y aquí sigo con 62. El alcalde no está trabajando bien", se queja esta gitana con 11 hijos y 37 nietos que vivió en el histórico asentamiento de Chapina y se dedica a la venta ambulante en el Charco de la Pava. Nos enseña su casa prefabricada, mientras afuera suena de fondo a todo volumen, dentro de un enorme Mercedes negro abierto de par en par, la música del gitano portugués Alberto. 

Los 4,35 millones de euros de fondos europeos para el plan de erradicación de este territorio se insertan dentro del programa global de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado (Estrategia DUSI) dotado con 15 milones de euros y destinado a 17 barrios de los distritos Norte y Macarena. 

Según la memoria completa de ese plan, que puede consultarse en la página del Ayuntamiento (www.sevilla.org) en la pestaña Edusi, El Vacie es una zona calificada de especial transformación social con problemas muy severos, así como un foco de marginalidad e inseguridad para la ciudad y el país. 

Hacía falta dinero para agilizar el fin del asentamiento con los expertos en intervención social y familiar. El dinero europeo para El Vacie viene a reforzar la inversión en los programas de intervención social que se venían aplicando para el realojo de las familias, tales como el acompañamiento y seguimiento social para la integración de las familias en las viviendas de destino, aplicar una experiencia piloto de coaching familiar para apoyar a la familia en adquirir habilidades y resolver los conflictos que puedan surgir en la vivienda de destino; abrir procesos de participacion y dinamización donde estén los vecinos del Vacie, los vecinos de los barrios a donde van y las administraciones (Junta y Ayuntamiento), y crear un laboratorio con las dos universidades sevillanas para el desarrollo de recursos donde incubar la innovación social para la erradicación del chabolismo y la inclusión de las familias. 

El Ayuntamiento aún no sabe qué parte del dinero de Europa usará para el realojo de las familias y su atención social y para acabar de construir el parque que falta. Los realojos han seguido siempre el mismo procedimiento: ubicar a las familias en barrios diferentes en pisos públicos de alquiler social con una renta de unos 25 euros y ayuda para pagar la luz y el agua si lo necesitan. Dicen los vecinos que han dado prioridad a las familias con enfermos, con niños escolarizados, sin violencia doméstica y a los que tienen ciertos ingresos permanentes para pagar el alquiler simbólico. Se descarta comprarles un piso para que no lo vendan. 

 



"Es el momento, es una oportunidad perfecta para acabar con el asentamiento. Es complicado, pero se podría hacer", opinan las entidades sociales consultadas que atienden esta zona. Aseguran que el Ayuntamiento no lo está haciendo mal y que las familias realojadas están contentas y tienen un seguimiento social del Ayuntamiento durante dos años. Las entidades admiten también que hay algunas familias, las menos, que no quieren dejar el asentamiento y, en ese caso, habría que negociar su marcha obligada. El Vacie no es lo que era gracias a la intensa labor de los servicios sociales del Ayuntamiento, que atiende a los vecinos en una caracola del asentamiento junto a la guardaería, y al trabajo de dos décadas de varias entidades sociales (MPDL, Avanti, Aliento, Asociación Pro Derechos Humanos APDH...) que velan por la escolarización de los menores, con talleres de formación, guardería, actividades de tiempo libre... Se trabaja con las familias para adaptarlas a la vida en una vivienda normalizada y les exigen que todos los hijos estén escolarizados para entrar en el baremo social. Hay una mesa estratégica sobre El Vacie con las entidades de la zona y el Ayuntamiento.

 
 
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